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Ironman Lanzarote: ¿por qué está entre las pruebas más duras del mundo?

Atletas que han participado en esta prueba tanto en la isla como otros lugares del mundo explican las diferencias. “En Lanzarote se tarda una hora más en hacer el Ironman que en cualquier otro sitio”

Miguel Prados en una edición del Ironman Lanzarote

El Ironman de Lanzarote está considerado una de las pruebas deportivas más duras del mundo. Lo confirman los expertos en este deporte y también los atletas que han participado varios Ironman, dentro y fuera de la isla, como Miguel Prados y Tessa Kortekaas. La pregunta es: ¿por qué?

Desde la organización explican que las temperaturas propias del mes de mayo, y sobre todo el viento que existe en Lanzarote, justifican que la prueba sea una de las más duras del mundo. Además, varios foros especializados en triatlones, como planetriatlon.com y triatlonnoticias.com, aseguran que el Ironman de Lanzarote es el que más se asemeja al de Hawái, que es el más famoso y es dónde se creó la prueba en 1978.

Miguel Prados hace hincapié no solo en la fuerza del viento en la isla, sino también en lo cambiante que es, y considera que es el “hándicap” principal que sufren los deportistas. Prados aporta un dato que evidencia la dureza del Ironman de Lanzarote, con los tiempos que marcan en diferentes pruebas por el mundo: “En 2016 corrí el Ironman de Barcelona en 09:29, y el mismo año lo hice aquí en Lanzarote y lo hice en 10:31. En Lanzarote se tarda una hora más que en cualquier otro lado”, apunta. 

“Hay veces que hace más viento, otras menos, o en lugar de estar de noreste como es habitual, está de componente sur, y eso es lo peor”, explica Miguel Prados. El viento afecta, fundamentalmente, a la prueba ciclista, y sobre todo en la parte en la que los atletas alcanzan en el Mirador del Río, en torno al kilómetro 90 de los 180 que componen la competencia en bici.

“Eso mentalmente te cambia, porque donde pensabas que ibas a favor, te va en contra en función de cómo has entrenado. Al final son automatismos que se van creando en los seis siete u ocho meses que te preparas la prueba”, apostilla el deportista. 

El triatleta también ha competido en diferentes Ironman en otros lugares como Sudáfrica, Barcelona, Valencia o Utah, donde compitió este mismo mes en el Campeonato del Mundo de Ironman. A la competición acudió, además de como atleta, como entrenador de la neerlandesa Tessa Kortekaas, afincada en Lanzarote desde hace algunos años. En este caso, Tessa tiene licencia profesional, y ha competido en otros Ironman alrededor del mundo, en lugares como Malasia, Irlanda, Países Bajos o, la joya de la corona de los Ironman, en Hawaii. 

“He hecho 4 Ironman de Lanzarote, pero únicamente he acabado los tres últimos. El primero, el de mi debut, llegué a un punto que mi cabeza explotó cuando apenas llevaba 15 kilómetros de la carrera a pie”, relata Tessa Kortekaas. Y es que la estabilidad emocional y “saber dónde están los límites”, como así lo define Miguel Prados, son elementos fundamentales para poder realizar la prueba. 

“Elegir Lanzarote para debutar en un Ironman es complicado. Ya de por sí es difícil realizar cualquiera, pero Lanzarote tiene unos detalles que lo complican”, asegura Miguel Prados. “Hacer un Ironman es como si te fueran echando piedras en la espalda poco a poco, y cuando te das cuenta, estás tieso”, añade. 

 

“Creía que Lanzarote era la más dura, hasta que fuimos a Utah”

Tanto deportistas como aficionados al Ironman coinciden en que la prueba en Lanzarote es una de las más duras del mundo. Sin embargo, Miguel Prados asegura que consideraba que era incluso “la más dura”, hasta que compitió en el Campeonato del Mundo en Utah. 

“La carrera fue muy dura, no conseguí correr como quería, pero veía a todos los deportistas profesionales que estaban sufriendo igual que yo y solo pensaba en que el tiempo pasara”, narra Tessa Kortekaas sobre su experiencia en el país americano. Más duro fue aún para Miguel Prados, que asegura que no consiguió adaptarse a la altura de 1.000 metros en la que se disputó la prueba. 

Miguel Prados y Tessa Kortekaas

“La mayoría de deportistas estuvieron 3 o 5 semanas antes entrenando, y nosotros únicamente estuvimos siete días antes ahí”, explica Prados, que además de competir, también fue como entrenador de la neerlandesa, a la que asegura que “no se le puede pedir más” y considera que hizo “una gran carrera”. 

 

Lanzarote, una cita indispensable para los deportistas

El Ironman de Lanzarote dio en 1992 el pistoletazo de salida al evento. A medida que han pasado los años, la prueba ha ido incrementando el número de participantes y, paralelamente, el interés de los aficionados y profesionales de la prueba. 

“Lanzarote siempre ha sido mítica”, asegura Miguel Prados. Sin embargo, reconoce que la “moda” del Ironman ha hecho que aparezcan otras sedes en España, como Valencia o Mallorca, y que eso puede repercutir negativamente en la cantidad de inscritos. 

Además, pone en valor la importancia del deporte del triatlón no solo en el Ironman, sino en el resto de modalidades. “Estamos acostumbrados a que sea el caldo de cultivo de la isla, parece que si no haces Ironman no haces triatlón y eso no es así”, manifiesta.

Tanto Miguel Prados como Tessa Kortekaas han participado en 4 Ironman de Lanzarote, pero tienen claro que no será el último de ninguno de los dos. “Seguro que volveremos a competir. Tenemos un sueño de intentar rascar algo aquí, en casa, pero son muchos factores los que se componen para poder conseguirlo”, sentencian.