El anterior obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, fallecido en noviembre a los 76 años, le dijo a un ciudadano que denuncia desde hace años que sufrió abusos siendo niño por parte de un sacerdote de su Diócesis que a él le habían provocado menores cuando era cura en La Palma.
"Tengo experiencia de eso, como sacerdote: chicas y chicos de 13 o 14 años que me han provocado. Ten en cuenta que hace unos años la edad de la libertad sexual era 14 años. Ahora es 16 o 18", se escucha decir a Bernardo Álvarez en unos audios que grabó el denunciante y que este jueves desvelan El País y la Cadena SER.
Estas grabaciones se hacen públicas a dos meses y medio de que el papa León XIV visite las dos diócesis de Canarias, con una misa multitudinaria programada en Tenerife el 12 de junio, y han sido entregadas por el denunciante de los hechos tanto a la Fiscalía como a la Comisión de Protección de Menores del Vaticano.
El denunciante ya había puesto en conocimiento del Obispado de Tenerife los presuntos abusos que sufrió por parte de un cura con anterioridad, cuando Bernardo Álvarez era vicario general de la Diócesis. Y luego los hizo públicos, entre otras cosas contándolos en una sesión del pleno del Ayuntamiento de La Laguna (octubre de 2022).
Un mes antes de morir el prelado, se reunió con él. En la grabación del encuentro, se escucha reconocer a Álvarez que estaba al corriente del caso. De hecho, le explica que lo que hizo su antecesor en el Obispado fue trasladar al sacerdote señalado a Salamanca.
Pero, según El País, ni el antecesor de Bernardo Álvarez, Felipe Fernández, ni el propio Álvarez cuando se hizo cargo del Obispado (2005) abrieron entonces un proceso canónico contra el cura denunciado, lo que impulsó al afectado a acudir en 2014 a los juzgados, que declararon prescritos los hechos (presuntamente, habían ocurrido entre 1997 y 2003).
"Cuando (el sacerdote denunciado) nos confesaba, se dedicaba a tocarnos, a mí incluso me dio un beso en la boca, y nos preguntaba por si nos masturbábamos. Te acariciaba, a uno le metió la mano en el pantalón. Ninguno de los monaguillos quería ir a casa del cura. Al final, junto con otros cinco chicos, se lo contamos a los catequistas, pero la gente de la parroquia se encargó de crucificarme a mí y a mi familia", contó el afectado al periódico.
Al archivarse el caso en la Justicia ordinaria, el afectado volvió presentar su denuncia ante la Diócesis de Tenerife, invocando las nuevas normas aprobadas al respecto por el Vaticano. En ese momento, Bernardo Álvarez informó a la Congregación para la Doctrina de la Fe y suspendió cautelarmente al sacerdote, pero el procedimiento no siguió adelante porque el cura dejó los hábitos.
En su reunión con Bernardo Álvarez, el denunciante le hizo hincapié en el daño que había sufrido su familia desde que puso los hechos en conocimiento del obispo Felipe Fernández, en forma de amenazas por parte de feligreses de su localidad.
"¿Cómo se repara eso? ¿No van a reconocer nunca públicamente que eso pasó y no van a pedir perdón?", le interpeló, a lo que Álvarez repuso: "Lo que tenías que haber hecho, cuando yo fui nombrado obispo (2005), era haber venido".
En la conversación, el anterior obispo de Tenerife vincula abusos como homosexualidad.
"El 80 % de los que han abusado de menores son homosexuales", le advierte al denunciante. Este le responde: "Un homosexual se acuesta con uno de su edad o por lo menos con alguien que no sea menor. El que abusa de un niño no es porque sea homosexual".
En 2007, Bernardo Álvarez ya protagonizó una polémica cuando el diario La Opinión de Tenerife publicó una entrevista en la que afirmaba: "Puede haber menores que sí lo consientan y, de hecho, los hay. Hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y, además, deseándolo. Incluso si te descuidas te provocan".