En nuestro día a día los docentes, buscamos herramientas y recursos metodológicos que nos faciliten educar de manera completa, no solo en contenidos. Fervientemente buscamos recursos que nos permitan combinar contenidos, valores emociones y formas de entender la vida.
Pero muchas veces las lecciones más profundas están en nuestras aulas, en lo que nos cuentan nuestros alumnos, sus creaciones.
Este cuento está escrito por una niña llamada Eléa, donde nos cuenta una historia de un pulpo llamado Óliver, que no podía echar tinta.
Te doy las gracias por compartir este relato, por tu imaginación, y por esa sensibilidad con la que has transmitido un gran mensaje tan importante. Tu cuento no es solo una historia infantil, sino una forma de mirar la vida, una manera de entender a los demás con respeto y por supuesto un amor, que claramente nace en casa.
Ese pulpo en tu historia, no es un pulpo cualquiera, el no puede hacer lo que hacen otros , expulsar su tinta para defenderse, eso lo hacer ser débil en su entorno, alguien que no encaja en el mundo, esta situación se vive día a día en las aulas, niños que se sienten diferentes e inseguros.
Lo verdaderamente importante de tu cuento, no es la dificultad inicial sino el camino que tú eliges para Óliver, no se rinde, ni se queda atrapados en lo que no puede hacer, decide esforzarse y aprender. Descubrió el camuflaje, lo practica y logra una superación. Su nueva habilidad lo hace sentir seguro.
Todo esto que has desarrollado de manera natural, conecta con los principios de la educación actual, profundamente. Como nos dice David Bueno, el cerebro tiene una enorme capacidad de adaptación, esa nuestra plasticidad cerebral, que nos permite desarrollar nuevas capacidades a lo largo fe nuestra vida.
Eléa, sin tecnicismos nos explicas que jo estamos limitados por lo que ko sabemos hacer, sino que estamos abiertos a descubrir nuevos caminos.
Ahora hago hincapié que lo más profundo de tu historia, que ese pulpo no se define por su dificultad, no hay enfado, ni rechazo, solo una búsqueda y confianza. Todo esto no es por casualidad es una forma de afrontar la vida, se aprende en la escuela , pero sobre todo en casa, en el ejemplo diario
Solo no ví tu creatividad, sino los valores que tienes, como la perseverancia, la empatía, la calma, la dificultad y la confianza en uno mismo. Todo esto habla de ti pero mucho del entorno donde estás creciendo.
Este gran regalo tuyo me ayudará como docente, trabajar en el aula, aspectos esenciales, como la autoestima, la aceptación de la diversidad , la resilencia, y la empatía.
A veces nos olvidamos que los alumnos no son solo receptores se aprendizajes sino también portadores de sentido y de enseñanzas.
Cuando los niños escriben no solo realizan una tarea escolar, sino que están mostrando cómo entiende el mundo, y ahí es donde la educación cobra sentido.
Y a nivel social, tiene un gran sentido porque ahora la sociedad enfatiza la comparación lo rápido y el éxito inmediato, tú nos propones, parar; aceptar las diferencias y que debemos c9nfiar en encontrar nuestro camino. Eso es ESPERANZA, una esperanza que no es abstracta sino una actitud concreta para adaptarse y creer en nosotros.
Nos has enseñado que hay otra forma de avanzar, y que las dificultades pueden ser bonitas oportunidades. No es solo un cuento, sino que demuestras el amor con el que estás creciendo y ya sabes compartir con los demás.
No solo has creado un cuento, sino una lección para la sociedad. Porque, en educación, no hay aprendizaje más profundo que aquel que nace del verdadero amor y se transforma en un gran crecimiento. Juani Alemán Hernández