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Denuncian un trato “inhumano” a uno de los heridos en la obra del centro cívico de Costa Teguise

Su mujer afirma que pasó días en el Hospital Molina Orosa tratándole solo a base de morfina porque alegaban que la operación dependía de la mutua. Finalmente fue derivado a Gran Canaria y viajó "en la bodega del barco, como un bulto"

I.L.

Periodista

Accidente en la obra del futuro centro cívico de Costa Teguise

La mujer de uno de los heridos en el accidente en la obra del centro cívico de Costa Teguise ha denunciado el trato “inhumano” que afirma que ha recibido su pareja desde que se produjo el siniestro, y en particular el pasado martes, cuando fue trasladado a Las Palmas de Gran Canaria y estuvo “más de seis horas en la bodega del barco”, “sin ventilación” y sin medicación para los dolores.

“Lo han tratado como a un bulto”, cuestiona su mujer, que lamenta que se han visto envueltos en “una pelea” entre el Hospital Molina Orosa y la mutua. “Al haber sido un accidente laboral, el Hospital nos dijo que dependía de la mutua”, explica. Así, aunque el día del accidente tanto él como el resto de los heridos ingresaron por urgencias en el Molina Orosa, después les comunicaron que no iban a hacerse cargo de la operación que requería su marido.

Entre otras lesiones, I.G.M. sufrió una rotura de una vértebra de la columna, así como de la tibia y el peroné. Sin embargo, una semana después del accidente, que tuvo lugar el pasado miércoles 9 de junio, aún no había sido operado.

“Se han estado pasando la pelota unos a otros. El viernes de la pasada semana pregunté qué estaba pasando y me dijeron que le habían trasladado a la mutua que lo tenían que sacar del Hospital”, relata su mujer, que denuncia que en el Molina Orosa estuvieron durante días “tratándolo solo con morfina” para el dolor.

 

Viaje en la bodega del barco

Finalmente, tras elevar una queja a Asepeyo, le comunicaron que este martes 15 de junio lo iban a trasladar a Gran Canaria, porque en Lanzarote no tenían acuerdos con ninguna clínica para realizar la operación. Sin embargo, las condiciones de ese traslado no tuvieron nada que ver con lo que les habían dicho.

“Le dijeron que iba a ir en un camarote, pero al llegar al barco no había forma de subir, porque tiene una fractura en la columna y no puede caminar”, cuenta su mujer. Así, pasó todo el trayecto en la bodega del barco donde viajan los coches, dentro de la ambulancia y “sin ventilación ninguna”.

Según explica, en el viaje solo iba acompañado por el conductor de la ambulancia, y denuncia que durante ese tiempo ni siquiera le administraron la medicación que tenía pautada, que además de antibióticos incluía morfina para el dolor. “La persona que le acompañaba le dijo que no tenía esa medicación”, asegura su mujer.

 

“La guerra que se traen no nos tiene que perjudicar a nosotros”

“Es increíble que lo trasladen en estas condiciones”, afirma indignada, extendiendo su crítica tanto a Asepeyo como al Hospital Molina Orosa. “La guerra que se traen entre ellos no nos tienen que perjudicar a nosotros”, advierte, sin explicarse por qué no recibió atención en el centro público, cuando su marido “paga la Seguridad Social”.

“Por ser un accidente laboral, nos han dejado desprotegidos y la Seguridad Social se lava las manos”, cuestiona. Respecto a la posibilidad que recoge la Ley de que se preste atención en el centro público y después se cargue la factura a las aseguradoras cuando proceda que asuman ellas el gasto, afirma que en el Hospital les dijeron que “tenían problemas de pago por parte de las mutuas”. De hecho, señala que ha tenido conocimiento de que su caso no es el único, y que ocurrió lo mismo con otro grave accidente laboral que se produjo recientemente en la isla. 

“Por lo que veo es todo un tema burocrático y mientras están con 'me debes' y 'no me pagas', están dejando al ciudadano abandonado”, denuncia, insistiendo en que “no se puede tener a una persona una semana a base de morfina” cuando requiere una operación. “Las cosas no son así. Tenemos unos derechos”, defiende.

Finalmente, tras llegar a Gran Canaria el pasado martes, fue ingresado en la Clínica San Roque, donde su mujer afirma que tuvieron que empezar “todo el protocolo de nuevo, como si hubiera sido el accidente en ese momento, porque no sabían nada de él”. Ahora, más de una semana después del accidente, por fin ya tenía fecha este viernes para una primera operación, de la tibia y el peroné, y la próxima semana será operado de la columna.

 

Sin cobertura de los gastos para el viaje de la acompañante

En cuanto a su mujer, tenía previsto viajar este mismo viernes a Gran Canaria, ya que la mutua tampoco se hizo cargo de los gastos de su desplazamiento como acompañante. Por eso, cuestiona de nuevo los perjuicios que están teniendo que sufrir precisamente por haber sido un accidente laboral.

“Llegan al hospital en shock, a punto de perder la vida, y se encuentran con que no actúan”, lamenta, recordando la gravedad del accidente, en el que resultaron heridos cuatro trabajadores tras desplomarse el techo en el que estaban trabajando. En su caso, explica que se enteró del suceso a través de una amiga que vive enfrente de la obra, porque desde la empresa, Hormiconsa, ni siquiera llamaron a la familia para comunicárselo. Y según señala, tampoco ha contactado con ella en este tiempo ningún responsable del Ayuntamiento de Teguise, de quien dependía la obra.

Respecto a los compañeros de su marido que también resultaron heridos, afirma que ya recibieron el alta en el propio Hospital Molina Orosa. Uno de ellos cuenta que sí fue operado allí, pero de urgencia, “porque el hormigón sobre el que cayeron lleva sosa que va quemando la piel, y le había entrado en el oído”.

Sin embargo, en el caso de su pareja, afirma que les dijeron “que estaban pendientes de la respuesta de la mutua, de si se hacía cargo de los gastos”. “Y que como era una fractura, tenían un máximo de diez días para operar”, cuenta indignada. Finalmente, la operación llegará agotando casi ese plazo y después de un traslado a Gran Canaria que califica de “inhumano”.

De hecho, su mujer se pregunta por qué no fue derivado desde el principio a esa isla y en condiciones dignas “si saben que hay un protocolo y ya han tenido el mismo problema en otros casos”, en lugar de tenerlo varios días en el Hospital lanzaroteño “con unos dolores tremendos y a base de morfina”.

La situación que denuncia, y de la que afirma que hay otros precedentes con accidentes laborales, se suma también a la que sufrió recientemente otra mujer con un embarazo de riesgo, que tuvo que salir de la isla en el octavo mes de gestación para recibir asistencia sanitaria, porque en el Hospital Molina Orosa se negaron a hacer el seguimiento que requería en la recta final y a programar una cesárea, alegando también que quien debía hacerse cargo era su mutua. En este caso, se trataba de una funcionaria y la aseguradora presentó los volantes comprometiéndose a correr con los gastos, pero el hospital no los aceptó, sin que hasta el momento hayan dado explicaciones de lo ocurrido.