El cambio climático producirá sequías cada vez más largas y severas en Canarias. Las proyecciones climáticas advierten de que la aridez irá aumentando en el archipiélago en las próximas décadas a causa de los gases de efecto invernadero y el calentamiento global. Estos escenarios apuntan a la desertificación de la inmensa mayoría de las islas, un fenómeno que ya padece Lanzarote, al ser más árida y tener menos precipitaciones que el resto.
Ante este escenario climático, la fundación sin ánimo de lucro Fénix Canarias propone recuperar una técnica ancestral que existe en pocos lugares del mundo: las gavias. "Son un ejemplo de cómo un uso sostenible del territorio puede convertir un problema en un recurso", expone el ingeniero forestal y el director técnico de Fénix Canarias, Roberto Castro durante una entrevista con La Voz.
Pero antes, ¿en qué punto está Lanzarote? El paso continuo de borrascas y frentes atlánticos de estos últimos meses ha hecho brotar el paisaje de Lanzarote, pero la isla no ha dejado de sufrir las consecuencias de la sequía. Un estudio publicado por la revista Nature en 2023 informó de que Lanzarote había registrado una disminución de la sequía hidrológica, es decir, que había logrado mantener mejores reservas de agua de lluvia que en periodos anteriores. Sin embargo, si se analizaban otros condicionantes, como la evapotranspiración, la investigación advertía: las sequías son cada vez más frecuentes, largas y severas.
Por ello, relacionar únicamente la sequía con la escasez de precipitaciones es dejar varios factores fuera de la ecuación. En este punto, entra en el tablero la capacidad del suelo y de las plantas para captar y filtrar el agua o la cantidad de agua de lluvia que termina evaporándose.
El pasado mes de marzo, cuando Canarias estuvo en aviso rojo por lluvia y riesgo de inundaciones por el paso de la borrasca Therese, fue el más húmedo desde 1961, cuando empezaron a recopilarse los datos, según la Agencia Estatal de Meteorología. Este periodo rompió con una década de sequía que atravesaba el archipiélago.
"Nuestra vegetación, tanto de costa como de medianías, o nuestros palmerales, como tenemos en Haría, están acostumbrados a unos ciclos recurrentes, periodos más húmedos y otros más secos", expone el ingeniero forestal y el director técnico de Fénix Canarias, Roberto Castro. Este experto señala que el archipiélago acumulaba un periodo de sequía y que este periodo húmedo por sí solo no es suficiente para preservar los ecosistemas."Nuestros ecosistemas han tenido un respiro, pero ni mucho menos esto nos asegura que puedan sobrevivir al futuro", advierte.
El ingeniero forestal señala que la falta de agua supone "una debacle" en los ecosistemas y ocasiona "la muerte prematura" de ciertos ejemplares, como las palmeras. "En las grandes extinciones siempre empiezan muriéndose los ejemplares más grandes, para luego empezar a ver cómo no se propagan las tabaibas o no se regeneran los verodes", continúa.
La vegetación canaria se puede ir perdiendo, como también ocurrirá con el suelo y sus nutrientes. "Si nos vienen lluvias muy fuertes, toda esa tierra que no tiene vegetación que la sustente acaba yéndose al mar". Así, indica que esta capa de tierra fértil tarda en construirse de cientos a miles de años y tan solo unas décadas en perderse, empujada por las lluvias torrenciales y el viento.
En la complejidad de los ecosistemas, sin agua no hay vegetación, sin vegetación no hay sustrato y sin sustrato no pueden nacer nuevos ejemplares. Ante esta situación, el escenario no es solo dramático para las especies de flora sino que también afecta a los insectos y a la avifauna, sobre todo en una isla de Lanzarote donde la falta de árboles obliga a las aves a anidar en el suelo.
Para evitar la pérdida de nutrientes del suelo, pero también por lluvias intensas o torrenciales, Fénix Canarias propone dos iniciativas: recuperar elementos arquitectónicos tradicionales y crear gaviones.
Las gavias y la enseñanza pasada
La falta de lluvias en Lanzarote y la necesidad de cultivar sus campos, hicieron que la población de la isla explorara diferentes métodos para captar este recurso fundamental. Entre ellos, las gavias, parcelas de terreno para cultivar, bordeadas de tierra y que se riegan por encharcamiento con el agua de lluvia procedente de los barrancos. Estas construcciones, presentes en Lanzarote y Fuerteventura, son similares a las que se han llevado a cabo históricamente en el norte de África.
"Cuando corrían los barrancos, parte de ese agua que corría, se canalizaba hacia zonas llanas, cercanas al barranco y se creaban remansos de agua", explica Castro, que profundiza en la importancia de que la tierra tenga nutrientes que permitan hacer un efecto esponja ante la lluvia. "Parte de los nutrientes o sedimentos que se pudieron erosionar ladera arriba, terminaban en las gavias y, por lo tanto, había una renovación de sedimentos y nutrientes, tenía agua y se podían plantar cultivos de secano", añade.
Con las lluvias torrenciales de abril de 2025 reapareció la gavia de Las Cabreras, en el pueblo de Tahíche (Teguise), donde se pudieron ver centenares de aves migratorias parando a descansar a su paso por la isla.
Fénix Canarias estudió en Lanzarote y Fuerteventura durante los años 2024 y 2025, mediante un proyecto financiado por la Fundación Biodiversidad, las técnicas ancestrales para recolectar agua. Entre ellas, ahondaron en las gavias. "Las gavias han convivido con el ecosistema, con la propia avifauna, y algunas aves esteparias durante años después de que se cultive la gavia y se coseche, las utilizaban para alimentarse y como zona de nidificación o cobijo", añade el director técnico de la asociación sin ánimo de lucro. El abandono de estas infraestructuras ha hecho que algunas poblaciones de aves esteparias se hayan reducido.
Por el momento, Fénix Canarias plantea un proyecto de recuperación de gavias, en el que puedan estudiar la progresión de los ecosistemas y hacer un seguimiento científico de las aves esteparias para el que busca financiación, sin necesidad de construir nuevas. En concreto, su propuesta es restaurar gavias cerca de las zonas de anidación de la hubara canaria (Chlamydotis undulata fuertaventurae), una especie nativa de la isla, que están en peligro de extinción. Al mismo tiempo, plantea que las aguas acumuladas en las gavias puedan utilizarse, como antaño, para uso agrícola.
Los gaviones, un lego en la naturaleza
Junto a las gavias, Fénix Canarias propone la creación de gaviones en los barrancos para lograr retener el agua de forma temporal y lograr que reduzca la energía con la que desciende. Estos gaviones son infraestructuras modernas que se hacen con alambres que se rellenan con piedras del propio barranco y que permiten "laminar el agua" para que disminuya la presión.
"Si colocamos una serie de gaviones uno detrás de otro, cada 400 o 500 metros, conseguimos que ante fuertes precipitaciones, el agua llegue más despacio, mucho más lenta", indica Castro, logrando que "si caen 50 litros en una hora, con los gaviones conseguimos que los 50 litros en vez de una hora cayesen en seis".
Frente a las gavias, los gaviones no se utilizan con fines agrícolas, sino que es la propia vegetación la que acaba por "colonizarlos" y crecen sobre las mallas.
Por ejemplo, en el caso de Arrecife, cuando las lluvias intensas inundan en pocos minutos la ciudad, esta fundación sin ánimo de lucro indica que los gaviones aumentan el ancho de los barrancos y permiten evitar las inundaciones. Al mismo tiempo, expone que al tener esa malla, el sedimento y los nutrientes del suelo no se arrastran sino que se quedan retenidos.