Una madre se ha puesto en contacto con La Voz para denunciar públicamente la situación que está atravesando junto a su hijo con síndrome de Dravet debido a la falta de apoyo de las administraciones públicas y a las deficiencias del transporte adaptado que traslada a su hijo al CEE Nuestra Señora de los Volcanes.
El menor sufre esta enfermedad neurodegenerativa, que comprende epilepsia, autismo, artritis o artrosis, lo que lo hace totalmente dependiente.
Su madre cuenta a este medio que su hijo llevaba un mes sin acudir al colegio debido a las deficiencias del transporte adaptado que lo recoge diariamente en su casa, en Arrecife. Cuando comenzaron las clases el pasado mes de septiembre, vio que en la guagua viajaban trece niños de los que solo se encargaba una auxiliar. "Si mi hijo convulsiona, ¿quién va a atender a los otros niños? O si hay un atragantamiento por parte de otro niño, ¿quién va a atender al mío?", se pregunta. Tras ver esta situación, la madre se lo comentó al colegio y a la empresa de transporte.
A pesar de que ahora hay dos auxiliares, apunta que una de ellas solo atiende a un niño concreto porque tiene graves problemas de conducta. La otra profesional se encarga de los otros doce menores.
Según denuncia, la auxiliar que se encarga de los menores en el transporte adaptado no está cualificada en la atención a niños con necesidades especiales y/o enfermos. "Es inaudito... estoy mandando a mi hijo a las manos de Dios porque desde que mi hijo sale de mi casa hasta que llega a Tahíche es a ver qué pasa, si sufre un convulsión", señala. "Si mi hijo lleva su medicación en la mochila, esta auxiliar no está dotada para saber qué hay que hacer con mi hijo", prosigue.
Después de ello, comenzó a observar más problemas en este microguagua que recogía a su hijo y que ocurrían varias veces en semana. "La rampa para subir a los niños en silla de ruedas no cerraba, en mitad de la circulación las puertas de atrás se abrían o los cinturones de seguridad no aseguraban bien a los niños", relata. "Llamé a la empresa de transporte y les dije que los niños no podían estar 40 minutos esperando a que venga un mecánico porque son menores que tienen un serio problema de espera", continúa.
Ante esta situación y la ausencia de responsabilidades, esta madre decidió dejar de enviar a su hijo al colegio para salvaguardar la seguridad del menor porque "no iba en un entorno seguro". La ciudadana asegura que puso una reclamación ante Educación en Lanzarote, pero no recibió respuesta.
Un mes sin ir al colegio
En este tiempo que el menor no acudió a clase, su rutina se desestabilizó por completo, lo que afectó gravemente a su salud con convulsiones y un comportamiento intranquilo.
Por su parte, la empresa de transporte le trasladó más tarde a esta madre que "la calle era muy estrecha y que no podían pasar con la microguagua". Algo que desmiente la denunciante, que asegura que sí puede acceder. Tras ello, le pidieron a la madre que acerca a su hijo por las mañanas a una calle cercana para poder recogerlo, pero anteriormente le pedían que recorriera 500 metros hasta otra calle en la que "la acera es totalmente inexistente".
Recientemente, le ofrecieron una nueva solución en la que la microguagua pase a las 08.15 horas en una calle contigua y así poder llevar a los niños al colegio en Tahíche. Este lunes, el menor volvió a ir a clase.
En definitiva, esta madre pide al Ayuntamiento de Arrecife y la consejería de Educación una solución real para que su hijo esté en un entorno seguro en todo momento. Por ello, pide auxiliares con formación y un mayor número de ellas en la guagua. Además, pide que haya ofertas de campamentos inclusivos en verano para estos niños con necesidades especiales. "Es una llamada desesperada, tengo que hacerle la vida más cómoda a mi hijo y llevo mucho tiempo callada.. yo veo que me hago mayor y para mi hijo no hay futuro", manifiesta.
Añadir La Voz de Lanzarote como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.