El buen clima, su tenencia como mascotas y la disponibilidad de alimento son algunos de los factores que ha hecho que la cotorra de Kramer (Psittacula kramerise) se haya reproducido a la velocidad de la luz en Lanzarote y el resto de Canarias, lo que ha convertido a esta especie en un ave invasora en un archipiélago muy sensible y con una amplia biodiversidad endémica.
La cotorra de Kramer es una especie exótica, es decir, aquella que está en un lugar tras haber llegado de manera directa o indirecta, ya sea de manera intencionada o casual", explica el biólogo Adrián Flores. "Las especies invasoras son aquellas exóticas que se establecen en un lugar y que generan problemas económicos o ambientales", continúa.
Fue en los años setenta cuando los primeros ejemplares se introdujeron en España, expandiéndose rápidamente por zonas como Canarias, el interior peninsular, Andalucía y la costa mediterránea. Hay que recordar que es una especie originaria de África y Asia.
Se trata de un ave de la familia de los loros que vive en los árboles y por este motivo en Lanzarote y el resto de islas es muy común verlos en parques, jardines o campos de golf formando pequeños grupos de menos de una veintena de ejemplares. Sin embargo, pueden llegar a reunirse cientos de individuos para buscar alimento, a pesar de que es un ave sedentaria que se asienta en una zona. Su tamaño alcanza los 40 centímetros y su plumaje es de color verde y tonos amarillentos.
Según explica el experto, "las buenas condiciones climáticas, la disponibilidad de alimento y no tener un depredador que la amenace, a pesar de algún halcón que cace algún ejemplar", ha hecho que Canarias se convierta en el hábitat perfecto para la proliferación de la cotorra de Kramer.
Concentrada en zonas turísticas
En Lanzarote, podemos observar estas aves en los jardines y parques de zonas turísticas como Puerto del Carmen debido a la presencia de árboles y palmeras. "No suele adentrarse en entornos naturales porque no hay tanto alimento disponible, por lo que se suele quedar en zonas urbanas donde hay más palmeras para alimentarse y hacer las cavidades para los nidos", señala Adrián Flores.
Esto supone, dentro de la problemática de ser una especie invasora, una "buena noticia", ya que se evita que la fauna endémica de las islas no se vea afectada. Y es que la cotorra de Kramer se alimenta de frutos de diferentes palmeras y árboles y, a pesar de que es una especie granívora, puede alimentarse también de casi cualquier cosa que encuentre. "Intentamos encorsetar de lo que se alimentan o no, pero luego, por ejemplo, vemos vídeos de gaviotas comiendo ratas o conejos", indica.
Además, el aumento de la población de esta ave ha estado acompañada también de su cercanía y menor temor a los humanos. La razón ha sido la alimentación por parte de residentes y visitantes a las cotorras, lo que ha agravado aún más el problema.
Problemas que provocan su nidificación y graznidos
Al ser una especie arbórea, su nidificación se produce en los árboles como palmeras canarias, una especie endémica de Canarias que se ve afectada en gran medida. El motivo es el lugar de sus nidos, ya que "hace cavidades en los troncos".
"En algunas zonas está siendo un problema porque hace estas cavidades en palmeras y compite con otra especies de aves como los mirlos, que ya tienen sus nidos, y desplazan los nidos para quedarse con la cavidad", asevera el biólogo.
Por otro lado, los graznidos que emiten son agudos y estridentes, lo que supone un gran inconveniente en las zonas urbanas donde se concentran un número abundante de ejemplares.
Falta de medidas para evitar su expansión
A pesar del grave problema al que se enfrentan las islas, no se ha llevado a cabo ninguna medida efectiva ni de peso para solucionarlo ni frenar la expansión de la cotorra de Kramer, a excepción de la captura de algunos ejemplares en lugares como La Palma o Tenerife para reubicarlas en centros de protección animal.
Sin embargo, Flores alerta de que se ha actuado "tarde", ya que su población ha aumentado considerablemente desde su introducción. En el caso de San Cristóbal de La Laguna, explica que el ayuntamiento no quería capturar a estas aves, sino poner piensos anticonceptivos, algo que resulta inviable porque "no es algo selectivo, ya que no sabes si se lo va a comer solo la cotorra".
"La principal solución, no solo para las cotorras, sino para todas las especies invasoras, es intentar que no entren", asegura. Aquí entra en juego el catálogo de especies invasoras, que no recoge ciertas especies y que, si no están, "técnicamente no puedes prohibir que alguien entre esa especie".
En el caso de que el problema sea grave, como es el caso, la solución pasar por llevar medidas a cabo para controlar la situación y que no vaya a más.
Otras especies invasoras en Lanzarote
La cotorra de Kramer no es la única especie exótica invasora que existe en Lanzarote y que desafortunadamente se ha asentado en la isla. En el caso de la flora, hay dos especies que el experto indica que "tenemos identificadas como nuestras por su historia y su aprovechamiento, pero que causan un gran problema".
Estas especies son las tuneras y las piteras, ya que su origen es mexicano y son calificadas como invasoras en Canarias. "Mucha gente desconoce que, salvo determinadas condiciones de que tengas una explotación con ciertos requisitos y controles, tú no puedes tener una tunera en casa", dice.