Un testigo relata lo ocurrido en el vuelo con una pasajera violenta: "Estaba insultando y pegando a la gente"

El avión, que se dirigía a Lanzarote, tuvo que regresar a Madrid cuando llevaba una hora de vuelo. "Parecía que iba bajo los efectos de alguna sustancia", cuenta un pasajero lanzaroteño

El pasajero "violento" que provocó que un vuelo de Madrid a Lanzarote tuviera que regresar el lunes al Aeropuerto Adolfo Suárez de la capital fue una mujer alemana, según ha relatado un lanzaroteño que iba en el avión y que, tras el incidente, no pudo volar a la isla hasta la mañana del día siguiente. 

"Yo estaba tan tranquilo escuchando música y de repente sentí que como cinco filas más adelante se estaba formando un alboroto y era esta mujer, que estaba levantada, insultando a la gente, pegando, y haciendo cortes de mangas a los demás pasajeros...", cuenta este joven.

Según su relato, el avión partió sobre las 22:30 horas de Madrid porque "salió con retraso" y fue a la media hora de viaje cuando la mujer empezó a alterar el vuelo, llegando incluso a dar "empujones" a algunos pasajeros que intentaron calmarla. 

"Las azafatas también intentaron tranquilizarla, pero no se tranquilizó", apunta este lanzaroteño, que explica que, por ello, a la hora de vuelo "el comandante dio la orden de dar la vuelta a Madrid" y así lo comunicó por megafonía. "Porque en esas circunstancias no se podía volar", añade. 

 

"No sé como la tripulación, a la hora de embarcar, no se dio cuenta"


Y es que, este pasajero afirma que la mujer, que calcula que tenía unos 40 años, estaba "histérica" y que parecía que iba bajo los efectos de alguna sustancia. "No sé cómo la tripulación, a la hora de embarcar, no se dio cuenta, si se notaba con descaro. Si lo hubieran hecho, nos hubiéramos ahorrado todo este jaleo", cuestiona.

Según cuenta, la mujer fue detenida por la Guardia Civil a la llegada a Madrid. Sin embargo, el avión aterrizó de nuevo en la capital sobre la una de la madrugada y los pasajeros no pudieron volar a Lanzarote hasta las cinco de la mañana. "Nos dieron de cenar gratis y tuvimos que estar en el aeropuerto", apunta este lanzaroteño, que dice que vivió lo sucedido con "enfado". 

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