Hasta hace solo unas semanas, Nancy trabajaba sin papeles cuidando a una anciana en Lanzarote. Su jornada laboral empezaba a las 9.00 horas de la mañana y no concluía hasta las 20.00 de la noche, once horas después. Todo aquel esfuerzo por 800 euros al mes y un solo día libre a la semana, los domingos. Llegó desde Colombia hace tres años y la aprobación de la regularización extraordinaria se ha abierto para ella como un halo de esperanza, tras años de portazos administrativos.
"Lo he intentado de mil maneras y me cerraban las puertas", cuenta sobre su proceso administrativo para tratar de conseguir la residencia legal en España antes de que se aprobara esta regularización extraordinaria. Nancy espera a las puertas de la Federación de Migrantes de Lanzarote (Fedemilanz), en Arrecife, uno de los centros autorizados por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones para emitir gratuitamente los certificados de vulnerabilidad y tramitar la regularización.
Para poder subsistir en Lanzarote, Nancy desoye los dolores de espalda que le genera su trabajo, levantando a los ancianos a los que cuida, paga un alquiler de entre 400 y 500 euros y lo que puede lo envía a Cali (Colombia) a su madre. "Aporto lo que puedo, porque a veces otros compañeros no pueden pagar su parte porque están desempleados", narra en una conversación con La Voz. Esta mujer de 65 años vive en un piso compartido con otros cinco familiares, entre ellos, un bebé y otro menor. Con su regularización en España sueña con poder acceder a empleos que respeten sus derechos laborales.
A pesar de las dificultades que ha vivido en España, Nancy prefiere no quejarse: "Nos toca salir porque allá está tenaz, no hay empleo ni oportunidades", expone, aunque su situación es complicada, prefiere mirar al futuro con esperanza.
En Lanzarote, los siete ayuntamientos de la isla, la Federación de Migrantes de Lanzarote (Fedemilanz) y la organización Acciones Unidas son los puntos autorizados para expedir de forma gratuita estos certificados de vulnerabilidad, uno de los requisitos para poder tramitar la regularización. A pesar de que las asociaciones de defensa de derechos humanos han señalado la contradicción de pedir un certificado de vulnerabilidad a personas que por su situación administrativa ya son vulnerables.
La Federación de Migrantes de Lanzarote ha habilitado dos días a la semana (los martes y jueves a partir de las 17.00) para expedir de forma gratuita estos certificados de vulnerabilidad. El primer día que abrió al público, este pasado martes, la cola de interesados colapsó la capacidad del centro. "Por el nerviosismo de las personas que necesitan tramitar su solicitud esto se nos colapsó", narra el presidente de Fedemilanz, Daniel Vera.
Con datos del pasado jueves por la mañana, la asociación había iniciado los trámites de 600 expedientes de vulnerabilidad, solo con los recogidos el martes, que se suman a 242 procedimientos para iniciar la solicitud de vulnerabilidad que se acumulan entre las mesas de los voluntarios. El plazo para presentar las solicitudes se abrió el pasado 16 de abril y estará abierto hasta el próximo 30 de junio.
Junto a Nancy, otra mujer colombiana aguarda a que su hijo pueda presentar su solicitud. Ella ya tiene residencia legal en España, pero su hijo de veinte años lleva diez meses en la isla, estudiando una formación relacionada con las energías renovables, aunque la falta de papeles le va a impedir hacer las prácticas de empresa. "Va a perder el curso completo por no poder darse de alta en la Seguridad Social", narra su madre en declaraciones a La Voz, que espera que esta regularización le de la oportunidad a su hijo de poder formarse y trabajar en España.
La regularización, una oportunidad para un trabajo digno
En la misma cola, entre las estrechas aceras de las calles del centro de Arrecife, aguardan tres jóvenes senegaleses que esperan para poder rellenar su autorización para obtener el certificado de vulnerabilidad. Volverán luego también a las 17.00 horas de la tarde, cuando podrán tramitarlo, pero la ansiedad por poder solucionar su situación les ha llevado a ponerse en cola desde bien temprano para ir adelantando trámites.
Una de ellos, la mujer del grupo, tiene 30 años y lleva viviendo seis meses en Lanzarote, salió en avión desde Senegal a Italia y luego llegó a la isla. Sukeina (nombre ficticio porque prefiere permanecer en el anonimato) tiene tres hijos en Senegal, de cuatro, seis y ocho años, que se han quedado a cargo de su marido.
Esta mujer senegalesa vive en Playa Blanca junto a su hermana, quien la acogió en su casa hasta que pueda obtener un permiso de trabajo y ganar el dinero suficiente para reunir de nuevo a su familia en Lanzarote. Su objetivo después de que admitan a tramite su solicitud de regularización es comenzar a trabajar como cocinera en algún restaurante de la isla.
Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran que el sector de la hostelería, el comercio, la reparación de vehículos, los empleos relacionados con la gestión de suministros y residuos, así como la construcción son los que concentran un mayor número de afiliados extranjeros.
Junto a ella, el más bromista de los tres, Abdou (nombre ficticio), un joven senegalés de 23 años, cuenta que lleva en la isla ya tres años. Como Sukeina, él arribó a Lanzarote en avión, donde vive junto a su hermano en Playa Blanca, en la localidad turística de Yaiza, que ya vivía en la isla.
Al comienzo de vivir en Lanzarote fue solicitante de asilo y pudo trabajar durante un año y tres meses como camarero de piso en dos hoteles. Después de que le denegaran la protección de asilo, su vida quedó en el aire y decidió ponerse a estudiar por internet para convertirse en conductor de guaguas, poder terminar su formación depende de que consiga regularizar su situación en España para poder sacarse el carné de conducir.
"Aquí venimos por responsabilidad, por ayudar a nuestras familias", expone Abdou, que afirma que lejos de ser impulsado por algún sueño, lo que le llevó a cambiar su vida y a volar a Canarias fue el hecho de intentar ayudar a su familia.
El único de los tres que arribó a Canarias a través de una embarcación precaria es Baba (nombre ficticio), que llegó a Tenerife en un cayuco de colores hace dos años tras una semana dando tumbos en el mar. El joven de 24 años cuenta que antes de embarcarse no contó a nadie de su familia que iba a coger la patera rumbo a Canarias porque conocía que algunas personas morían en la travesía. La ruta migratoria hacia Canarias es una de las más mortales del mundo.
Tras llegar a Tenerife, Baba viajó a Lanzarote a reencontrarse con su hermano, quien le ha dado cobijo en su casa de Arrecife. Su objetivo cuando consiga iniciar el proceso es convertirse en camarero de piso en un hotel. Abdou le rebate e insiste en que para él es mejor ser camarero en un restaurante.
El engorroso papel de las administraciones
La concejala de Bienestar Social de Arrecife, Maite Corujo, el municipio más poblado de la isla, criticó este jueves en Radio Lanzarote-Onda Cero que el Gobierno de España no les haya ofrecido información ni herramientas para poder gestionar mejor los certificados de vulnerabilidad, una exigencia que fue incluida en el último momento en esta regularización extraordinaria y obliga a la administración a compatibilizar su expedición con las otras labores cotidianas del área.
Entre la documentación exigida por el Gobierno de España para llevar a cabo esta regularización extraordinaria, está la expedición de un certificado de vulnerabilidad. Maite Corujo explicó que para no saturar su Concejalía, el consistorio está gestionando estos certificados a través de cursos de formación municipales, ofreciendo tres jornadas de formación al día con capacidad máxima para cincuenta personas en cada uno.
Estos cursos sirven al consistorio para orientar y hacer un cribado de quiénes necesitan ese certificado y de quiénes pueden solicitar el trámite con otros documentos.
El certificado de vulnerabilidad está pensado para aquellas personas en situación administrativa irregular que no tengan una experiencia laboral demostrable en España, por ejemplo, aquellas personas que por no tener papeles han tenido que trabajar sin contrato. Además, también se le solicita a las personas que no tienen una unidad familiar en el país, que no sean responsables de menores, mayores con discapacidad o responsables de cuidar a mayores de 65 años.
En total, hasta primera hora de la mañana de este jueves, 400 personas solicitaron inscribirse en estos cursos de Arrecife, que son un paso previo para poder recibir las citas para obtener los certificados de vulnerabilidad. "Eso nos ha ayudado a poner orden y a tranquilizar a la gente", añadió la concejala.
Maite Corujo indicó que dos personas del área de Bienestar Social están trabajando íntegramente para sacar adelante esta documentación, mientras continúan funcionando las citas con el área de Trabajo Social para otras consultas. "Esto es una regularización puntual que viene a contribuir a la economía de la isla y que era necesaria hacer, lo que no ha estado es bien organizado", concluyó la concejala.
Junto a las dos asociaciones colaboradoras, la oficina de Correos de Arrecife es el único punto insular del Gobierno de España en Lanzarote para presentar ese registro. Además, desde el Cabildo de Lanzarote están haciendo los informes de vulnerabilidad de las personas que acuden a Flora Acoge y a los comedores sociales.
La labor de la Federacion de Migrantes
El presidente de la Federación de Migrantes de Lanzarote (FEDEMILANZ), Daniel Vera, explica durante una entrevista con La Voz que la labor de asesoramiento y de expedición de certificados de vulnerabilidad que está haciendo este colectivo de asociaciones es altruista y se sustenta por la labor de los voluntarios. "No hemos recibido ayuda gubernamental para, por lo menos, habilitar más personal", añade.
La red se apoya en voluntarios de las diferentes organizaciones y en tres abogadas de la isla que prestan su labor de forma desinteresada, Loueila Sid Ahmed, Estela Fernández y Karina Medina, para garantizar que la documentación sale adelante sin errores. Para sacar adelante esta labor los diferentes colectivos que forman la Federación de Migrantes de Lanzarote están trabajando hasta las once de la noche los fines de semana para que toda la documentación salga de forma correcta.
Desde la Federación explican a La Voz que aproximadamente un 40% de las solicitudes que han comenzado a tramitar corresponden con personas de Marruecos, seguidas de un 30% de personas de Colombia, mientras que el resto proceden de diversas nacionalidades de Latinoamérica y, en menor medida, de Senegal.
Mientras tanto, Comisiones Obreras, UGT y el PSOE de Lanzarote se han ofrecido para asesorar a las personas que quieran iniciar este trámite. Por el momento, no hay cifras oficiales de cuántas personas lograrán regularizarse con este proceso, aunque las estimaciones apuntan a 40.000 personas en todo el archipiélago.