Julián Cáceres reivindica el alma de Femés en un emotivo pregón de las fiestas de San Marcial

El pregonero defendió la figura del patrón de Lanzarote y Canarias, repasó la memoria colectiva del pueblo y lanzó un deseo compartido: "Que Femés siga siendo Femés, que nunca pierda su esencia"

Pregonero y concejales de la Corporación de Yaiza
Pregonero y concejales de la Corporación de Yaiza

La emoción, los recuerdos y la defensa de la identidad de Femés marcaron este domingo el pregón que abrió las fiestas patronales de San Marcial de Rubicón. Julián Cáceres Hernández convirtió su intervención en un homenaje al pueblo, a sus vecinos y a una forma de entender la vida en comunidad, dejando un mensaje que resumió el espíritu de su discurso: "Que Femés siga siendo Femés, que nunca pierda su esencia. Que la palabra pueblo siga significando encuentro".

A lo largo de su intervención, el pregonero ensalzó además la figura de San Marcial como patrón de Lanzarote y Canarias, al tiempo que evocó décadas de vivencias ligadas a las fiestas y a la historia del pueblo.

El alcalde de Yaiza, Óscar Noda, destacó la estrecha vinculación del pregonero con Femés, asegurando que su trayectoria bien podría resumirse con el título de "una vida entera vinculada a Femés y a sus fiestas". Noda definió a Julián Cáceres como "un hombre que entiende a la gente común y es querido por ella". Por su parte, el concejal de Festejos, Daniel Medina, puso en valor su compromiso con el pueblo. "Ojalá hubiera muchas personas como él, porque esa insistencia nace únicamente del cariño que siente por esta tierra y de las ganas de verla cada día un poco mejor", afirmó. Ambos presidieron el acto junto al párroco de Yaiza, Jonathan Almeida.

Acompañado por su hijo Jonatan Cáceres, el pregonero confesó emocionado que participar en la apertura de las fiestas era "mucho más que un honor". El relato, construido a dos voces, recorrió la memoria de varias generaciones. Julián recordó su primera visita a San Marcial, con apenas cinco años, caminando desde Maciot, cuando con cinco duros podía comprar un refresco en el ventorrillo de Cándido Lemes y Leoncio Medina, un polo en el carro de Acuña y una piña de azúcar con almendras en el puesto del turronero. "¡Y todavía me sobraba dinero!", recordó entre sonrisas.

"El pregón no es la historia de mi padre; es la historia de un pueblo que se mira al espejo del tiempo para volver a aquellos días en los que la felicidad cabía en cinco duros... y en un rato de fiesta", resumió Jonatan Cáceres. Padre e hijo quisieron además rendir homenaje a todas las personas que forman parte de la memoria de Femés, un gesto que el público, con la iglesia llena, respondió con un largo aplauso.

Durante el pregón también hubo espacio para recordar el trabajo de quienes hicieron posibles las fiestas durante décadas. "Las manos lo preparaban todo", señalaron al rememorar a aquellas comisiones que, con pocos recursos, organizaban unas celebraciones que con el tiempo incorporaron playbacks, guateques y una semana cultural con charlas y coloquios. Julián recordó también que Femés acogió al desaparecido Nanino Díaz Cutillas y a su programa Tenderete, y que tras su fallecimiento el festival se dedicó a su memoria antes de trasladarse a Los Dolores.

Entre las anécdotas no faltó el recuerdo a las multitudinarias noches de rock, cuando, según relató, "parecía que todo Lanzarote estaba en Femés", ni el toque de humor que aportó Jonatan al recordar la obsesión de su padre porque todo saliera perfecto: "Cuentan que un día, por querer llegar antes, amarró la burra a la moto. Se imaginarán cómo acabó aquello".

El pregón también reconoció la aportación de numerosos vecinos, entre ellos la maestra Fefa Toledo por su implicación en las fiestas y la creación del Belén Viviente; Consuelo, Antonia, Bienvenida, Pana, José Francisco, Flora y Ángela por sus representaciones; y el locutor Francisco José Navarro, al que definió como "la voz de las fiestas".

Julián Cáceres recordó igualmente su defensa constante de San Marcial para que "ocupara el lugar que se merecía", llegando incluso a enviar una carta al rey Juan Carlos para solicitar que el 7 de julio, Día Grande de Femés, fuera declarado festivo en toda Canarias.

Más allá del pregón, quedó también reflejada la trayectoria de un vecino comprometido con su pueblo, impulsor del Club de Fútbol de Femés y del primer equipo femenino de Canarias, defensor de la continuidad de la escuela y participante en la apertura del teleclub.

La música puso el broche al acto con la interpretación de Mararía, de Pedro Guerra, a cargo de María Caraballo, Acaymo y Yanely Bravo, acompañados por Marcial Armas, José Luis González y Berto Nieves. Después, la celebración continuó en la plaza con la actuación del grupo Arife. Las fiestas de San Marcial de Rubicón continuarán en Femés hasta el próximo 7 de julio.