Desde Unidos por Lanzarote consideran que los últimos acontecimientos sucedidos en Canarias y la enorme preocupación social generada en torno al hantavirus, así como otros problemas que afectan a nuestro territorio "vuelven a poner sobre la mesa una realidad incómoda, Canarias continúa siendo tratada desde Madrid como una región periférica, secundaria y olvidada".
"Nuestro archipiélago no puede seguir siendo utilizado como territorio de sacrificio, ni como el basurero político, económico y social donde el Estado deriva problemas que jamás aceptaría en otros territorios peninsulares. Canarias necesita abrir de forma seria, madura y democrática un gran debate sobre su futuro político. Un debate que incluya el desarrollo real de nuestro Estatuto de Autonomía, la necesidad de fortalecer nuestras competencias y la posibilidad de avanzar hacia mayores cotas de soberanía política y económica que permitan defender verdaderamente los intereses de nuestra tierra", afirma Laureano Álvarez, presidente de Unidos por Lanzarote.
Canarias posee una situación geográfica única y estratégica en el Atlántico medio, siendo puente natural entre Europa, África y América. Nuestro territorio tiene un valor geopolítico extraordinario, con puertos fundamentales para el tráfico marítimo internacional, una posición clave para las telecomunicaciones, la investigación oceánica y el comercio internacional.
A ello se suma uno de los mejores climas del planeta, reconocido mundialmente, capaz de sostener durante todo el año una industria turística líder en Europa. Canarias recibe millones de visitantes anualmente y constituye uno de los motores económicos más importantes del Estado español. Sin embargo, "pese a la riqueza que generamos, seguimos sufriendo salarios bajos, dificultades de acceso a la vivienda, saturación de infraestructuras, presión migratoria sin recursos suficientes, deficiencias sanitarias, dependencia económica exterior y falta de inversiones estratégicas acordes a nuestra aportación".
"No es aceptable que un territorio con semejante potencial continúe dependiendo de decisiones tomadas a más de 1.800 kilómetros de distancia por dirigentes que desconocen la realidad insular o, simplemente, imponen su doctrina política únicamente por intereses alejados de la ciudadanía canaria", señala Álvarez.
"Desde Unidos por Lanzarote defendemos una Canarias fuerte, respetada y decisiva. Una comunidad autónoma con capacidad real de influencia en las decisiones del Estado y con voz propia en los asuntos que afectan directamente al archipiélago", apunta.
"Creemos firmemente en la necesidad de construir un nacionalismo canario moderno, unido y útil para la ciudadanía. Un nacionalismo que no enfrente islas, sino que las una desde el respeto mutuo y el reconocimiento de las singularidades de cada territorio", indica.
"Del mismo modo, apostamos por un insularismo fuerte y coordinado, donde cada isla tenga capacidad para defender sus intereses sin perder de vista un proyecto común canario. Lanzarote, Fuerteventura, Tenerife, Gran Canaria, La Palma, La Gomera, El Hierro y La Graciosa deben caminar juntas para exigir respeto institucional, inversiones justas y un modelo económico sostenible que priorice la calidad de vida de los canarios por encima de intereses externos", defiende.
"Canarias no puede seguir siendo únicamente un destino turístico o una herramienta recaudatoria. Somos un pueblo con identidad propia, con historia, cultura y capacidad suficiente para decidir su futuro", señala.
Desde Unidos por Lanzarote "hacemos un llamamiento a la sociedad civil, colectivos sociales, fuerzas políticas y ciudadanía para abrir un debate profundo y valiente sobre el futuro de Canarias en el siglo XXI. Es el momento de defender nuestra tierra, nuestra identidad y nuestro derecho a construir un futuro digno para las próximas generaciones".
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