La Consejería de Universidades, Ciencia e Innovación y Cultura, a través de la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información (ACIISI), ha seleccionado el proyecto ‘El Hilo Rojo de Guaydil’ como uno de los referentes en su actual estrategia de innovación social.
Esta iniciativa, liderada por la Asociación Atletas Sin Fronteras, cuenta con una subvención de 99.400 euros para desarrollar entre 2026 y 2027 un modelo de intervención único que utiliza la Boccia Paralímpica como eje vertebrador de inclusión. Se trata de un deporte paralímpico que, aunque tiene similitudes con la petanca o los bolos, está diseñado específicamente para personas con discapacidades físicas severas, parálisis cerebral o daño cerebral adquirido.
El corazón de este proyecto reside en su capacidad para reducir la soledad percibida y mejorar el bienestar de colectivos que a menudo se encuentran en situaciones de exclusión, como son las personas con gran discapacidad, menores migrantes y jóvenes que cumplen medidas de internamiento judicial. Mediante la creación de comunidades de práctica y equipos mixtos, la iniciativa no solo busca integrar, sino dignificar y poner en valor el liderazgo comunitario de personas históricamente estigmatizadas.
La propuesta destaca por un fuerte componente de innovación técnica y territorial. A través del codiseño y la fabricación local de material accesible, el proyecto colabora con aliados tecnológicos y talleres de ortopedia de proximidad para crear kits móviles y canaletas específicas que eliminen las barreras físicas en la práctica deportiva. Este enfoque de fabricación local garantiza que la tecnología esté al servicio de las personas, aplicando criterios de diseño universal para crear itinerarios personalizados y adaptados a cada participante.
Además de su impacto social inmediato, ‘El Hilo Rojo de Guaydil’ tiene un sólido respaldo científico y académico. El proyecto integra metodologías de medición del bienestar percibido y cuenta con la transferencia de conocimiento de la Universidad de La Laguna, específicamente a través del Grupo EMOCREAULL y la Cátedra de Convivencia y Seguridad. Esta colaboración asegura que la intervención sea medible y escalable, alineándose con estándares internacionales de convivencia y desarrollo social.
Con proyectos como este, el Gobierno de Canarias reafirma su compromiso con una innovación social transformadora, donde la ciencia y la tecnología trascienden de los laboratorios hasta la calle, para generar soluciones tangibles, inclusivas y con un profundo impacto humano en el archipiélago.
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