Las denuncias por agresiones de hijos a sus progenitores aumentaron en 2024 en España en relación al año anterior, al pasar de 4.416 a 4.521, y Canarias, con 448, fue la cuarta comunidad donde más expedientes a menores se abrieron por este tipo de delito.
Así se asegura en el último informe elaborado por la Fundación Amigó a partir de las memorias de la Fiscalía de las diferentes comunidades autónomas.
Esta entidad sin ánimo de lucro, que desde 1996 trabaja para contribuir a la transformación social e individual de la infancia y juventud más vulnerable, elabora anualmente su informe 'Violencia filio-parental en España', presentado recientemente.
Por comunidades y según esta fundación, Andalucía es la región donde se abren un mayor número de expedientes a menores por este tipo de delito (1.059), seguida de la Comunidad de Madrid, con 894, Comunidad Valenciana con 691, 448 en Canarias y Cataluña con 253.
Galicia (con 202 denuncias); Baleares (225), País Vasco (163), Murcia (113), Castilla y León (100), Asturias (96), Aragón (93), Extremadura (84), Castilla la Mancha (76), Cantabria (31), Navarra (29) y La Rioja (24) completan la relación.
Desde esta fundación se incide en la necesidad de profundizar en la necesidad de una atención especializada, situando a las familias como protagonistas de su propio cambio y subrayando la responsabilidad de los y las profesionales en el abordaje de esta violencia, a partir de tres pilares básicos de la intervención
También se presentó el Observatorio de Violencia filio-parental UAM–Fundación Amigó, un proyecto conjunto de la Universidad Autónoma de Madrid y Fundación Amigó, que tiene como objetivo profundizar en la investigación y el análisis de este fenómeno, así como orientar la intervención profesional y social.
Además, se reflexionó sobre la de la violencia filio-parental en el sistema de justicia juvenil y la respuesta especializada desarrollada a través de programas educativos y terapéuticos integrales, teniendo en cuenta los cambios en el perfil de los menores y factores como la salud mental o el impacto de las tecnologías y las redes sociales.