Opinión

El 8 de marzo: una causa que debe unir, no dividir ni confrontar

El 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, una fecha dedicada a reconocer la lucha de las mujeres por sus derechos, la igualdad de género y la participación plena en la sociedad. 

Por ello, cada 8 de marzo miles de mujeres y hombres salimos a la calle para recordar que todavía no hemos conseguido una igualdad real entre las mujeres y los hombres. Es una jornada para la reflexión, para el fortalecimiento del compromiso colectivo hacia las mujeres y la reivindicación. Con estas razones tan poderosas, es una lástima y una decepción que haya aún quien intente convertir esta fecha en un arma política. 

El Día Internacional de las Mujeres no debe reducirse en la búsqueda de titulares al adversario político, aunque de un hombre se trate, es un día tan importante y tan necesario donde debemos reconocer no sólo los avances que hemos conseguido como sociedad, debemos visibilizar y analizar todas aquellas desigualdades que existen a día de hoy, aunando fuerzas y objetivos comunes para reafirmar nuestro compromiso para una sociedad más justa, para una sociedad con igualdad. 

En Lanzarote, el Cabildo de Lanzarote, a través del Servicio de Igualdad, Diversidad y Violencia de Género, realiza durante estos días una extensa programación a través de actividades culturales, educativas e institucionales desde el compromiso como institución para la promoción de la igualdad además de sensibilizar para acabar con la violencia estructural y vicaria que aún siguen sufriendo las mujeres. Por eso, por su importancia, por el enorme respeto y consideración a este día no se debe caer en el uso de malas artes que sólo alimentan la confrontación política, el 8M no va de eso. 

La política debe ser responsable, y las personas que nos dedicamos a hacer política aún más. No va de rescatar declaraciones para generar indignación colectiva, va de algo mucho más importante: va de mujeres que siguen enfrentándose a desigualdades laborales, a violencia machista, visibilizando los problemas actuales y promoviendo la igualdad de género en el mundo.

Reducir esta lucha histórica rebuscando en la polémica política es, sin duda, una falta de sensibilidad y respeto hacia la propia causa. La igualdad y su defensa, debe ser nuestro patrimonio, ese debería ser el verdadero patrimonio de la humanidad, por ello no debiera utilizarse como herramienta de confrontación, al menos no este día. 

El 8 de marzo debe ser un espacio para unir, no para dividir sin polémicas artificiales que desvían la necesidad de conmemorar este día además de degradar el debate político. Simplemente por eso, porque el 8 de marzo no va de eso.