Nazaret comienza sus fiestas con un pregón en forma de homenaje a sus maestras

El Centro Socio Cultural Ubigue abría sus puertas y también su corazón para rendir tributo a aquellas mujeres que hicieron de la escuela mucho más que un lugar de aprendizaje

Pregón de las fiestas de Nazaret
Pregón de las fiestas de Nazaret

El pueblo de Nazaret, perteneciente al municipio de Teguise, dio comienzo en la tarde del pasado martes, a las 20.00 horas, a las fiestas en honor a Nuestra Señora de Nazaret con un acto que difícilmente será olvidado por quienes tuvieron la fortuna de asistir.

El salón del Centro Socio Cultural Ubigue registró un lleno absoluto para acoger la lectura del pregón, un acto presentado por la presidente del centro, la vecina Pino Pérez, quien dio la bienvenida a autoridades, vecinos y visitantes antes de dar a n momento que, más que un pregón, se convirtió en un emotivo, sentido y merecido homenaje a todas las maestras que ejercieron su labor en la escuela unitaria de Nazaret desde 1962 hasta la actualidad 2026.

Desde las primeras palabras quedó patente que la noche estaría marcada por la emoción. El Centro Socio Cultural Ubigue abría sus puertas y también su corazón para rendir tributo a aquellas mujeres que hicieron de la escuela mucho más que un lugar de aprendizaje.

Durante la lectura se recordó cómo, desde 1962, generaciones enteras de niños y niñas pasaron por las aulas de la escuela unitaria. Cambiaron los pupitres, los libros, las pizarras y las formas de enseñar, pero nunca cambió lo verdaderamente importante; la vocación, la entrega y el cariño de unas maestras que llegaron con una maleta cargada de ilusión y las manos manchadas de tiza.

Ellas enseñaron a leer, escribir, sumar y restar, pero también transmitiendo valores que permanecen para siempre en quienes tuvieron la suerte de aprender a su lado; el respeto, la solidaridad, el compañerismo, la constancia y la confianza en un mismo.

Fueron las primeras en secar una lágrima el primer día de clase, las que curaban una rodilla raspada durante el recreo y las que conocían a cada familia, cada sendero y cada historia de este pequeño pueblo. Porque educar en Nazaret nunca fue únicamente impartir una lección; fue acompañar, escuchar, comprender y sembrar esperanza. Fue quedarse unos minutos más cuando hacía falta. Fue enseñar el amor por las raíces, las tradiciones y la identidad de un pueblo orgulloso de su historia.

Muchos de aquellos alumnos son hoy padres, madres e incluso abuelos, pero siguen recordando una palabra de ánimo, una sonrisa, una corrección a tiempo o un abrazo recibido de sus maestras. Ese, sin duda, es el mayor éxito de un docente; permanecer para siempre en la memoria y en el corazón de quienes ayudó a crecer.

El homenaje culminó con un mensaje sencillo, pero lleno de significado.

Gracias por su entrega silenciosa. Gracias por su paciencia infinita. Gracias por creer en generaciones enteras de niños y niñas. Gracias por hacer de una escuela un familia. Porque los pueblos que saben de dónde vienen. Nazaret no olvida. Nazaret las honra. Nazaret las recuerda. Nazaret las levará siempre en el corazón.

Uno de los momentos más emotivos de la velada fue la presencia de tres de las maestras homenajeadas, quienes recibieron de la comisión de fiestas, un cuadro con su fotografía y un ramos de flores como muestra del cariño y agradecimiento de todo el pueblo de Nazaret.

Otras docentes que no pudieron desplazarse hasta Lanzarote por residir actualmente fuera de la isla, pero también estuvieron muy presentes a través de emotivos mensajes enviados en vídeo, proyectados en una pantalla y seguidos con enorme atención y emoción por el público.

Y tras la lectura del pregón, las tres maestras presentes compartieron un entrañable encuentro con algunos de sus antiguos alumnos, que no dudaron en fundirse con ellas en abrazos, besos y fotografías cargadas de recuerdos, reviviendo por unos instantes aquellos años inolvidables de la escuela unitaria de Nazaret.

Visiblemente emocionada, la presidenta del Centro Socio Cultural Ubigue, Pino Pérez, agradeció la asistencia de las maestras homenajeadas, de las autoridades municipales y de todos los vecinos que llenaron por completo el aforo del centro, demostrando el enorme cariño que Nazaret siente por quienes dedicaron su vida a la enseñanza.

El broche musical de la noche lo puso el Grupo Musical Calicanto, que ofreció un variado y animado repertorio que fue muy aplaudido por el numeroso público asistente, poniendo el punto final a una velada llena de sentimientos y recuerdos.

Sin lugar a dudas, para muchos vecinos de Nazaret aquello fue mucho más que la lectura de un pregón. Fue un viaje al pasado, un reencuentro con la infancia, con los compañeros de pupitre, con la escuela de toda la vida, y sobre todo, con aquellas maestras que dejaron una huella imborrable en varias generaciones.

Así comenzaron las fiestas en honor a Nuestra Señora de Nazaret, con un acto que ya forma parte de la historia del pueblo. Una noche en la que el cariño, la gratitud y la emoción estuvieron a flor de piel desde el primer hasta el último minuto, recordándonos que hay homenajes que no solo reconocen una trayectoria, sino que también devuelven la memoria y el corazón a todo un pueblo.

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