Desde que era una niña, la artista Bárbara Turturro, una italiana con corazón canario afincada en Lanzarote desde hace diez años, tuvo claro que el arte era su camino a seguir en la vida. Con solo diez años, hizo un cenicero a base de papel reciclado para su madre, un objeto tan duradero que conserva hoy en día y que la llevó a caminar por un único sendero, el de la fusión del arte y la ecología. Licenciada en Bellas Artes, tras la pandemia decidió fundar Turba de Papel, un proyecto en el que se ha dedicado en cuerpo y alma para crear obras de arte en forma de objetos con papel reciclado.
Desde jarrones y cuencos hasta fruteros, pasando por esculturas y terminando en muebles hechos a base de cartón y papel reciclado, nada se le resista a esta artista que pretende darle a este material "con alma" una segunda oportunidad para "la creación de objetos no tan ordinarios". Estos últimos años, su talento le ha llevado a formar parte en tres ocasiones de la Feria de Artesanía de Mancha Blanca y en otras celebradas en Canarias.
Para la creación de sus obras con utilidad en la vida cotidiana, Turturro elabora una masa de modelar propia en que la que trabajado y experimentado durante más de 20 años para conseguir la fórmula perfecta. En estos objetos, las protagonistas son la imaginación y la creatividad, explorando texturas, colores y formas. En una entrevista con La Voz, la artista cuenta que conoció Lanzarote a través de José Saramago y César Manrique. De este último se nutrió sobre la sostenibilidad y el arte, algo que le llevó a visitar la isla y donde "se quedó su corazón".
"Desde los diez años por necesidad empecé reciclando materiales para hacer pequeñas cositas para jugar y siempre ha sido algo que me ha llenado el corazón, por lo que luego decidí emprender en ello, pero con otros proyectos antes de Turba de Papel con todo el material reciclado posible aunque me di cuenta que no era muy viable trabajar con mucho material porque no es sostenible a nivel económico, por lo que me enfoqué en el papel", cuenta.
Elaboración de los objetos
El proceso de elaboración de estos objetos es largo y no es nada sencillo, ya que la artista no compra la materia prima, aunque señala que "eso no significa que no tenga coste". "Yo a esto lo llamo arte participativo porque de él también forman parte los vecinos", apunta.
Durante el proceso, Turturro hace dos masas distintas y no mezcla el papel. Una es de papel blanco que recupera de las oficinas de Lanzarote que ya trituran las propias empresas y con él hace un remojo para seguidamente triturarlo con una batidora. Tras escurrirle el exceso de agua, le añade el aglutinante, la cual es una cola blanca no tóxica pensando siempre en la sostenibilidad de un producto finito.
Después de tener la masa lista, el proceso pasa por darle forma al objeto que quiera realizar. Para ello utiliza dos técnicas diferentes, una es el modelaje a mano y la otra es el modelaje a través de un molde. "En el caso de los muebles, están hechos por presión, a mano", detalla. En los muebles también utiliza cartón y malla para mantener la estructura. "En mis obras siempre hay cartón o alambre, pero siempre materiales que sean biodegradables", dice.
Tras finalizar la pieza, es el momento del secado, el cual se realiza al aire sin necesidad de otras herramientas que el viento y el sol. El tiempo de secado depende del grosor de la obra, desde los cuatro días en el caso de los cuencos hasta un mes en el de los muebles. Una vez seco, el último paso es pintarlas. "Yo pinto con colores acrílicos o pegamentos naturales que incorporo a la masa de papel, aunque depende del objeto", explica.
Además, la artista también añade elementos de la naturaleza a sus piezas, como por ejemplo dátiles de las palmeras o trozos de ramas provenientes de la vid.
Lanzarote, una inspiración constante
Los paisajes de Lanzarote juegan un papel muy importante en los objetos que crea Bárbara Turturro. "Casi no hay pieza que nace solamente de mi creatividad, siempre son una inspiración de la naturaleza, la mitología y las leyendas... me gusta mucho leer y todo lo que se haya escrito de Lanzarote yo lo he leído", desvela entre risas.
Un ejemplo de ello son los cuencos que imitan la cabeza de las gracioseras, a los cuales se les quita el sombrero que actúa como tapa.
Por otro lado, la artista hace hincapié en la resistencia de estos objetos a pesar de que muchos puedan pensar lo contrarios al estar hechos principalmente de papel. "Es una lucha constante porque muchas personas te dicen que es una manualidad o que los hacían en el colegio... la resistencia de la masa es increíble", asegura.
En este sentido, pone de ejemplo la primera pieza que hizo cuando era niña, la cual sigue manteniendo hoy en día más de treinta años después. "Era un cenicero que hice para mi madre con pulpa de papel y lo he llevado de ejemplo cuando he presentado mi marca", cuenta. "Esta pieza me estaba contando dos cosas, una de ellas es que estaba durando más de tres décadas, por lo que el papel no es algo frágil, y otra es que tenía una resistencia al fuego", continúa. Asimismo, se puede lavar, no se rompe si se cae y es ligero.
Los lapillis, pequeñas figuras que imitan al picón volcánico, es el objeto que más vende la artista y que nació a raíz de la idea de que los turistas se llevaran un recuerdo de Lanzarote y concienciar al mismo tiempo porque "si te quieres llevar una piedra de Lanzarote, mejor llevarte este lapilli simpático que es ligero y no estás dañando al medio ambiente".
A día de hoy, Turturro sigue investigando el uso del papel en el arte y cómo puede mejorar la técnica para hacer nuevas obras. "Mi sueño es llegar a hacer un barco de vela de papel y poder navegar, aunque también intentarlo en la arquitectura y construir un espacio habitable a base de papel reciclado", adelanta.
Talleres para niños y adultos
En su proyecto Turba de Papel, la artista también imparte talleres para aprender a hacer tus propias creaciones con masa de papel reciclado. Aquellas personas interesadas pueden contactar con Bárbara Turturro a través del siguiente enlace, ya sea a través de un canal de difusión de mensajería rápida o de su perfil de Instagram.
La artista está a la espera de tener un espacio donde poder llevar a cabo estos cursos y resalta que le gustaría poder dar talleres gratuitos.