El artista multidisciplinar César Manrique Cabrera (1919-1992), el mayor referente intelectual y artístico de Lanzarote, cumpliría 107 años este viernes 24 de abril, con un legado que le ha sobrevivido y con un discurso en defensa del medioambiente que marcó el rumbo de la isla.
Nacido en Arrecife en 1919, Manrique estudió en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, en la ciudad de Madrid, donde vivió casi una década entre 1945 y 1954. En aquellos años además de exponer su pintura, se sumó al movimiento informalista español.
En el año 1964, tras su estancia en la capital española, se mudó a la ciudad de Nueva York. En aquel tiempo realizó tres exposiciones artísticas en la galería Catherine Viviano.
A su vuelta de Estados Unidos, César Manrique regresó a su isla natal, donde llevó a cabo diferentes proyectos artísticos en los que hizo converger el arte y su conversación con la naturaleza, con un marcado discurso en defensa del paisaje y de la singularidad de Lanzarote.
Como parte de su historia quedan en la actualidad obras tan especiales como los Jameos del Agua, el Mirador del Río, el Jardín de Cactus, o el centro de Montañas del Fuego en Timanfaya, entre otros.
En aquellos años, además de promover un movimiento que combinó diferentes artes plásticas con el paisaje volcánico de Lanzarote, Manrique luchó contra la masificación turística de forma activa. En su vertiente activista, el arrecifeño llegó a postrarse junto a las palas mecánicas durante la construcción de un hotel en la playa de Los Pocillos en Puerto del Carmen, en Tías.
El lanzaroteño advirtió en 1985 en el manifiesto Momento de Parar de que el crecimiento turístico y urbanístico estaba llevando al "suicidio" a Lanzarote. Además, promovió un discurso contra el crecimiento descontrolado de la isla, que fue el germen del Plan Insular de Ordenación de Lanzarote en que se desclasificaron 250.000 camas turísticas y que dio lugar a la moratoria del año 2000, que suspendió el otorgamiento de nuevas licencias municipales de construcción.
Sus discursos y declaraciones públicas resuenan aún a día de hoy en las manifestaciones ciudadanas en contra de la masificación turística y en defensa de Lanzarote y sus paisajes.
Con motivo de su centenario y durante un año entero, la Fundación César Manrique celebró el legado de César Manrique, en la que citó una de las frases premonitorias del autor en 1970: "Yo soy un contemporáneo del futuro".