La tradición, la música y el sentimiento se dieron la mano este domingo en una mañana muy especial en La Villa de Teguise. Hay lugares que parecen estar hechos para la música y para conservar la memoria de un pueblo. Y La Villa de Teguise es, sin duda, uno de ellos.
Este domingo 4 de octubre, en una luminosa mañana, sus calles y plazas volvieron a llenarse de tradición, de música y de ese sentimiento que nace cuando nuestras raíces se convierten en canción y baile. La protagonista fue la Agrupación Folklórica Guagime del pueblo de Tahíche, que ofreció una actuación llena de emoción y autenticidad en mismo corazón del Conjunto Histórico y Artístico, la plaza de La Constitución también conocida popularmente como de Los Leones.
Guagime no se limitó a interpretar un repertorio de nuestro folclore. Durante su actuación consiguió algo mucho más importante; hacer que la tradición volviera a sentirse viva.
Cada toque, cada voz y cada paso de baile parecían traer consigo recuerdos de nuestros mayores, de aquellas reuniones familiares en las que la música popular formaba parte de la vida cotidiana y de una manera de entender Canarias que merece ser conservada y transmitida a las nuevas generaciones.
Y qué mejor escenario que La Villa de Teguise.
Entre sus calles empedradas cargadas de historia, sus casas tradicionales y el ambiente de una mañana de domingo, la música y los bailes de Guagime encontraron un marco excepcional. Los visitantes se detenían para escuchar, los vecinos disfrutaban del espectáculo y, por unos momentos, las prisas quedaron a un lado para dejar espacio a nuestras tradiciones.
Fue una actuación de esas que no terminan cuando deja de sonar la última canción. Porque lo que queda después es el sentimiento.
El mérito de agrupaciones como Guagime está precisamente ahí; en mantener encendida una llama que otros encendieron antes que nosotros. Una llama que tiene que seguir pasando de generación en generación para que nunca olvidemos de dónde venimos.
La Agrupación Folklórica Guagime, vinculada desde sus orígenes a la Escuela Municipal de Folclore de Teguise, representa ese compromiso con nuestra cultura y con nuestras raíces.
Y este domingo volvió a demostrarlo.
La Villa de Teguise, con su extraordinario patrimonio y su condición de referente cultural de Lanzarote, se convirtió por una mañana en un auténtico escenario de Canarias. Y allí, entre acordes musicales, voces y bailes, el folclore de Lanzarote volvió a hablarnos de nuestra tierra.
Fue una mañana para disfrutar, pero también para recordar.
Para recordar que un pueblo que conserva sus canciones, sus bailes y sus costumbres conserva también una parte esencial de su identidad.
Por eso, actuaciones como la de Guagime tienen un valor que va mucho más allá del espectáculo. Son una forma de mantener viva nuestra memoria colectiva y de decirles a quienes vienen detrás que nuestras tradiciones no pertenecen al pasado; forman parte de lo somos y de lo que queremos seguir siendo.
Gracias, Guagime, por una mañana tan especial.
Gracias por llevar la música de nuestra tierra al corazón de La Villa de Teguise.
Y gracias a todas las personas que, con su esfuerzo, su dedicación y su amor por nuestras tradiciones, hacen posible que Canarias siga sonando a Canarias.
Porque mientras haya grupos como Guagime, mientras haya jóvenes y mayores dispuestos a cantar y bailar nuestro folclore, y mientras haya lugares como La Villa de Teguise donde nuestras raíces puedan expresarse, nuestra cultura seguirá viva.
Y este domingo quedó demostrado una vez más.
La música sonó
La tradición habló.
Y Teguise volvió a latir al compás de Canarias.
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