El Colegio de Ingenieros Agrónomos de Centro y Canarias ha precisado este lunes que no hay riesgo directo alguno para la seguridad de los alimentos ni de los consumidores derivado del uso de aguas regeneradas para la agricultura.
En un comunicado la entidad colegial ha llamado a la calma ante la publicación de un estudio relativo a la presencia de bacterias resistentes a antibióticos en aguas regeneradas utilizadas para riego agrícola en Canarias, por lo que ha trasladado un mensaje de tranquilidad y responsabilidad.
En primer lugar, ha destacado que es importante subrayar que el estudio en el que se basa dicha información identifica la presencia de determinados microorganismos en el agua regenerada, pero no demuestra en ningún caso un riesgo directo para la seguridad de los alimentos ni para la salud de los consumidores.
El uso de aguas regeneradas en agricultura está regulado por la normativa europea vigente, que establece estrictos criterios de calidad y control y, al respecto, añade, el propio estudio reconoce que los parámetros exigidos, como los niveles de Escherichia coli, se cumplen dentro de los límites establecidos.
Asimismo, el trabajo científico apunta a la necesidad de seguir avanzando en la mejora de los sistemas de control y gestión del agua, especialmente en aspectos como el almacenamiento y la monitorización, cuestiones que forman parte de la mejora continua del sistema y no de una situación de inseguridad generalizada.
Los ingenieros agrónomos destacan que el uso de agua regenerada es una herramienta esencial para garantizar la sostenibilidad hídrica en territorios con escasez de recursos como Canarias.
El Colegio señala también que los agricultores y técnicos aplican protocolos de seguridad y buenas prácticas que minimizan cualquier riesgo y agrega que el problema de la resistencia a antibióticos es un desafío global, cuyo origen principal se encuentra en ámbitos como el uso sanitario y urbano, no en la actividad agrícola.
Reitera su compromiso con una agricultura segura, sostenible y basada en el conocimiento científico, y considera fundamental que la comunicación de este tipo de estudios se realice con el debido rigor, evitando generar alarmas injustificadas que puedan afectar a la confianza en el sector agrario.
Finalmente expresa su apoyo a todas las iniciativas orientadas a mejorar la monitorización y gestión del agua regenerada, siempre desde un enfoque técnico, proporcional y basado en evidencia.