Opinión

¿Qué pasará mañana?

Daniel Moisés

Productor

Discurso pronunciado el 11 de abril en los Premios D&M 2026

Vivimos tiempos complejos. No solo fuera de nuestras fronteras, sino también aquí, en nuestro pequeño paraíso. En nuestra profesión hoy reina una incertidumbre que, a veces, parece pesar demasiado. Por eso, este año quiero dedicar esta gala a mis compañeros y compañeras; especialmente a las productoras de esta isla y a los artistas —valientes autónomos en su mayoría— con quienes tengo la suerte de compartir el trabajo y esas charlas diarias sobre cómo 'sobrevivimos' al día a día.

Nuestra profesión es fascinante: es la mezcla perfecta entre vocación y pasión. Si falta la pasión, no vale la pena; y si no hay vocación, es mejor ni intentarlo.

Nuestro trabajo es un constante '¿Qué pasará mañana?', como diría José Luis Perales. No sabemos lo que es la calma de un sueldo mensual, ni tenemos la certeza de cuándo llegará el próximo pago o si volverá a sonar el teléfono. Vivimos en un estado de alerta continuo, enfrentando noches de angustia y buscando qué crear para seguir derribando puertas, porque les puedo asegurar que una de las cosas que me ha enseñado esta bendita profesión es que a veces la única manera de salir hacia fuera es tirando la puerta abajo.

Solo nosotros conocemos el sudor y las lágrimas que hay detrás del telón; esos frutos del silencio, el trabajo duro y, a veces, de la frustración.

Habrá quien piense: 'Si tanto se sufre y la estabilidad escasea, ¿por qué no dedicarse a otra cosa?'. Permítanme decirles que, en el arte, elegir no es una opción. Abandonar sería ir en contra de nuestra propia naturaleza; sería perderle el sentido al camino. Lo que sentimos nace en el interior y va más allá de la lógica: es amor y respeto por una profesión que, lamentablemente, a veces se ningunea o se denigra. Duele cuando se pasan por alto los sacrificios que hacemos por sacar adelante un proyecto o por apoyar a un compañero.

Cualquiera que se dedique a esto sabe perfectamente de lo que hablo.

Mi deseo es que llegue el día en que ni mis compañeros ni yo tengamos que convivir con esa angustia constante. Sueño con que nuestra situación se regule, para que podamos centrarnos en lo que mejor sabemos hacer: crear sueños y felicidad. Pero también crear empleo.

Porque es necesario recordarlo: un evento no es solo una fiesta. Es una oportunidad para la cultura y es un motor económico. Los artistas y creadores también pagamos impuestos, tenemos familias y tenemos el derecho de vivir de nuestro trabajo con dignidad.

Por ello, el mayor premio que hoy puedo dedicar a mis compañeros y compañeras —a todos los que hacen posible un concierto, una feria, un musical, un teatro o una exposición entre muchos otros eventos— es el premio a la resistencia.
Este reconocimiento es para los productores, creativos y artistas; pero también para los tramoyistas, técnicos de pantallas, luz, sonido, azafatas, diseñadores, presentadores, operadores de cámaras, vigilantes de seguridad, operarios de limpieza e ingenieros. Gracias por resistir, por aguantar la presión y por no desfallecer.

Que la empatía sea nuestra mayor defensa en un sector donde, a veces, los sentimientos parecen perderse entre cifras y contratos.Y recuerden: El arte es nuestra pasión, pero también es nuestra profesión.

Gracias a las instituciones, autoridades, técnicos, medios de comunicación y personas que siempre confían en nuestro trabajo. Gracias técnicos de pantalla, luz y sonido.

Gracias familia, amigas y compañeros por ser razón de inspiración diaria.

Que viva el arte y la cultura.