Ocio / Cultura

Marius John: cuando la música es solo una extensión del alma

El joven artista lanzaroteño transforma el dolor, la pasión y la autenticidad en una propuesta musical que conecta directamente con el alma del público.

Daniel Moisés

Productor

Marius John

Sin lugar a dudas, la música en nuestra isla ha sido y sigue siendo un pilar fundamental, consolidándose como uno de los sectores artísticos más prolíficos. Sin embargo, la realidad detrás del talento es compleja: la mayoría de los músicos y cantantes deben hacer auténticos malabares para vivir de su pasión. Mientras que muchos han destacado en el panorama insular y otros han emigrado para expandir sus carreras o fundar sus propias bandas, existe un grupo que sigue luchando desde dentro para innovar y ofrecer propuestas frescas. Este es, precisamente, el caso del joven Marius Cazan Visan, artísticamente conocido como Marius John.

Desde niño, el joven músico demostró una pasión inquebrantable por el arte sonoro. El piano se convirtió en su primer gran amigo y confidente. Autodidacta nato, aprendió de forma intuitiva inspirándose en los grandes referentes del siglo XX. Su irrupción en el panorama insular ocurrió durante su adolescencia, cuando se dio a conocer de manera misteriosa en la Escuela de Arte Pancho Lasso, donde muchos lo bautizaron coloquialmente como “El pianista de negro” debido a su virtuosismo y su manera de vestir.

 En las aulas del Pancho Lasso conectó con creadores que compartían sus mismas inquietudes; de hecho, algunos de ellos todavía lo acompañan hoy, como la cantante Paloma Quimey o el guitarrista Daniel Hudson. Juntos dieron vida a “AULA VI”, una banda escolar que más tarde evolucionaría en “Dreaming Up”, un proyecto de versiones de grandes éxitos del rock en inglés con el que dieron sus primeros pasos en los escenarios profesionales.

Lejos de conformarse, Marius continuó investigando desde casa y expandió su registro incorporando la guitarra y su propia voz a su abanico de posibilidades. Pronto, su nombre comenzó a resonar con fuerza en el sector cultural de la isla. El público caía rendido ante sus directos, atrapado por una destreza técnica y una capacidad de transmisión únicas. Estos son valores imprescindibles para destacar hoy en día, y es que Marius John desprende alma en cada nota: despliega sus emociones y vivencias sobre el escenario, logrando conectar de manera profunda con el sentir de quienes lo escuchan.

En la actualidad, su carrera musical se ramifica en tres proyectos principales: “The Heartbreakers” (donde comparte escenario con la voz de Arima Saavedra y la batería de Julio Santana, entre otros), “Starlight” y su apuesta más personal, “The Marius John Band”. En esta última, de creación propia, da vida a proyectos especiales como conciertos de bandas sonoras y espectáculos diseñados para el escenario que exigen un alto nivel técnico. Todo esto cobra un valor aún más extraordinario al saber que el 90% de su repertorio lo interpreta de oído, un don innegable que enriquece su forma de crear.

Precisamente, uno de los grandes sueños de Marius es componer bandas sonoras, puesto que también es compositor, crea sus propias letras y música. Inspirado por referentes de la talla de Hans Zimmer, pasa horas en su estudio dando forma a piezas con las que, tarde o temprano, seguro nos sorprenderá. Su meta a largo plazo es clara: consolidar su lugar en la industria, defender sus propias composiciones con una banda estable y dar rienda suelta a su potencial.

Sin embargo, el motor de su creatividad también se alimenta de la vulnerabilidad. Como el propio artista confiesa, la tristeza suele ser su estado más productivo. De ese dolor nació una de sus obras más bellas y desgarradoras: “Ilumina la vida” (2025). Con una letra y una melodía nacidas de la pérdida, la canción está dedicada a su madre —la persona que le regaló su primer piano—, quien falleció a causa de un cáncer hace aproximadamente dos años. En este tema, Marius desnuda por completo su alma, transformando el duelo en un homenaje eterno tanto para ella como para todas las personas que plantan cara a esta enfermedad.

Marius John es el reflejo de una nueva generación de músicos insulares que, lejos de rendirse ante las dificultades de la industria, eligen la resistencia cultural y la autenticidad. Su viaje —desde aquel misterioso “pianista de negro” que asombraba en las aulas del Pancho Lasso hasta el artista polifacético que hoy compone desde la intimidad de su estudio— demuestra que el talento real no se puede encorsetar. Con un pie en los escenarios locales y la mirada puesta en las grandes bandas sonoras del mañana, Marius no solo toca música: comparte su vida, sana sus heridas y, sobre todo, cumple la promesa que empezó con aquel primer piano que le regaló su madre. Su historia no ha hecho más que empezar, y la isla permanece atenta, dispuesta a dejarse seguir iluminando por su talento.

Añadir La Voz de Lanzarote como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora