Canarias

La depresión está entre los trastornos que mayor discapacidad generan, según expertos canarios

Factores como el género, con mayor riesgo en mujeres, la renta, el nivel educativo, el apoyo social y las condiciones laborales resultan determinantes

EFE

Vista aérea de Arrecife

Factores como el género, con mayor riesgo en mujeres, la renta, el nivel educativo, el apoyo social y las condiciones laborales resultan determinantes en el riesgo de desarrollar síntomas depresivos, según subrayan especialistas de la Universidad de La Laguna (ULL), que analizan esta patología desde la psiquiatría, la psicología y la economía.

La depresión es uno de los principales problemas de salud pública en el mundo y afecta a más de 280 millones de personas, según indica la ULL en un comunicado este jueves, en el que agrega que puede impactar entre el 10% y el 20% de la población a lo largo de la vida y se sitúa entre los trastornos que mayor discapacidad generan, debido a su efecto sobre la calidad de vida, el funcionamiento diario y la productividad.

Coincidiendo con el Día Mundial de la Depresión, investigadores de la ULL abordan este trastorno desde distintas disciplinas y destacan que no se trata de una simple tristeza ni de una debilidad personal, sino de una enfermedad mental bien definida. 

El psiquiatra Carlos de las Cuevas explica que la depresión afecta al estado de ánimo, al pensamiento, al sueño, a la energía y a la capacidad de disfrutar de la vida cotidiana.

Desde la psicología, Wenceslao Peñate define la depresión como un estado mental de afectividad negativa y desinterés por tareas cotidianas, acompañado de síntomas somáticos, neurovegetativos y cognitivos. 

Uno de sus rasgos más característicos es la anhedonia, la incapacidad para sentir placer. Peñate señala que sentirse triste durante unos días es normal, pero que cuando el malestar persiste durante dos semanas o más puede tratarse de un episodio depresivo que requiere atención profesional.

La depresión presenta una alta comorbilidad con la ansiedad, lo que ha favorecido el desarrollo de terapias conjuntas para ambos trastornos. 

Algunos colectivos presentan un mayor riesgo, como el alumnado universitario, indica la nota, al tiempo que destaca que tras la pandemia de la COVID-19 se registró un aumento de la ansiedad y la depresión en este grupo, y actualmente alrededor del 20 % del alumnado universitario presenta síntomas compatibles con depresión, frente al 12 o 13 % antes de la pandemia.

 

Ideación suicida

La ideación suicida, estrechamente asociada a la depresión, continúa siendo motivo de preocupación, lo que refuerza la importancia de la detección temprana. 

En este contexto, la Universidad de La Laguna cuenta con la Unidad de Servicios Psicológicos y Logopédicos, que en sus tres años de funcionamiento ha atendido a más de 600 personas, principalmente estudiantes.

Desde la neurociencia se han identificado alteraciones en regiones cerebrales implicadas en el control emocional y cognitivo, como el cíngulo anterior y la corteza orbitofrontal, lo que refuerza la idea de que la depresión no es solo un desequilibrio químico, sino un trastorno que afecta a redes cerebrales complejas. 

En el ámbito de los tratamientos, la ketamina y la esketamina han mostrado efectos rápidos en casos resistentes, y el desarrollo de herramientas basadas en inteligencia artificial abre nuevas posibilidades para la detección temprana de síntomas.

Carlos de las Cuevas destaca que la depresión cuenta con tratamientos eficaces, tanto psicoterapéuticos como farmacológicos, aunque la baja adherencia sigue siendo uno de los principales retos. 

Señala además que la psicoterapia puede ser tan eficaz como los antidepresivos en muchos casos leves y moderados, si bien su acceso continúa siendo limitado en los sistemas públicos de salud. 

La calidad de la relación entre el profesional y el paciente, basada en la confianza, el respeto, la comunicación clara y la toma de decisiones compartida, es otro de los factores clave para el éxito del tratamiento.

Desde la economía aplicada, estudios basados en la Encuesta Europea de Salud ponen de relieve que el contexto socioeconómico desempeña un papel preponderante en el riesgo de desarrollar síntomas depresivos. 

Factores como el género, la renta, el nivel educativo, el apoyo social y las condiciones laborales influyen de manera determinante.

En este sentido, la temporalidad, la jornada parcial y algunos sectores económicos se asocian con una mayor probabilidad de padecer depresión. 

El economista de la Universidad de La Laguna Imanol Lorenzo explica que se trata de una combinación de factores que actúan conjuntamente y subraya la necesidad de diseñar políticas de salud mental focalizadas, con perspectiva de género y adaptadas a los contextos laborales y sociales.