Economía

Los puertos de Canarias miran a los de Agadir y Dajla entre el recelo y la oportunidad

Beatriz Calzada no teme a Agadir, que podría ser un puerto complementario a los de las islas, pero Dajla, que tendrá una enorme inversión marroquí, si que será un competidor

EFE-EKN José María Rodríguez

Ciudad de Dajla.

La presidenta de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, que incluye el Puerto de Arrecife y el presidente de Astilleros de Canarias, la mayor industria naval de las islas, ha recorrido esta semana el puerto de Agadir (Marruecos) en una visita marcada por el doble sentimiento con que el sector marítimo canario mira a sus vecinos y competidores: entre el recelo y la oportunidad.

El puerto era la última etapa del viaje de tres días que ha realizado el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, a la ciudad de Agadir, al frente de la mayor delegación de las islas desplazada hasta la fecha a Marruecos: 60 representantes institucionales y empresariales, muchos de ellos de ellos del sector portuario.

Las cifras del puerto de Agadir palidecen si se comparan con las de sus rivales canarios. Solo el Puerto de la Luz en Las Palmas de Gran Canaria mueve casi cinco veces más mercancía: 32 millones de toneladas, frente a siete millones. (En Arrecife son 2, 1 millones). 

No obstante las dos Autoridades Portuarias de Canarias, (también estuvo el de la provincia de Santa Cruz de Tenerife) no querían dejar pasar la oportunidad de conocer los planes de expansión y crecimiento de Agadir.

Durante años, Canarias ha observado a Marruecos con desconfianza, entre otros motivos, por el conflicto del Sahara, porque la mayoría las instituciones de las islas defienden la autodeterminación del pueblo saharaui y se oponen a las pretensiones de Rabat sobre ese territorio, al que considera parte de su país a todos lo efectos.

Clavijo cambió ese paradigma en octubre de 2024, en el primero de sus tres viajes a Marruecos, cuando acudió a Rabat a pedir apoyo para atajar la grave crisis migratoria que estaban viviendo las islas, con cientos de pateras que partían de las costas marroquíes.

Ese día, le preguntaron en Rabat por el giro dado por el Gobierno de España respecto al Sahara, al reconocer como la propuesta más viable y realista para solucionar el histórico conflicto la idea de Marruecos de convertir ese territorio en una región autónoma.

"Sé que eso es noticia y ha quedado perfectamente claro que el Gobierno de Canarias asume enteramente la política del Gobierno de España", respondió. Sus declaraciones sacudieron al nacionalismo canario, incluso a su propio partido, Coalición Canaria, donde hay muchos simpatizantes del Frente Polisario y la causa saharaui.

Cada viaje a de una delegación canaria a Marruecos o al Sahara se ha seguido mirando desde esa óptica: pasó en la misión comercial de los puertos de Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife al de Dajla, en el Sahara Occidental, y ha ocurrido ahora de nuevo con el viaje a Agadir.

Desde Nueva Canarias, la otra fuerza nacionalista canaria, su secretario general, Luis Campos, y el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, han acusado a Clavijo de "blanquear la ocupación" del Sahara con su acercamiento a Marruecos y de alimentar a un rival estratégico y económico, poniendo en riesgo, a su juicio, el papel de líder del puerto de Las Palmas en el Atlántico Medio.

Al inicio de la visita, Clavijo se refirió expresamente a "las presiones" que le constaba, dijo, que habían sufrido varios miembros de delegación para que no le acompañaran a Agadir. Y dos veces a lo largo del viaje ha recalcado que Canarias no puede quedar al margen del desarrollo económico que está experimentando Marruecos, su vecino, y optar por "meter la táctica del avestruz".

Dos sectores económicos claves de Canarias tienen en particular esa visión dual cuando miran a Marruecos: el turismo (también presente en la misión a Agadir) y el marítimo portuario.

Los responsables de este último reconocían en varios corrillos durante el viaje su interés por saber los detalles del puerto de Agadir: como son sus calados, el tonelaje de sus grúas o si las condiciones meteorológicas de la costa de Souss Massa le facilitarían o dificultarían operar allí con grandes barcos portacontenedores.

Sobre el terreno, este miércoles 28 de enero han visto que no, que Agadir es un puerto muy orientado a la pesca (el segundo más importante de Marruecos en ese campo), pero con notables planes de crecimiento en infraestructuras, tanto en atraques como en astilleros.

Sin salir aún de sus muelles, los presidentes de las Autoridades Portuarias de Las Palmas, Beatriz Calzada, y Santa Cruz de Tenerife, Pedro Suárez, coincidían ante la prensa en valorar que Agadir no va a ser su competidor. No tiene condiciones para ello, añadían.

Es más, piensan que puede ser un puerto complementario de los suyos para intentar atraer juntos hacia el Atlántico Medio tráficos marítimos que no suelen pasar por esta zona. Otra cosa es Dajla, en el sur del Sáhara, precisan.

Por calado y, sobre todo, por las millonarias inversiones que Rabat ha anunciado en su infraestructura, Beatriz Calzada y Pedro Suárez si temen que Dajla sí será un competidor tarde o temprano.

Pero no culpan a Marruecos. La gran amenaza para los puertos de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife, dicen, son las nuevas tasas a las emisiones de CO2 que la Unión Europea ha impuesto al tráfico marítimo.

En el caso de Canarias, advierten, pueden impulsar a navieras y consignatarias a ahorrárselas sustituyendo las escalas en los grandes puerto de las islas por los de Marruecos.