Las cestas de pírgano son uno de los muchos objetos que caracterizan a Canarias y que han servido a lo largo de los siglos para ayudar en las tareas cotidianas de los isleños, ya sea para recolectar frutas y verduras o cargar con el pan o el pescado. Actualmente, en Lanzarote quedan muy pocos artesanos que se dediquen a su fabricación. Uno de ellos es Ruymán de León (Los Valles, 1982), que ha buscado hueco en su trabajo en el Ayuntamiento de Teguise para dedicarlo a la cestería de pírgano y evitar su desaparición.
Su andadura como cestero comenzó hace a finales de 2019 en el Mercadillo de Haría, donde Ruymán de León tenía un puesto de repostería tradicional. Entre charla y charla, desde el Ayuntamiento de Haría le trasladaron su preocupación por el peligro de desaparición al que se enfrenta la cestería de pírgano en Lanzarote hasta el punto de que no haya artesanos que la trabajen o que, al menos, la difundan. "Me propusieron hablar con Eulogio Concepción y que me enseñara, y así fue, pasé por su taller y hablando hicimos amistad y el tiempo libre que yo tenía lo pasaba con él ayudándolo a preparar el material durante dos años", cuenta.
De este modo, el vínculo entre de León y Concepción se fue forjando en una fusión de ayuda a cambio de conocimiento artesanal, algo que hizo que el cestero aprendiera del mayor maestro la cestería de pírgano de Lanzarote. Sin embargo, Ruymán reconoce que su papel es el de divulgador y conservador de este oficio tradicional canario. "Yo no me dedico a ello, aprendí para que no se perdiera y hago algunas cosas en casa, pero como hobby", apunta.
La buena sintonía con Eulogio Concepción, al que ya conocía anteriormente, se palpó desde un primer momento al empezar a trabajar como aprendiz junto a él. "No puedo decir otra cosa que tener palabras de agradecimiento hacia él porque me enseñó todo lo que él sabe y la experiencia la adquieres con la experiencia y los años", desvela.
Eulogio Concepción es el último gran artesano de cestería de Lanzarote que queda en la isla, el cual ha dedicado más de sesenta años a este oficio. Fue distinguido por el Cabildo de Lanzarote como Artesano del Año. Por su parte, la Orden del Cachorro Canario le distinguió con el Cachorro de Honor y el Ayuntamiento de Haría le concedió el máximo galardón con el Premio Haría 2015. Además, este pueblo lo homenajeó en 2019 con una escultura, lo que refleja la importancia de este artesano para la isla.
La diocalandra, una plaga que complica aún más la cestería de pírgano
La materia prima es indispensable para los artesanos y poder elaborar las cestas y otros objetos. La palmera canaria lleva años viéndose afectada por la plaga de la diocalandra frumenti, que termina matando al árbol y destruyendo consigo el material para la cestería.
En el caso de Haría, debido a la importancia de su gran palmeral, las autoridades prohibieron introducir en el municipio material del exterior del mismo, sino que fueran hojas de palmera cortadas en el propio pueblo para evitar el contagio de esta plaga. "Esto te limita un poco porque dependes a que el Ayuntamiento o algún particular pode las palmeras que son privadas para que te deje coger las hojas para extraer los pírganos", explica el artesano.
El pírgano es el nervio central de la hoja de la palmera y lleva un proceso desde que se realiza la poda del árbol hasta que llega al artesano listo para usar. "Lo normal es que el día de la poda o al día siguiente se quite con un cuchillo las hojas y se deja solamente el nervio central", indica el artesano. Este nervio central se parte por la mitad y se deja secar, mínimo, un mes o mes y medio. Una vez seco, el material se guarda y más tarde se elaboran las distintas partes. El nervio se divide en el corazón, la cáscara y la corteza.
En este proceso, Ruymán de León apunta que muchas veces se deja el material introducido en agua la noche anterior o se aprovechan las primeras horas del día para que sea muy flexible y se pueda trabajar. Esto se realiza para que el pírgano sea amoroso, por lo que la humedad ambiente es vital. "Los días de calor no se puede trabajar porque se parte", explica.
Una elaboración muy dura
La elaboración de las cestas en la actualidad se realiza de cara a la estética y no tanto al uso práctico que se le daba antiguamente. "Antes se trabajaba de forma más bruta con las partes más duras de la palmera para que la cestería aguantara más, pero hoy en día todo va orientado a la decoración así que se intenta que la estética sea bonita", asevera.
Se trata de un trabajo duro y donde se requiere de una gran fuerza porque "estás todo el día trabajando con cuchillos, te cortas y te haces daño en las manos". "Hay personas que lo han intentado, sobre todo mujeres, y lo dejan porque te destrozas las manos", asegura de León.
Por su parte, no solo se elaboran cestas, sino también lámparas, botelleros o cestas decorativas para guardar la ropa. Sin embargo, debido a que las piezas pequeñas se realizan con palmito, un material muy limitado, "no se consigue ese material para hacer las piezas de menor tamaño, ya que tiene que ser muy flexible. Esto hace que se suelan hacer solo piezas medianas y grandes.
Esta elaboración no tiene un tiempo determinado, sino que depende de la cantidad de material que se tenga. "Si hoy estás tejiendo elaborando el armazón de la cesta, te dedicas a tejer, y otro día te dedicas a rematar, por lo que de esa forma te dedicas a progresar", indica. En caso de tener disponibilidad, el artesano es capaz de completarla en un día y medio, pero depende de factores como la humedad ambiental o la existencia de material.
Ruymán de León explica que no trabaja bajo demanda, sino que elabora piezas y "la gente que viene se adapta a lo que hay hecho".
Un oficio al borde de la desaparición
La cestería de pírgano se encuentra en la actualidad en un alto riesgo de desaparición debido a la complejidad para obtener la materia prima y la falta de relevo generacional. Según declara el artesano, este oficio "está encaminado a desaparecer y si no lo ha hecho aún es por la el trabajo de las administraciones públicas para que se mantenga dándote material".
En cuanto a la posibilidad de dar talleres y difundir la cestería de pírgano, el artesano indica que "no le importaría", pero detalla que para ello debe contar con tiempo y tener materia prima. "Esto no se aprende en una semana, esto es prueba y error, y se aprende a base de hacer piezas e ir mejorando", concluye.