EL GANADOR SE LLEVARÁ UN FIN DE SEMANA EN EL HOTEL NATURA PALACE

Nuevos cuentos se suman al VI Certamen de Microrrelatos de Radio Lanzarote

El ganador recibirá un fin de semana para dos personas en el hotel Natura Palace, mientras que el segundo premio será un Mezze en el restaurante Sebastyan y el tercero dos entradas para el cine 6D en el Centro Comercial Biosfera...

Nuevos cuentos se suman al VI Certamen de Microrrelatos de Radio Lanzarote
Nuevos cuentos se suman al VI Certamen de Microrrelatos de Radio Lanzarote

Nuevas historias se han seguido sumando al VI Certamen de Microrrelatos de Radio Lanzarote-Onda Cero, que seguirá abierto hasta el próximo 31 de agosto. En esta edición, el tema es el amor o el desamor y, como cada año, la radio deberá aparecer en el relato. 

En cuanto a los premios, el ganador recibirá un fin de semana en el hotel Natura Palace de Playa Blanca para dos personas, mientras que el segundo recibirá un Mezze para dos personas en el restaurante Sebastyan, de la misma localidad turística. Por último, el tercer clasificado se llevará dos entradas para el cine 6D del Centro Comercial Biosfera de Puerto del Carmen.

Al igual que en anteriores ediciones, la extensión máxima de los cuentos debe ser de 100 palabras, incluyendo el título en caso de que lo lleve. Cada autor podrá presentar un máximo de cinco relatos, que podrán estar firmados con pseudónimo, siempre que se adjunten el nombre y teléfono de contacto de su autor. Quienes lo deseen podrán enviar sus obras a la dirección: concursorelatos@lanzarotemedia.net. Hasta entonces, La Voz de Lanzarote publicará semanalmente aquellos que se vayan recibiendo y que cumplan los requisitos de participación.

Éstas son las nuevas obras recibidas hasta el jueves de la pasada semana:

 

Canción


Dudaba entre si ir o no a aquella primera cita. Me subí al coche y encendí la radio. Comenzaba a sonar "Alfonsina y el mar". Y decidí que no quería acabar como ella por amor (en las profundidades de las aguas de Mar del Plata). Así que puse en marcha el motor dejándolo a él atrás y rumbo hacia ti.

 

Sin Título


En el momento en el cual el sol pasó entre las cortinas ella despertó.

Una extraña sensación de bienestar la invadió, a pesar de que ayer le había alejado a aquel que había sido parte de su vida, estaba segura que lo había amado y que aún no lo olvidaría, de repente la sangre brotó de su labio recordándole que el golpe de ayer había sido el primer y último que recibía de nadie.

La alarma la devolvió a la realidad; suspiró y encendió la radio pensando que tal vez así se despejaría.

 

Sin Título 


La lluvia golpeaba su ventana y en la radio sonaba su canción, la que habían bailado tantas veces los dos. Salió hacia donde se habían visto por primera vez, y para su sorpresa le encontró allí y en una mirada le dijo todo. Él fue el primero en hablar: "-Quiero saber si todavía piensas en mi, quiero saber si te queda algo de amor por mi. Yo sigo pensando en ti, el camino se me hace largo en soledad"

Ella solo pudo asentir y ambos se fundieron en un beso.

 

Sin Título


Ante mí, la foto de nuestra boda. No puedo evitar que los recuerdos acudan a mi mente. Con las tormentas nos hemos hecho mas fuertes y los dias claros nos han dejado ver el valor que tenemos el uno para el otro. Pongo la radio y, casualmente, está sonando nuestra canción. Mi corazón late mas rápido y siento unas irrenunciables ganas de gritar bien alto: " TE QUIERO, MI AMOR".

 

"¿Adiós?"


"Estás ahí sentado, tu mirada perdida y tus intensas ojeras mojadas delatan que has estado llorando. La radio ameniza el letargo de una última tarde. Yo me debato entre soñar nuevos horizontes o surcar un eterno mar de bonanza. Te miro y, por última vez, elevo mi maleta y camino hacia la puerta. No soy capaz de decir adiós.

- No espero que lo entiendas - fueron mis últimas palabras - no puedes encadenar eternamente un alma libre. No cortes mis alas.

Cierro la puerta tras de mí y, por fin, puedo respirar. Soy libre."

 

El manto negro


Así la vieron por última vez, caminando hacia los acantilados cargando en su pecho la destartalada radio que había llegado entre sus prendas. Sentada en aquel mar de rocas, con el dolor corroyéndole el alma, soltaba lágrimas amargas que maldecían esa guerra inútil, lejana, escuchando silenciosa las coplas que él le susurraba en sus noches de amor. Una vez vacía, sin vida, encaminó sus pasos hacia el gran azul.

Todavía hoy, cuando el sol incide sobre las olas, se puede oír a lo lejos un viejo transistor sonando débil mientras un manto negro flota a la deriva.

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