El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil de Lanzarote ha instruido diligencias penales contra una vecina del barrio de Argana Alta, en Arrecife, como presunta autora de un delito de lesiones por imprudencia grave y otro de maltrato animal, tras el violento ataque protagonizado por sus dos perros a una transeúnte y a su perro.
Los hechos se remontan a mediados del pasado mes de diciembre de 2025. Una mujer paseaba a su perro de raza pequeña por la vía pública cuando fue sorprendida por dos canes de gran envergadura (un macho y una hembra de raza presa canario). Los animales, que deambulaban sueltos, sin bozal y sin la supervisión de un adulto, acometieron de forma súbita contra la víctima y su mascota.
Como resultado del brutal ataque, el perro de raza pequeña falleció en el acto debido a la gravedad de las heridas. Su dueña, al intentar protegerlo, fue derribada y sufrió múltiples mordeduras en las manos y las piernas, precisando asistencia médica en un centro de salud y tratamiento.
Abandonó la escena con los animales
Lejos de auxiliar a la víctima, la investigación ha revelado que la responsable de los canes se personó en el lugar, recogió a los animales y abandonó la escena apresuradamente antes de la llegada de la Policía Local. En un intento por eludir la acción de la justicia, la mujer procedió a limpiar a fondo la azotea de su vivienda para eliminar cualquier rastro biológico de los perros y, al ser interrogada por los agentes, negó rotundamente ser la propietaria de los perros.
Los ocultó en una obra en ruinas
Tras más de dos meses de exhaustivas pesquisas, los agentes del Seprona lograron descubrir el paradero de los canes este mes de febrero. Los animales habían sido trasladados de forma clandestina tras el ataque a una finca propiedad de unos familiares, también en Arrecife. Los agentes hallaron a los dos perros ocultos en el interior de una antigua edificación de bloques en avanzado estado de ruina, sin techo y rodeados de escombros y extrema insalubridad. Se pudo constatar además que los animales carecían del microchip obligatorio.
Las diligencias instruidas han sido remitidas al Juzgado de Instrucción de Guardia de Arrecife. La Guardia Civil apoya su atestado en la reciente jurisprudencia del Tribunal Supremo, que establece que la omisión de las medidas de seguridad básicas (correa y bozal) en perros de estas características constituye una imprudencia grave. Paralelamente, se ha instado al Ayuntamiento de Arrecife a que proceda a la incautación y depósito urgente de los animales ante el riesgo evidente para la seguridad ciudadana.