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Una trabajadora, sobre la continuidad del Hospital Insular: "Tenemos al enemigo en casa"

La empleada asegura que la propia Gerencia no los apoya y que "nos quieren callados porque saben que no están actuando bien, algo que la población de Lanzarote no va a permitir"

Fachada del Hospital Insular de Lanzarote: Foto: Juan Mateos.

Una trabajadora del Hospital Insular se ha puesto en contacto con La Voz para defender la continuidad del centro hospitalario tras la intención de la Consejería de Sanidad del Gobierno canario de trasladarlo al edificio de enfermedades emergentes del Molina Orosa.

Esta lectora y empleada manifiesta que el Hospital Insular es "único, es el único centro especializado en geriatría en Canarias, con todo lo que ello implica". 

Sin embargo, asegura que el partido político que gobierna en la actualidad "pretende borrarlo de un plumazo, pero otros partidos que durante años no nos han visto comienzan ahora a mirarnos, aunque no voy a juzgar si es conveniencia política o esa tendencia tan humana a valorar las cosas solo cuando están a punto de perderse". 

En este sentido, señala que "tenemos el enemigo en casa, la propia Gerencia no nos apoya... a lo que nosotros llamamos informar a la población, ellos lo llaman 'circo'. Nos quieren callados porque saben que no están actuando bien y saben que esta situación la población de Lanzarote no la va a permitir". 

"Nos llaman insolidarios por no querer las migajas que nos ofrecen, cerrar el Hospital Insular y trasladarnos al Edificio de Enfermedades Emergentes, compartiendo este edificio con otros servicios a los que, con razón, no les hace ninguna gracia que vayamos a ocupar un espacio que tanto necesitan", continúa.

"El resultado es absurdo, unos servicios no pueden crecer porque otro los invade, y Lanzarote pierde un hospital especializado", sentencia.

Por ello, se reafirma en que "debemos ser la voz de nuestros mayores porque ellos no pueden alzar la suya. Bastante castigados están ya: utilizados como rehenes cada vez que se habla de pensiones, sometidos a un calvario cada vez que pisan un banco y enfrentados a una tecnología que no comprenden, como para que además, desaparezca el único recurso pensado exclusivamente para ellos".

"Quizá nuestros responsables políticos consideren que no nos merecemos este hospital, del mismo modo que no nos merecemos un auditorio tantos años prometido o un Recinto Ferial donde, durante el carnaval, las personas puedan actuar con dignidad y el público pueda acudir a disfrutar. Tal vez el problema está en la forma de entender qué merece y qué no merece esta isla", concluye.