Opinión

Escuela y literatura infantil, una alianza cercana

En muchas aulas, los libros forman parte del día a día; están en nuestras estanterías, en rincones de lectura, pero necesitan vida, y yo me atrevo a preguntar: ¿qué pasaría si acercáramos la escuela a la literatura infantil? La literatura infantil tiene un enorme potencial emocional y educativo.

Obras cono El monstruo de colores de Anna Llenas, no solo entretienen, sino que ayudan a los niños a comprender sus emociones.

Detrás de cada cuento hay un ser que ha pensado, sentido y creado, autores y autoras que podrían estar presente en la vida de nuestros niños. No se trata de visitas puntuales o firmas de libros, como de generar espacios reales de encuentros. Conversaciones en talleres y momentos en los que el alumnado pueda preguntar, escuchar y crear, y sentirse dentro del proceso literario.

Cuando la escuela abre sus puertas a la literatura viva, ocurren cosas importantes: los alumnos dejan de ver los libros como algo lejano, descubre que escribir no es solo tarea, sino una forma de expresión auténtica.

Para el profesorado esta cercanía supone una oportunidad; se renuevan prácticas,se descubren nuevas miradas y se enriquece el aula. La literatura se hace cercana.

Dar voz a autores y autoras cercanos, vinculados a la realidad del alumnado, contribuye a fortalecer la identidad cultural y el sentido de pertenencia.

Quizá no se trate de hacer grandes cambios, sino de empezar por pequeños pasos: invitar a un autor o autora al aula, organizar encuentros literarios, escribir cartas a quienes crean los cuentos, o incluso construir proyectos donde la lectura y la creación vayan de la mano. La literatura infantil no debería quedarse solo en los libros, necesita voces, rostros, encuentros. Necesita escuela. Y la escuela, sin duda, la necesita a ella.

Hay un momento mágico que no se puede enseñar en ningún libro, cuando un niño descubre que detrás de esa historia hermosa, hay una persona real. Las palabras cobran vida. Porque la literatura cuando se hace cercana deja huellas durante toda la vida.

Como decía Emilia Pardo Bazán: "La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo".

Recientemente, en el colegio público de Tahíche, en el CEIP César Manrique Cabrera, se vivenció esa magia de la que escribe Juani. Ella estuvo presente, con su primera historia para niños y niñas: Cuentos para la Esperanza. Y emocionó a quienes la escucharon contando el proceso creativo que inspiró su estreno en la literatura infantil. Una experiencia personal poderosa en un país en guerra, un giro trascendental en la vida de una madre y de un hijo…Todo eso llevó a Cuentos para la Esperanza. En sus palabras: “Escribo por el deseo de ayudar a través de la literatura, convencida de que puedo ayudar a alguien. Y eso ya es la motivación más fuerte. Como docente veo inseguridades, miedos, conflictos y también la necesidad de mensajes positivos. Ese tipo de realidad suele despertar el deseo de crear historias que acompañen, consuelen o den fuerza”. 

Juani Alemán participó en la reciente Semana del Libro en la II Mini Feria del Libro Infantil en el CEIP César Manrique Cabrera. Aprovechamos la oportunidad de dar el listado de autoras y títulos infantiles presentados en este evento en sus dos ediciones para recordar unos recursos extraordinarios con los que cuentan los centros educativos de Lanzarote en la proximidad. Junto a Juani Alemán, estuvieron Susanne Ramos, presentando la serie de cuentos Felicity; Laura Curbelo y Dunia León, con El fabuloso pueblo de Onasni; Lorena Curbelo, con El universo y la estrella perdida; Patricia Hernández, con Conoce la misión de nuestra familia; y Tere Perera, con Pardelí

En la primera edición también estuvieron Susanne Ramos; Lorena Curbelo, presentando La pequeña sirena de medianoche y El secreto del viejo diablo de Timanfaya; Laura Curbelo, con Alma, la tortuga que perdió la calma, y con Nazaret, el sabor de un pueblo; Nathalie Pons, con Leo y Lea quieren una mascota, y con Leo y Lea disfrazan los números; Alejandra Rodríguez, El tambor de madera de Mimo; e Ico Toledo, con el Tesoro de César. 

 

Juani Alemán y J.J.Romero