Tribunales

El acusado niega los hechos: “Obviamente se lo está inventando, el por qué no lo sé”

​La Fiscalía y la acusación particular se han ratificado en su petición de 15 años de cárcel, remitiéndose a las pruebas que avalan el testimonio de la menor, mientras que la defensa ha pedido la libre absolución

I.L.

Periodista

Primera sesión del juicio por presuntas agresiones sexuales continuadas a una menor

El acusado de haber violado durante años a su hijastra ha negado todos los cargos durante la última sesión del juicio, que este jueves ha quedado visto para sentencia. “Obviamente se lo está inventando. El por qué no lo sé, esa pregunta es para ella”, ha respondido cuando el fiscal le ha preguntado por tercer vez cómo explica que la menor lanzara esa acusación contra él y que la haya mantenido durante años “de forma coherente”, tanto en sus declaraciones ante la policía como en sede judicial, y ante todos los psicólogos y médicos forenses que han tenido que emitir informes en esta causa.

“Yo sé que hay informes forenses que me incriminan, pero les pido que lo tengan todo en cuenta, porque hay muchas cosas que no tienen ni pies ni cabeza. Lo único que les pido es que miren todo con lupa”, ha afirmado el acusado dirigiéndose al tribunal, al hacer uso de su último turno de palabra durante el juicio. En esa intervención, que se ha extendido durante cerca de 20 minutos, ha intentado subrayar todas las supuestas “contradicciones” en el relato de la menor, que tenía entre 10 y 12 años cuando ocurrieron los hechos y ahora tiene 16.

Tanto él como su abogado han hecho hincapié en que la niña no ha sabido precisar la fecha concreta en la que comenzaron los abusos, o en que en las distintas declaraciones introdujo cambios en el relato y los detalles concretos de cómo se produjo cada agresión sexual, y en particular la primera.

“La primera vez que es la que te deja marca, tendría que estar grabada a fuego en la menor”, ha llegado a afirmar el abogado del acusado, cuestionando cambios en la declaración de la niña, en aspectos como si el acusado le dijo que se quitara la ropa o se la quitó él, o si la primera vez que le tocó las piernas -que la niña relató que fue yendo solos en el coche- fue en el camino de ida o en el de vuelta. “No se puede otorgar credibilidad a ese relato”, ha sostenido el letrado de la defensa.

Al respecto, el fiscal ha recordado en sus conclusiones que todos los peritos que han declarado en la causa y que entrevistaron a la niña, así como la psicóloga con la que está en tratamiento y que ha mantenido 41 reuniones hasta el momento con ella, coinciden en que su relato es creíble.

“Un relato no es solo creíble o no creíble. Hay más de 15 categorías intermedias”, ha subrayado, insistiendo en que en este caso la conclusión de los peritos es que es “creíble”, sin ningún matiz. Además, en sus informes y en su declaración judicial, tres psicólogas insistieron en que es precisamente un relato “rígido”, que no sufre cambios, el que puede ofrecer dudas sobre su veracidad, y señalaron que lo normal, especialmente en un niño que ha sufrido abusos y violencia sexual, es que olvide ciertos detalles, “como un mecanismo de defensa”.

 

“Me han hecho parecer un monstruo”

“Me han hecho parecer un monstruo aquí. He tenido que escuchar barbaridades sobre mi persona”, ha añadido el acusado en su alegato final. Poco antes, cuando su abogado estaba presentando sus conclusiones finales, ha comenzado a llorar, y así ha iniciado su intervención al hacer uso del último turno de palabra.

“Hoy sí estoy ansioso, sin pastillas y sin nada”, ha señalado, haciendo referencia a uno de los episodios que se han puesto de relieve durante el juicio, sobre su supuesto intento de suicidio después de que la niña le contara los hechos a su madre y fueran a denunciarlo.

Al respecto, ha reconocido que llamó a la que era su pareja cuando ella estaba en comisaría presentando la denuncia y que le dijo que se había tomado “20 diazepanes”. “Le dije 20 como le podía haber dicho 10 o 14. Una cosa son las que digo y otras las que me hubiera tomado”, ha afirmado, asegurando que su intención no era quitarse la vida.

Esa conversación fue escuchada por el policía nacional ante el que la mujer estaba presentando la denuncia, que este miércoles declaró que el acusado “estaba nervioso, llorando y le decía que le perdonase”. Al ser preguntado sobre por qué dijo eso, el procesado ha asegurado que no recuerda toda la conversación, por el efecto del diazepan. Y tampoco ha precisado cuántas pastillas tomó. “Lógicamente no estaba contando las pastillas que me tomaba”, ha declarado, confirmando después  que tras esa llamada le enviaron una ambulancia y tuvo que ser trasladado al hospital Molina Orosa.

“Fue mi manera de reaccionar ante los hechos que se me venían encima”, “mi intención era evadirme”, ha respondido a preguntas del fiscal. “¿Por qué me voy a querer quitar la vida?”, ha añadido, negando también que hubiera amenazado el día anterior, cuando se destaparon los presuntos abusos, con tirarse por El Risco de Famara.

 

“A esa niña solo la he tocado”

“Cuando la madre le cuenta lo que le ha dicho la niña, él no dice vamos a hablar con un psicólogo a ver qué le pasa. Su reacción es me voy a suicidar, me tomo pastillas y me encierro en casa”, ha cuestionado por su parte el abogado de la acusación particular, que representa a las víctimas. Además, este letrado también ha subrayado el hecho de que el hermano del acusado se negó este miércoles a testificar “para no incriminarle”, acogiéndose a su derecho a no declarar contra él. “Quiso callar, pudiendo haber matizado lo que se ha dicho de él durante el juicio”, ha destacado.

Y es que tanto la madre como el agente que le tomó declaración afirmaron que este testigo les dijo hace tres años que su hermano le había reconocido los hechos, al menos en parte. Preguntado por el fiscal sobre si no le dijo a su hermano que “algún tocamiento hubo”, la respuesta del acusado ha sido que “no con esas palabras”. Según él, su frase fue “a esa niña solo la he tocado”, pero no “en ese contexto” de contenido sexual.

Después, ya en su turno de última palabra, cuando no podía recibir preguntas, ha retomado este tema. “Cuando digo que la he tocado nunca me refiero a actos sexuales, ni libidinosos ni no libidinosos”, ha afirmado, para a continuación relatar un episodio en el que afirma que le tocó un pecho a la niña, en respuesta a otro gesto que había tenido ella. “Estaba su hermana delante”, ha apostillado.

Además, sobre otro punto de los testimonios escuchados en el juicio, ha negado que le pidiera a la niña que le diera masajes a solas en el baño. “Si es cierto lo de la espalda, lo de la crema. Pero era ella la que me decía te voy a poner crema. Y me tocaba un poco la espalda, pero estábamos cinco minutos”, ha sostenido.

 

“Relación cordial” con la madre y de “padre-hija” con la niña

Respecto a la madre de la niña, ha asegurado que su relación con ella como pareja “siempre fue cordial”, por lo que no ha dado ningún motivo que pudiera justificar una denuncia falsa contra él. En cuanto a la menor, ha afirmado que al principio tenían “una relación estupenda”, e incluso ha subrayado la niña le quería y que mantenían una relación de padre-hija.

“Después no sé si por celos a mi hija o cuando venía mi hijo, el comportamiento empezó a cambiar”, ha añadido, aunque todo lo que ha referido al respecto es que era “una niña un poco rebelde”. Y ninguna de las tres ocasiones en las que se lo ha preguntado el fiscal ha respondido qué motivo podía tener la niña para inventarse esto.

Tanto en su declaración como en su alegato final, el acusado se ha centrado en lanzar otras preguntas. “¿Qué motivo tengo yo para hacerle eso a una niña?”, “¿cómo pueden decir que me gustaban los menores?”, ha cuestionado, señalando que lleva décadas trabajando con niños por su profesión y “nunca” ha tenido una denuncia.

A éstas, ha añadido otras preguntas, sobre “cómo es posible que agrediera a esa niña y nadie supiera nada” -habiendo “vecinos” o estando sus hermanas pequeñas en casa- o que el colegio no diera alguna “voz de alarma” al notar algún síntoma. Incluso, ha preguntado por qué la primera reacción de la madre después de que la niña se lo contara fuera ir a hablar con él en lugar de ir directamente a la policía, lo que hizo al día siguiente.

 

“Ausencia de móvil” en la niña para mentir

Por su parte, el fiscal ha defendido en sus conclusiones que los hechos “han quedado acreditados y probados” durante el juicio y ha subrayado que el testimonio de la menor “tiene todos los elementos para que tenga el máximo valor probatorio”. Así, se ha referido a la “ausencia de móvil” para mentir, como “resentimiento o enemistad”, destacando que la menor “consideraba al procesado un padre” y “le llamaba papi”. También que el acusado ha reconocido que mantenían “una relación familiar” y, por último, ha reiterado que los peritos confirman que el relato de la niña es “creíble”.

Además, se ha referido a los manuales de psicología que señalan que una sintomatología como la que presenta “pueden obedecer a una exposición a la muerte, a lesiones de gravedad” -subrayando que no se da ninguno de estos dos supuestos- “o a violencia sexual, que es lo que ha pasado”.

Así, ha pedido una sentencia condenatoria, ratificándose en su petición de 15 años de cárcel para el acusado, al que también reclama que pague una indemnización de 75.000 euros a la víctima.

Por su parte, el abogado de la acusación particular se ha adherido a esas conclusiones y también se ha ratificado en su escrito de calificación, señalando que espera que el acusado pase “13 años y medio” en la cárcel, considerando el año y 7 meses que estuvo ya en prisión provisional, tras ser detenido después de que se presentara la denuncia.

En su intervención también ha subrayado que el acusado no ha aportado ni un testigo ni perito para sostener su defensa. “Pidió el DVD con la declaración de la menor para hacer una pericial, que luego no aportó, obviamente”, ha señalado, en referencia al intento que habría hecho la defensa para tratar de rebatir las periciales oficiales, contra las que finalmente no han aportado ningún informe que diga lo contrario sobre la credibilidad de la niña.

El abogado que representa a la madre de la víctima también ha reprochado al acusado y a su defensa su actitud durante el juicio. “No hay derecho a que intente lanzar porquería contra la menor”, ha cuestionado, en referencia a aspectos personales que han intentado introducir sobre la niña, como si quedaba o no quedaba con un chico a los 12 años para ir a la playa.

Por último, el abogado de la defensa ha pedido la absolución de su cliente, sosteniendo que “no existe una sola corroboración de lo manifestado por la menor” y que “lo que no se ha acreditado con un nivel rayando la certeza, no existe”.