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El hijo de Norman Foster y Elena Ochoa recorre los espacios de Manrique en Lanzarote

Eduardo Foster viaja desde Tahíche hasta Haría para conocer las casas de César Manrique que marcaron la simbiosis entre arte y naturaleza en Lanzarote

EKN

Eduardo Foster en la Fundación César Manrique.

Eduardo Foster es hijo de uno de los arquitectos más reconocidos del siglo, Norman Foster, y de la mítica presentadora del programa televisivo ‘Hablemos de sexo’ en los años 90 en RTVE, Elena Ochoa, que además de psicóloga, es editora y comisaria de arte contemporáneo.

El hijo de la famosa pareja acaba de pasar unos días en Lanzarote y aunque no se dedica a la arquitectura como su padre o su hermana, ha heredado su sensibilidad artística y ha destacado en redes varias obras que ha visitado de César Manrique en la isla.

De las distintas obras arquitectónicas de Manrique que Foster ha visitado en Lanzarote, ha publicado imágenes de la Fundación César Manrique, el edificio que el artista lanzaroteño ideó para que fuera su casa al regreso de su etapa en Nueva York y en la que vivió hasta 1988. 

La casa, levantada sobre cinco burbujas volcánicas de gran tamaño, está edificada en una finca de 30.000 metros que se extiende sobre una colada lávica de las erupciones ocurridas entre 1730 y 1736. 

La planta superior está inspirada en la arquitectura tradicional de Lanzarote a la que se incorporan elementos funcionales de concepción moderna.

Foster también ha publicado imágenes de la casa de César Manrique en Haría, que muestra el entorno doméstico en el que el artista desenvolvía su vida diaria, mostrando la faceta más humana y personal del artista. En el interior se perciben insólitos detalles constructivos y decorativos, y la abundante vegetación característica de sus viviendas. 

La casa de Haría también incluye el taller de Manrique, aislado de la vivienda y semioculto en un extremo de la finca,  donde pintaba diariamente rodeado de caballetes, pigmentos, mesas y dibujos.