24/Sep/2017

Hacer frente al turismo masivo y disfrutar Mallorca, mejor en moto

Hacer frente al turismo masivo y disfrutar Mallorca, mejor en moto

Podría decirse que el turismo masivo termina siendo al concepto de viaje lo que el selfie es a la fotografía. Ambas son prácticas muy extendidas, en la que lo que se busca no es tanto la calidad, sino la estética del disfrute o de la propia imagen, respectivamente. Llevar a cabo tanto una como otra no tiene, por supuesto, nada de malo; al menos mientras no afecte al entorno o nos haga olvidar lo que realmente son el viaje y la fotografía.

Este verano en las zonas de costa, y en especial en el archipiélago balear, se ha acuñado una palabra: el turismofobia, o el miedo a la ocupación corrosiva de las islas por parte de una marabunta de visitantes. En concreto, en Mallorca los datos de datos recogidos parecen avalar este sentimiento de rechazo: sin tener en cuenta el alquiler turístico privado, legal o ilegal, los hoteles alojaron a 1.216.655 viajeros durante el mes de julio, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Esta cifra, que por sí sola podría invitar al optimismo propio del crecimiento económico, se antoja disparatada en contraste con otras. Así, para el mismo periodo vacacional, la costa andaluza se quedó en 1.198.979 pernoctaciones. Y otra comparación: entre Gran Canaria y Tenerife ni siquiera sumaron la mitad de clientes hoteleros de Mallorca. De hecho, el archipiélago canario al completo tan solo registró 886.869 reservas.

Con todo, si las consecuencias para la población local son obvias, peligrosas y difundidas por los medios de comunicación hasta el hartazgo; la incomodidad afecta al día a día del turista: desde calles atestadas hasta playas en las que no cabe ni una sombrilla más, pasando por un ocio nocturno de baja calidad y la dificultad de hallar alojamiento, o el inconveniente de localizarlo únicamente a un precio desorbitado.

Asimismo, el transporte también supone otra dificultad: enfrentar el tráfico o dar con una plaza de aparcamiento libre nunca fue tan complicado. En este sentido, una buena solución es alquilar una moto Cooltra en Mallorca. Se trata de una empresa de referencia para el alquiler en la isla, que pone a disposición del cliente vehículos Scooter, ideales a la hora de estacionar y viajar con total libertad y confort. Además de ahorrar tiempo de conducción, el turista reducirá considerablemente el gasto en combustible.

Otra recomendación para hacer frente al turismo masivo es reservar los días de vacaciones para septiembre, cuando el visitante se topará con mucho menos gentío que los meses previos. Del mismo modo, pasar tiempo en un parque natural, como los de Galatzó o Llevant, nos asegurará tranquilidad y relativa soledad.

Por último, es conveniente organizar visitas que nos alejen de los principales núcleos urbanos. La alternativa viene de la mano de localidades más pequeñas y muy pintorescas: Alcudia, Felanitx o Son Servera, entre otras. Una moto alquilada será el salvoconducto del viajero hacia ellas. También hacia otras zonas de estancia obligada, como los privilegiados enclaves de la Capdepera.