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¿Ahora todos quieren ser latinos? Por qué Canarias y Puerto Rico están más unidas de lo que recordamos

La historia migratoria entre el archipiélago español y el territorio de las Antillas explica las razones de que en las verbenas canarias se baile salsa, merengue y ahora el reguetón mucho antes que en la península

Fotomontaje de artistas latinos y canarios. Fotos: La Voz.

"En la guagua se queda el olor de tu perfume", canta Bad Bunny en una canción que acumula más de 1.000 millones de reproducciones en YouTubeBenito Antonio Martínez Ocasio (Bayamón, Puerto Rico, 1994) ha vendido más de 600.000 entradas en su gira por España. Entre guerras, noticias políticas y judiciales, el artista latinoamericano se ha abierto un hueco en la industria mundial y en el debate social con un discurso marcado por la reivindicación de su identidad caribeña y la exposición del colonialismo estadounidense sobre el territorio de las Antillas en el que nació. 

Tras su paso por el medio tiempo de la Super Bowl (Super Tazón, como lo rebautizó), donde desafió los discursos xenófobos del presidente estadounidense, Donald Trump, y sus políticas antiinmigración, Bad Bunny está inmerso en la gira de DtmF por España, que se ha convertido en uno de los focos mediáticos del momento.

Durante uno de sus conciertos Bad Banny recordó su estancia en Canarias en 2017: "Lo que más recuerdo de mi primera gira en Europa fue cuando fui a Canarias porque sentí que el acento se parecía al de Puerto Rico". Y no se equivoca. 

La relación de Canarias con el Caribe ha sido una historia migratoria "de ida y vuelta", explica durante una entrevista con La Voz el catedrático de Historia de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) Juan Manuel Santana Pérez, experto en Historia Moderna. Esta historia en común explica por qué en Canarias se escuchaba salsa, merengue y, luego, reguetón antes que en ningún otro lugar de España y también por qué compartimos términos lingüísticos y similitudes de acento.

"En Canarias hay una serie de himnos oficiosos", continúa el experto en Historia Atlántica por la Universidad de La Laguna Ángel Dámaso Luis. Como por ejemplo, Santa Cruz en Carnaval de la orquesta venezolana Billo's Caracas BoysMarejada de Roberto Antonio. "Esto tiene que ver con la circularidad cultural con el Caribe", señala Luis, que explica que las influencias musicales llegaron a Canarias desde varios territorios del Caribe, como Venezuela, Cuba, Santo Domingo o Puerto Rico por los continuos movimientos migratorios.

"En Canarias se ha reivindicado durante mucho tiempo una cultura latinoamericana", añade Juan Manuel Santana, que explica que esa autoidentificación como latinos ha ido perdiendo fuerza recientemente, pero que siempre los canarios se han sentido más cercanos culturalmente a Latinoamérica que a la península.

 

 

 

La Corona usó a los canarios para defender su dominio sobre el Caribe

Para desentrañar los lazos culturales entre Canarias y Puerto Rico es necesario hacer un repaso brevísimo de los últimos siglos. El territorio de los puertorriqueños fue durante más de cuatro siglos, entre 1493 hasta 1898, una colonia en manos de la Corona española. En 1496, el Reino de Castilla también concluyó la conquista militar de Canarias, en la que estuvo envuelto más de un siglo y a pesar de la resistencia de los aborígenes. Cuando los españoles consolidaron su control sobre Puerto Rico y Canarias no tardaron en darse las primeras travesías entre ambos archipiélagos.

Sin embargo, no fue hasta los siglos XVII y XVIII que la emigración de Canarias al Caribe se consolidó, primero promovida por intereses de particulares y luego por la propia Corona, que quería proteger el territorio puertorriqueño de la llegada de piratas y corsarios. La lógica era "para defenderlo hay que repoblar", indica el catedrático Juan Manuel Santana, que explica que "en las zonas que podían ser asaltadas, trataban de mandar gente".

A lo largo del siglo XVIII, el Reino de España ofrecía a las familias canarias pobres, que se dedicaban habitualmente a la agricultura, una cédula que les permitía romper con el monopolio del comercio que concentraba Sevilla. A cambio, tenían que trasladarse con toda la familia a vivir a Puerto Rico. Al otro lado del charco, los canarios labraban el campo, pero también protegían el territorio. Esta lógica se repitió luego en otros territorios ocupados del continente.

Los canarios que iban al Caribe compartían el propósito de muchos migrantes: "Hacer dinero y volver", explica Santana. Aún así, no todos volvieron, algunos incluso participaron en la fundación de municipios puertorriqueños como Mayagüez, Manatí o Vega Alta.

 

De la identidad boricua a la canaria

Estos siglos de trasiego entre territorios supuso un trasvase social y cultural, no solo con Puerto Rico, sino con países como Venezuela, Cuba y Santo Domingo. Desde Lanzarote también se sumaban las migraciones a Uruguay y Argentina. 

El experto en Historia Atlántica de la Universidad de La Laguna Ángel Dámaso Luis explica estos lazos culturales como "un diálogo con el Caribe". "Hay elementos que regresan con quienes vuelven, que influyen en cómo se construye la cultura en Canarias e incluso su identidad política", añade.

Que en la actualidad los canarios ondeen con orgullo su bandera en los conciertos de Bad Bunny o que Quevedo con El Baifo (2026) haya impulsado un disco que reivindica su idea de canariedad, colaborando con dos artistas de raíces puertorriqueñas Elvis Crespo o Tony Tun Tun, muestra este diálogo constante entre el Caribe y Canarias. Sin embargo, este fenómeno no es nuevo en las islas. 

 

De Willie Colón a las K-Narias

Aunque actualmente las listas de éxitos acogen cientos de canciones de reguetón y música urbana cantada en español desde Latinoamérica y España, este triunfo de la cultura latina no llega igual al archipiélago canario que a la península. "Canarias ya es un terreno abonado", indica Luis, que recuerda que en las islas ya existe "una predisposición y un gusto" por los ritmos latinos cultivado durante siglos.

Por ejemplo, explica que cuando la salsa comenzó a conquistar el mercado musical en los años 70 y 80, los puertorriqueños Ray Barreto, Willie Colón, Héctor Lavoe o el Gran Combo de Puerto Rico llegaron a Canarias a través de las conexiones migratorias con Venezuela. 

Al mismo tiempo en que llegaban estos ritmos, se fueron creando "fenómenos endógenos" en Canarias atravesados por esos sonidos con influencias afrocaribeñas. "Son fenómenos que van a adaptar al público local y a generar desde Canarias una respuesta a ese gusto", continúa el profesor de la ULL. De estos fenómenos creados en Canarias nacieron Las K-Narias, los Caracas Latin Brothers y ahora Quevedo. "No es algo de la generación de Quevedo, ni de mi generación, es algo que atraviesa varias generaciones", señala Luis. 

 

El racismo y el rechazo 

Frente a la imposición de la cultura anglosajona, los sonidos del reguetón, la bomba y la plena se han colado en las principales listas de reproducción y en los principales espacios de conciertos en Europa. Al tiempo en la música en el español latinoamericano y caribeño ha ido ocupando espacios, se ha seguido alentando un contradiscurso de rechazo a estos sonidos.

"A nivel colectivo hay un rechazo a ciertos ritmos, que no sé si se produce en clave racial, xenófoba o social, al ser sonidos que vienen del barrio, pero sí se rechazan", expone Luis. El experto concluye que este rechazo es, en ocasiones, "sobredimensionado" y "elitista", ya que no ataca por igual a otros ritmos occidentales y europeos. 

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