Turismo

Una agencia ofrece un novedoso Londres-Lanzarote: "Viajé 3.450 kilometros sin avión"

La periodista británica Rebecca Jackson cuenta en un artículo en el diario londinense The Telegraph cómo fue el recorrido hasta avistar los volcanes de Lanzarote

Jackson se toma unos churros a mitad de camino, en Madrid.

La periodista y escritora de viajes británica Rebecca Jackson, especializada en “aventuras lentas y sostenibles”, escribe a menudo para varios medios sobre cómo viajar sin coches o aviones.

Esta vez se decidió por un más difícil todavía y llegó a Lanzarote el pasado mes de enero desde Londres sin avión. "Hice 3.450 kilómetros sin avión", dice, en concreto, con cuatro trenes y con el ferry desde Cádiz. Lo cuenta en un artículo en el diario The Telegraph

“Cada vez tenía más ganas de evitar el estrés del aeropuerto, las aglomeraciones y los retrasos. Me he inspirado en el programa de televisión ‘Carrera a través del mundo’, que reta a los concursantes a llegar a los controles sin volar y replantea el viaje en sí como el destino”, explica. 

Jackson realizó el trayecto con la agencia de “viajes sin vuelo Byway”, que calcula que, a pesar de ser diez veces más largo, generó un 77% menos de emisiones de carbono que volar la misma ruta. 

Claro que para venir a Lanzarote sin avión hacen falta unos cuantos días más. El trayecto le llevó seis días atravesando Francia y la Península Ibérica antes de embarcar en Cádiz para llegar a la isla. 

 Lanzado a finales del año pasado, el viaje está diseñado como un viaje de ida y vuelta de 18 días, incluyendo seis días en Lanzarote

 

De Londres a Nimes

“Comencé a viajar en el Eurostar de las 9:31 desde la estación de St. Pancras de Londres hasta la Gare du Nord de París”, explica Jackson.

La periodista explica que el día anterior a su partida, la tormenta Goretti había causado estragos en los viajes en tren, con retrasos y cancelaciones, pero una vez en París, logró sortear el caos hasta la Gare de Lyon para tomar un TGV InOui de dos pisos con dirección sur.

Tres horas después se bajó en Nimes, la ciudad francesa con las ruinas romanas mejor conservadas del país vecino. “Me sumergí en el templo de la Maison Carrée y el anfiteatro y luego disfruté de una o dos copas de vino local con Brandade de Morue (bacalao cremoso en salmuera)”.

 

La oferta de la agencia

 

Nimes a Madrid

A la mañana siguiente, tomó el tren de las 9:01 a Madrid (vía Perpiñán, Barcelona y Zaragoza). El trayecto le llevó siete horas.

Jackon destaca que este tramo “ofrecía algunos de los mejores paisajes” como “el mar infinito y los picos nevados de los Pirineos”. También que llevó al tren “algo para picar, un libro, música y podcasts: material esencial”.

De su paso por Madrid, donde se quedó dos noches en un hotel boutique cercano al Palacio Real, destaca el “aroma a castañas y chocolate”. 

Visitó la Puerta del Sol y la Plaza Mayor, unos minutos a pie de su alojamiento, y, entre otras cosas, hizo un tour gastronómico, con “un montón de calamares rebozados con limón y alioli”, que remató con un chocolate con churros en San Ginés. 

 

"La primera visión de Lanzarote fue emocionante: picos tan triangulares que podrían ser pirámides, entre remolinos de nubes color rosa caramelo”. 

 

De Madrid a Lanzarote

Para llegar a Cádiz tomó el tren de las 10:05 y del recorrido subraya la belleza de “la región del jerez”, con edificios blancos inmaculados y hileras de viñas bajas y ordenadas”.

Una vez en la Tacita de Plata embarcó en un ferry de Naviera Armas, para una travesía de 28 horas. Su reserva incluía un camarote privado con ventana en la proa, pero parece que el viaje en barco no fue tan seductor como los trayectos en tren.

“Mientras el barco se balanceaba sobre las aguas agitadas, sentí náuseas y llegué a la conclusión de que los viajes largos en ferry no eran para mí”. Sobre todo porque lo que más le gusta del tren, comenta, es “ver cómo cambia el paisaje” lo que no ocurre en el mar. 

No obstante, la primera visión de tierra, de Lanzarote “fue emocionante: picos tan triangulares que podrían ser pirámides, entre remolinos de nubes color rosa caramelo”.