Vivienda

El precio de la vivienda obliga a los canarios a esperar hasta los 50 años para poder comprar una casa

Los archipiélagos canarios y balear tienen la edad más alta del país de acceso a la vivienda

EFE

Viviendas en Tahíche.

La edad media de las personas que se compran una vivienda en Canarias o en Baleares es la más elevada de España y ronda los 50 años, impulsada por los elevados precios y el peso del comprador internacional o de segunda residencia, según el Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (CGATE). 

Un informe de esta entidad muestra que la compra de vivienda se retrasa tres meses por cada punto porcentual que sube el precio, de manera que la edad media de adquisición se sitúa ya en 41,8 años. 

Tomando como referencia los datos de notarios y registradores, el Consejo explica que la adquisición de la primera vivienda se ha desplazado casi una década desde el año 2000 y en algunas comunidades se acerca ya a los 50 años. 

Cada incremento del 1% en el precio de la vivienda provoca un retraso aproximado de 0,24 años -casi tres meses- en la edad de acceso a la propiedad, un fenómeno definido como coeficiente de retraso generacional. 

Si a comienzos de los años 2000 el acceso a la primera vivienda se producía habitualmente entre los 31 y los 33 años, hoy ese momento se retrasa hasta los 38-41 años. 

El estudio explica también que el acceso a la vivienda está condicionado por las diferencias territoriales, configurando lo que los expertos denominan "la geografía del retraso", en la que los mercados más tensionados empujan la edad de compra hacia etapas mucho más avanzadas de la vida.

En este sentido, las comunidades autónomas de Murcia, Castilla-La Mancha o Extremadura registran edades medias de compra cercanas a los 45 años. En el extremo opuesto se sitúan Baleares y Canarias, donde la edad media de los compradores se acerca a los 50 años. 

Comunidades con fuerte presión inmobiliaria como Madrid y Cataluña se sitúan en torno a los 47 años de media.

Las diferencias territoriales no responden tanto a la evolución de los salarios como al comportamiento del mercado inmobiliario, donde el precio del suelo, la presión turística o la presencia de compradores con mayor capacidad de inversión, normalmente fondos de inversión internacionales, influyen de manera determinante en el momento en el que los residentes pueden comprar una casa.