La enfermera Sanae El Hadi, en representación de la Asociación Atria de Lanzarote, ha defendido en el Parlamento de Canarias que las mujeres tienen una predisposición genética a realizar el papel de cuidadora en la sociedad. Las declaraciones, que se dieron en el marco de su intervención en las jornadas Las que cuidan, las que atienden, las que limpian. Mujeres en el sector servicios en Canarias, despertaron la indignación de una de las asistentes.
Durante su ponencia, El Hadi ha relacionado el rol de la mujer con los efectos de la progesterona y los estrógenos y ha asegurado que el rol de cuidados se retrotrae a la prehistoria.
"En la prehistoria, las mujeres se quedaban cuidando y el hombre iba a cazar", ha asegurado, aunque investigaciones publicadas en 2023 ya alertaron de que esta afirmación había sido una interpretación errónea de los historiadores y que las mujeres también salían a cazar.
El Hadi también ha defendido que "esas dos hormonas, a nivel cerebral, actúan con diferentes sentimientos y emociones como la paciencia, el entendimiento, la calma... todo lo que se necesita para cuidar. Afortunadamente la sociedad ha ido evolucionando y ya hay algún varón que se dedica al cuidado, pero esto siempre será así porque lo tenemos genéticamente", ha dicho El Hadi.
Indignación en el público: "Me estoy revolviendo en el sillón"
En el público, una de las mujeres presentes ha mostrado su desacuerdo con la argumentación de El Hadi y ha denunciado la "romantización" de los cuidados y del papel de la mujer que se estaba haciendo en las jornadas, sobre todo del colectivo de las camareras de piso, ha dicho.
"No me puedo contener porque me estoy revolviendo en el sillón. Las camareras de piso representan la economía del dolor, la falta de salud mental, hacer 60 camas o más... Estoy cansada de este romanticismo. ¿Los genes? ¿Qué genes? Siempre nos toca a nosotras, es cansado. Estoy cansada", ha denunciado.
"Las camareras de piso son dolor, no aguanto la cadera derecha, las rodillas, el dolor, la cabeza, hacer sesenta camas o más", ha añadido. "No nos miran, no nos ven, hicimos una huelga y la señora consejera nos quiso poner servicios mínimos", ha señalado sobre las reivindicaciones de las camareras de piso.
"Una fábrica para el cuidado"
En su intervención, la enfermera ha insistido en que las mujeres vienen "a nivel fisiológico y biológico con un motor y una fábrica para el cuidado" que también explica, en su opinión, "por qué el color rojo, rosa y violeta está metido en el cerebro de las mujeres".
"Y nos gusta tanto porque recolectábamos frutas de esos colores. Cerebral y genéticamente nos encantan esos colores porque están en nuestro cerebro. Nos sale cuidar porque esas dos hormonas nos hacen estar preparadas para cuidar. Esas cualidades de amor, paciencia, calma nos la dan esas dos hormonas", ha manifestado, sin citar ningún estudio científico o autor que respaldase sus afirmaciones.
"Desde nuestros ancestros, la mujer siempre ha cuidado a la hermana, al padre, al hijo discapacitado, al marido… tenemos ese rol", ha ahondado la enfermera, que ha considerado "importante" que se sepa "por qué" la mujer "tiene ese filtro de cuidar".
En su opinión, "no es porque nos hayan señalado con el dedo, sino por las maravillosas y desgraciadas hormonas de la progesterona y los estrógenos que nos ayudan a ser madres y tener cualidades bonitas y maravillosas que solo caracterizan a la mujer", ha concluido.
La labor invisible de las kellys
Durante las jornadas también ha participado Marcía Díaz, miembro del colectivo de las Kellys de Gran Canaria, y la actriz y presentadora Yanely Hernández.
En su intervención, Díaz ha reivindicado el reconocimiento del trabajo que realizan estas trabajadoras en el sector turístico, al considerar que sigue siendo una labor “invisible” pese a sostener una parte esencial de la economía de las islas.
Díaz ha señalado que el turismo es el principal motor económico de Canarias, pero que su funcionamiento depende en gran medida de tareas de limpieza y cuidados realizadas mayoritariamente por mujeres.
“No hay turismo sin cuidados, no hay descanso sin limpieza y no hay economía sin las manos de las mujeres”, ha afirmado.
La representante del colectivo ha subrayado que las camareras de piso afrontan jornadas largas y un esfuerzo que, a su juicio, no recibe el reconocimiento suficiente, y ha reclamado “respeto, dignidad y valoración” para un trabajo que considera esencial.