El memorial folclórico José María Gil rinde homenaje a Abelardo García Díaz en San Bartolomé

Mientras haya una guitarra que suene, una voz que cante una folía, una pareja que baile una isa, una familia que transmita a sus hijos el amor por nuestras costumbres y un pueblo dispuesto a reunirse para celebrarlo, la cultura canaria seguirá viva

XXIV Memorial de José María Gil. Foto: Jordi Vispo Rodríguez.
XXIV Memorial de José María Gil. Foto: Jordi Vispo Rodríguez.

El XXIV Memorial Folclórico D. José María Gil rindió homenaje a Abelardo García Díaz, "El Tormento", en una velada en la que Teguey, Altaja y Tendal llenaron de música, emoción y canariedad el parque Félix Rodríguez de la Fuente. Hay noches que terminan cuando se apagan las luces de un escenario. Y hay otras que, cuando llega el último acorde, permanecen durante mucho tiempo en la memoria de quienes tuvieron la fortuna de vivirlas. Eso fue precisamente lo que ocurrió el pasado viernes en San Bartolomé.

En el marco de sus Fiestas Patronales en honor a San Bartolomé Apóstol, la carpa instalada en el parque Félix Rodríguez de la Fuente se convirtió, a partir de las 21'00 horas, en un gran escenario para la música tradicional, el folclore y, sobre todo, para el reconocimiento y la emoción. El motivo era de altura: la celebración del XXIV Memorial Folclórico D. José María Gil, una cita que año tras año mantiene viva la memoria de uno de los grandes impulsores de la cultura tradicional canaria en San Bartolomé, y que en esta edición tuvo como protagonista al querido y admirado Abelardo García Díaz, "El Tormento", distinguido con el Reconocimiento Ajei 2026. La respuesta del público estuvo a la altura de la ocasión. La carpa registró un lleno absoluto y desde los primeros compases quedó patente que aquella no iba a ser una noche más dentro del programa.

Teguey abrió el corazón de la noche.

Fue el Grupo de Música Popular Teguey de San Bartolomé el encargado de abrir una velada que comenzó con fuerza, elegancia y un profundo respeto por nuestras raíces. Teguey ofreció una puesta en escena impecable, demostrando una vez más la calidad y el entusiasmo que caracterizan a esta formación. En la parcela musical estuvo dirigido por el profesor Yubar Cruz Villalba, mientras que la agrupación está presidida por José Cruz Hernández. La noche quiso contar además con una participación muy especial. Teguey incorporó a su propuesta la voz del prestigioso solista Daniel Medina, quien interpretó Isa y Folías, recibiendo una de las primeras grandes ovaciones de la noche. Pero la emoción alcanzaría todavía una dimensión mayor cuando Joana García, hija del homenajeado, subió al escenario para interpretar una folía. No era una voz más en una noche de folclore. Era la voz de una hija en una noche dedicada a su padre. Y el público lo entendió así, respondiendo con un prolongado aplauso que envolvió uno de los instantes más especiales de la velada.

Cuando el baile se convierte en identidad.

La actuación de Teguey contó también con la participación de la Asociación de Bailes Típicos Altaja, cuyos componentes llenaron la pista de bailes con elegantes y vistosas coreografías al ritmo de la Isa del Uno y Folías. Porque el folclore no es únicamente música. También es movimiento, vestimenta, memoria, sentimiento y pertenencia. Teguey continuó su actuación interpretando "Miradas de Seda, Pena Olvidada, Isa Imantada y un variado Popurrí", completando una intervención que fue largamente aplaudida por un público que se entregó desde el comienzo.

Y llegó el momento más esperado: "El Tormento".

Pero la noche guardaba todavía su instante más emotivo. Llegó entonces el momento central del Memorial; la entrega del "Reconocimiento Ajei 2026", a D. Abelardo García Díaz, "El Tormento". El alcalde de San Bartolomé, Isidro Pérez Martín, tomó la palabra para realizar una semblanza del homenajeado y poner en valor una trayectoria que transciende lo estrictamente musical. Porque reconocer a Abelardo García Díaz es reconocer también a toda una generación de hombres y mujeres que, durante décadas, han mantenido viva la música popular y han sabido transmitir de padres a hijos el amor por las tradiciones canarias. Su legado, destacó al alcalde, forma ya parte del patrimonio cultural del Archipiélago.

La circunstancia quiso, sin embargo, que Abelardo no pudiera estar físicamente presente. Motivos de salud le impidieron desplazarse hasta San Bartolomé. Pero estuvo allí. Estuvo a través de su voz, de sus recuerdos y de las imágenes proyectadas en un vídeo en el que el propio homenajeado quiso expresar su agradecimiento por una distinción que recibió con evidente emoción.

Una distinción recibida por sus hijas.

Llegó entonces otro de los momentos que difícilmente olvidará el público presente. Sus hijas, Moneyba y Joana García, subieron al escenario para recibir el reconocimiento en nombre de su padre. Allí las esperaba el alcalde, Isidro Pérez Martín, y la concejala de Fiestas, Estefanía Luzardo Pérez, quienes hicieron entrega del Diploma Acreditativo del Reconocimiento Ajei 2026. La emoción se apoderó del escenario. Una de las hijas tomó la palabra y, en nombre de su padre, trasladó al público el agradecimiento por aquella alta distinción. Sus palabras apenas pudieron competir con la respuesta de la gente. Los aplausos que no reconocían únicamente a un cantante. Reconocían una vida. Una trayectoria. Una voz. Y, sobre todo, el legado de un hombre que ha dedicado buena parte de su existencia a llevar la música y las tradiciones de Canarias allí donde ha sido llamado.

Abelardo García Díaz, una voz que nació para parrandear.

La historia de Abelardo García Díaz comienza en Moya, Gran Canaria. Nacido en una familia de tradición parrandera -su padre y su abuelo ya estaban vinculados a ese mundo-, muy pronto descubrió que la música iba a formar parte inseparable de su vida. Su primera compañera de aventura fue una guitarra que adquirió por 50 duros de la época en la ferretería El Martillo. Aquella guitarra y una voz prodigiosa serían suficientes para iniciar un camino que todavía hoy forma parte de la historia musical de Canarias.

Desde entonces, Abelardo no ha dejado de parrandear. Ha recorrido las islas Canarias, distintos lugares de la Península y ha llevado también su música hasta países como Cuba, Venezuela y México. Su trayectoria incluye numerosas participaciones en trabajos discográficos junto a grandes grupos y solistas canarios. Y junto a su nombre ha caminado siempre un sobrenombre que terminó convirtiéndose en una auténtica seña de identidad.

El Tormento.

Un apodo nacido de la fuerza de su canto, de la intensidad de sus interpretaciones y de ese dramatismo tan particular que consigue imprimir especialmente a las malagueñas. Cuando Abelardo canta, no interpreta solamente una canción. La vive. Y quizá sea precisamente ahí donde reside el secreto de "El Tormento".

Tendal puso voz al último capítulo de la noche.

Tras la emoción del reconocimiento, la música volvió a tomar el escenario. Desde la isla de La Palma, concretamente desde San Andrés y Sauces, llegó el Grupo de Música Popular Tendal. Fundado en 1999, Tendal ofreció una actuación alegre, variada y participativa, recorriendo canciones de raíz canaria y acercándose también a algunas composiciones pertenecientes al amplio universo de la música latinoamericana. La formación palmera consiguió mantener vivo el ambiente festivo y puso el broche musical a una noche que ya había quedado marcada por la emoción.

D. José María Gil, presente en cada nota.

Pero por encima de todo lo acontecido aquella noche permaneció un nombre.

D. José María Gil.

Destacado folclorista nacido en Gáldar, Gran Canaria, y afincado posteriormente en San Bartolomé, D. José María Gil dedicó buena parte de su vida a la defensa y difusión de la cultura tradicional canaria. En 1943 fundó la emblemática Agrupación Folclórica Ajei en San Bartolomé, una formación que escribiría una página brillante en la historia del folclore canario al proclamarse ganadora del Festival Internacional en Santander, año 1960.

Por eso, cada edición de este Memorial es también un ejercicio de memoria. Recordar a D. José María Gil es recordar a quienes entendieron que conservar las tradiciones no significa vivir anclados en el pasado, sino mantener abiertas las puertas del futuro para que las nuevas generaciones conozcan de dónde vienen.

Y esa fue, posiblemente, la verdadera grandeza de la noche.

Una noche para la memoria, una noche para Canarias.

San Bartolomé volvió a demostrar que el folclore continúa teniendo un lugar privilegiado en el corazón de su gente. La música de Teguey, la elegancia de Altaja, la voz de Daniel Medina, la emoción de Johana García, el reconocimiento a Abelardo "El Tormento", y la actuación final de Tendal fueron construyendo, poco a poco, una noche en la que pasado, presente y futuro caminaron juntos.

Fue una noche para recordar a D. José María Gil.

Fue una noche para abrazar, aunque fuera a la distancia, a Abelardo García Díaz.

Fue una noche para reconocer a quienes han dedicado su vida a mantener encendida la llama del folclore.

Y fue sobre todo, una noche para comprobar que las tradiciones canarias continúan latiendo con fuerza.

Porque mientras haya una guitarra que suene, una voz que cante una folía, una pareja que baile una isa, una familia que transmita a sus hijos el amor por nuestras costumbres y un pueblo dispuesto a reunirse para celebrarlo, la cultura canaria seguirá viva.

Y en San Bartolomé, aquella noche, quedó demostrado una vez más.

La tradición no se perdió.

La tradición volvió a cantar.

 

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