Brígida Camacho Camacho, a punto de cumplir 86 años de edad, representa con creces la fuerza de la mujer trabajadora del municipio de Yaiza, y como ella, han sido muchas las vecinas que con su constancia han ayudado al progreso del sur de Lanzarote en varios sectores productivos, en su caso, nada menos que al turismo, totalmente entregada en cuerpo y alma a la restauración y hostelería, regentando negocios familiares de bar y pensión al lado de su marido Cristóbal Santana (Q.E.P.D). Criaron a sus cinco hijos trabajando día y noche, consiguiendo el bienestar que hoy le permite a Brígida gozar de una jubilación tranquila y sin apuros económicos.
Con motivo del Día Internacional de la Mujer, el Ayuntamiento presidido por Óscar Noda destaca la trayectoria de esta alegre vecina de Playa Blanca “por encarnar el valor de la constancia y la lucha en el emprendimiento y la participación activa y solidaria en la vida en comunidad”.
De sus palabras se desprende la pasión y compromiso de toda una vida con el trabajo y servicio al cliente: “me gustaba tanto mi bar que estaba en la cocina y me asomaba para resolver problemas y hablar con la gente”. Desde muy pequeña le tocó alternar los quehaceres domésticos con el cuidado de sus ocho hermanos, ejerciendo de cabeza de hogar: “no sé cómo conseguimos salir adelante porque mi padre murió y con mi madre atendimos a todos mis hermanos”.
Cuando Brígida tenía 9 añitos, la familia se mudó de Las Breñas a Playa Blanca, y allí empezó su gran andadura en la localidad marinera. Su padre era marinero, salía de pesca y ella se quedaba al cuidado de sus hermanos teniendo que caminar largas jornadas en busca de la provisión de alimentos, así que poco tiempo le quedaba para ir a la escuela. Como anécdota, Brígida Camacho fue la primera mujer que se apuntó a la Escuela de Adultos en Playa Blanca donde consiguió aprender a leer y escribir bien.
Conoció a su compañero de vida, Cristóbal, y juntos emprendieron la aventura del bar. Brígida jareaba pescado en casa y su marido llevaba cangrejos y lapas, entre otras delicias del mar. Así empezó todo, de la convicción y unión del trabajo nació ‘Casa Brígida’. Mientras ella servía desde la ventana de su cocina en Playa Blanca, Cristóbal pasaba largas jornadas en la búsqueda de frutos del mar. El negocio poco a poco ganó popularidad.
El pequeño bar que atendía a trabajadores de la construcción del muelle de Playa Blanca y el primer hotel sureño, el Lanzarote Princess, fue convirtiéndose en restaurante, en su casa, donde vivía con sus hijos. El patio de casa estaba caracterizado por enormes helechos que colgaban del techo, era el comedor, rodeado de estancias familiares.
‘Casa Brígida’ ya no solo era el comedor de trabajadores, con el tiempo era visitado por comensales de otros municipios que iban de paseo los fines de semana a Playa Blanca a disfrutar de paellas, mariscos y pescado fresco elegido a dedo por los clientes. Los chicos fueron creciendo, así que Brígida, Cristóbal y sus cinco hijos se consolidaron como equipo de trabajo, unos en el comedor y otros en la cocina.
Y como de las necesidades salen nuevas oportunidades, hubo clientes que no solo demandaban comida, sino un lugar cómodo donde pernoctar. Al bar entonces se unió la aventura de construir habitaciones para responder a la clientela, y de ‘Casa Brígida', nació ‘Apartamentos Brígida’. Ya por la época, los extranjeros pasaban largas temporadas, hasta el punto que franceses y belgas llegaron a sentirse parte de la familia Santana Camacho.
La dureza del trabajo nunca desdibujó el rostro alegre de Brígida, declarada fiestera natural y carnavalera imparable. Mujer tenaz, valiente, solidaria y tremendamente cariñosa, tendió la mano a quien lo necesitaba. Y como la persona que trabaja también tiene derecho a descansar, en el año 2005, ella y su marido decidieron dejar los negocios para viajar y disfrutar junto a hijos y nietos. De toda esa trayectoria quedaron además clientes amigos con quien también recorrieron mundo. Ejemplo de vida, trabajo y superación, que Yaiza desea visibilizar.