Conoce a los ganadores del concurso de microrrelatos de Radio Lanzarote

El concurso homenajea al pintor, ensayista, narrador, dramaturgo y gestor cultural lanzaroteño Félix Hormiga y los ganadores podrán disfrutar de diferentes experiencias en los Centros Turísticos

Radio Lanzarote
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La XVI edición del certamen de Microrrelatos de Radio Lanzarote 2026 ya tiene ganadores tras haber recibido un total de 178 textos enviados a la redacción de La Voz de Lanzarote y Radio Lanzarote-Onda Cero.

El concurso, que dio comienzo este pasado 1 de julio, homenajea al pintor, ensayista, narrador, dramaturgo y gestor cultural lanzaroteño Félix Hormiga (1951-2025). Un año más, los Centros Turísticos patrocinan el certamen, que abrió el plazo 1 de julio de 2026 y estuvo abierto hasta el 31 de agosto, ambos inclusive.

En esta ocasión los participantes debían presentar una microhistoria que no debía exceder las 100 palabras entre las que no cuenta la frase que aportaremos a continuación. Todos los relatos tienen el mismo título "...Y por la tarde llovió". A partir de este título los participantes deben imaginar qué pasa posteriormente.

Cada autor pudo enviar un máximo de cinco relatos, que pudo firmar con pseudónimo, aunque debía indicar siempre un nombre y un teléfono de contacto. Asimismo, los relatos se enviaron a la dirección: concursorelatos@lanzarotemedia.net. 

En la publicación no figurará el nombre del autor. Solo después del fallo se conocerán los nombres de los autores ganadores y finalistas.

Un jurado compuestos por periodistas de Radio Lanzarote y La Voz de Lanzarote ha elegido tres relatos ganadores y siete finalistas. 

El ganador del primer premio se lleva una cena Jameos Noche para dos personas, mientras que el segundo disfrutará de una cena para dos personas en el Castillo de San José. Por último, el tercer clasificado vivirá una Experiencia Insólita para dos personas.

Este año se mantendrá la numeración original de los textos teniendo en cuenta también aquellos que han sido descalificados. Los textos ganadores y los finalistas son los siguientes:

 

Primer premio:
153) ...Y por la tarde llovió. (Aridane Martín Rodríguez).

Corría el agua por unas paredes que habían sido blancas, dejando un rastro vertical de una calima que no terminaba de irse.
Y mientras, yo pelaba y picaba cebollas, finitas. Preparar sofrito se había convertido en un refugio para llorar, sin tener que contestar a un interrogatorio acerca de por qué el blanco del ojo tampoco era ya blanco, sino rojo.
Cuando se me derramaba la pena sin poder domesticarla, sacaba la tabla y el cuchillo e improvisaba el menú. Era de lo poco que yo podía elegir.
Ojalá llueva fuerte y limpie la tierra, primero.
Y la magua, después.

Segundo premio:
138)...Y por la tarde llovió. «Tierra adentro» (Emilio J. Hernández Domínguez)

El hombre salió al patio con una pala.
—¿Qué haces? —preguntó su nieta.
—Busco la isla.
La niña rió.
—¡Abuelo, Lanzarote está aquí!
Él siguió cavando.
Había nacido cuando la tierra aún parecía interminable. Recordaba los campos, los
aljibes, las manos negras de sus padres y un horizonte sin hoteles.
Sacó del suelo una piedra mojada y se la entregó.
—Guárdala.
—¿Para qué?
El viejo miró el mar.
—Para que, cuando alguien pregunte dónde estaba la isla que conocimos, puedas
enseñársela.

 

Tercer premio:
71) ...Y por la tarde llovió. Juanlira (J. Jesús Beiro Caamaño)

El camino estaba embarrado. En la cuneta... una zanja abierta, una fosa común... Por todas partes sangre muerta...
Los hombres ocuparon sus puestos.
En el último momento él había cambiado de bando. Siempre había sido un perdedor y, por una vez, quería saber lo que se sentía al ganar, aunque eso le hubiese costado familia y amigos.
Los de los fusiles a un lado. Los de las cadenas al otro.
Cuando apretó el gatillo... frente a él... unos ojos conocidos permanecieron abiertos, valientes... Y, en el fondo de su “alma”, sintió que había vuelto a perder...

 

Microrrelatos finalistas:
 

129)..Y por la tarde llovió. (Manuela Milani)

Después de la lluvia, las calles devolvieron lo que la gente había olvidado.
Una mujer encontró en un charco la voz de su madre llamándola a cenar. Un anciano
recuperó el sabor de su primer beso. Un hombre sacó del agua una carcajada de su
infancia.
La ciudad entera buscaba entre los charcos.
Una niña también.
Metió las manos en uno, después en otro. Nada.
Miró a los adultos abrazando canciones, aromas, domingos, promesas, sueños.
“Mamá, ¿por qué la lluvia no me devuelve nada?”
Su madre se agachó y le acarició el pelo.
“Porque todavía no has aprendido a olvidar”.

1) Y por la tarde llovió (Jerónimo Hernández de Castro)

No podía imaginar lo que iba a suceder. Un poco antes yo estaba en la nube y la descubrí cerca de mí: la gota más preciosa que había visto en mi vida. Nuestro proceso de condensación había coincidido en el tiempo y yo hice lo imposible por aproximarme a ella, pero ni siquiera reparó en mi presencia.Cuando pensaba que la perdería entre la multitud, el aparato eléctrico hizo estallar la tormenta y la música de los truenos acompañó nuestro primer baile. Entonces, nos precipitamos al abismo en un abrazo húmedo que nos hizo inseparables para siempre.

9) ...Y por la tarde llovió. (Yeray Ríos Montero) 

La madera de la patera crujió contra las rocas y el golpe nos arrojó a la arena oscura de la caleta. Gateamos entre el jable, tiritando, con los ojos cegados por la costra de sal y el miedo pesado de los que habían cruzado el canal a oscuras.
Fue entonces cuando el cielo se abrió.
El aguacero empezó a lavarnos la cara, disolviendo el picor del mar en las mejillas.
Abrí los párpados despacio, tragando el agua dulce del cielo, y por fin pude volver a ver el rostro de mi hermano.
Estábamos vivos.

23) ...Y por la tarde llovió. (Elena Cabello Alberola)

Nunca fue hermosa, decían. Tenía las manos torcidas por el trabajo y la piel agrietada por el viento. Pero cada tarde, cuando regresaba, toda la casa olía a pan, a higos y a hogar. El día que murió, la isla permaneció inmóvil. Y por la tarde llovió. Sus nietos entendieron entonces que algunas mujeres dejan tanta vida detrás de ellas que hasta el cielo sale a despedirlas.

49) ...Y por la tarde llovió. Eire Herrera (Idoia Nereida Martínez Herrera)

Tres días después, Los Valles parecía otro lugar. La tierra oscura, tan acostumbrada al
sol, había amanecido cubierta de un verde tierno, salpicado de diminutas flores lilas.
Los coches reducían la marcha y la gente se detenía a mirar, como si la isla hubiera
abierto por fin una habitación secreta.
Él aparcó junto al camino y le tendió la mano.
—Te prometí una pradera en Lanzarote.
Ella rió y echó a andar despacio entre la hierba húmeda.
No hubo anillo.
Solo aquella tierra agradecida floreciendo alrededor de los dos.
Y fue suficiente.

72) ...Y por la tarde llovió. (Laura Freitas Pérez)

¡Y por la tarde llovió! Esas cinco escuetas palabras, pronunciadas con voz áspera y la mirada perdida, fueron el final del breve relato. Entonces lo entendí y lo acepté. Por mucho que yo intentase conocer cómo había sido el día en que mi padre llegó a Lanzarote, huyendo del hambre y la miseria de su país, él había borrado de su memoria cualquier recuerdo anterior a pisar tierra firme, cuando se tiró al agua desde la patera. Solo podía recordar de aquel día que amaneció nublado aunque hacía calor y que soplaba con fuerza el viento alisio.

52) ...Y por la tarde llovió. Eire Herrera (Idoia Nereida Martínez Herrera)

Al anochecer, las canaletas seguían llevando agua al aljibe. Cada golpe contra el fondo sonaba como un nombre. Clara levantó la tapa y aspiró el olor a cal húmeda, piedra fría y casa antigua. Su abuela decía que el agua guardaba lo que nadie se atrevía a decir.
Sacó del bolsillo la carta destinada a su hermana y leyó la primera línea: «Perdóname».
El eco se la devolvió más suave.
Entonces sonó el teléfono.
—No sé por qué —dijo su hermana desde la otra isla—, pero he sentido que me llamabas.
Clara miró el agua.
Esta vez contestó.

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