Los vecinos denuncian la falta de servicios en la zona

El Charco del Palo muestra sus vergüenzas

Se presenta como una urbanización paradisíaca, cercana al mar, habitada prácticamente por alemanes e ingleses que han hecho de esta zona su lugar de retiro y descanso después de la jubilación. El Charco del Palo se erige ...

El Charco del Palo muestra sus vergüenzas
El Charco del Palo muestra sus vergüenzas

Se presenta como una urbanización paradisíaca, cercana al mar, habitada prácticamente por alemanes e ingleses que han hecho de esta zona su lugar de retiro y descanso después de la jubilación. El Charco del Palo se erige como el pueblo nudista de Lanzarote, pero más allá de si sus habitantes caminan vestidos o no, la urbanización sufre problemas muy básicos. No dispone de alumbrado público, ni de alcantarillado, ni de red de saneamiento. Las calles están levantadas, los accesos al mar "son peligrosos" y la falta de iluminación supone casi un riesgo. Y, de momento, no han encontrado respuesta de ninguna institución pública.

Para entender lo que sucede en El Charco del Palo hay que remontarse hasta 1973. Ese año, una promotora alemana, Papagayo S.L., compró todo el terreno, que dividió en parcelas, que fueron adquiridas por más de dos centenares de personas. Por tanto, la urbanización tiene carácter privado, pero eso no exime a los vecinos de tener que pagar los impuestos a los ayuntamientos de Haría y Teguise, propietarios cada uno de ellos de parte del suelo. Incluso, hay una zona que no pertenece a ninguno de los dos municipios, que está "en tierra de nadie". Además la promotora les "abandonó" hace mucho tiempo.

Mientras tanto, los vecinos siguen contando con un único servicio municipal, el de la recogida de basuras. "Las alcantarillas, si las hay, están completamente rotas. Las aceras están levantadas, hay lugares que no tienen licencia, no existe el mantenimiento, los jardines están destrozados?", indica Norbert Overdick, que conoce la lamentable y "absurda" situación de El Charco del Palo. El presidente de la asociación de vecinos, Siegfried Plumm, que lleva muchos años viviendo en la zona, afirma que no es nada fácil "ser vecino aquí". "La oscuridad es tan peligrosa que mucha gente mayor se ha caído, las escaleras hacia el mar están en un estado tan horrible que una señora inglesa se rompió la cadera. Y los accesos son imposibles. Cuando se necesita una ambulancia tiene que aparcar a 200 metros del mar, como mínimo", señala.

Farolas "privadas"

El absurdo de esta urbanización llega hasta tal punto que, al no contar con alumbrado público, muchos de los vecinos tienen enganchada la acometida de las farolas a sus viviendas. Con lo cual, cuando se van a dormir apagan también la farola de la calle. Las facturas de la luz las tienen que asumir ellos. Y, pese a todo esto, los 280 vecinos que viven habitualmente en la zona aseguran que no les importa tener que pagar los servicios que deberían ser municipales, pero necesitan una solución inmediata y de futuro.

La única solución posible, según varios vecinos de la zona, pasa porque los ayuntamientos se hagan dueños de esta urbanización, ya que los residentes en la zona pagan todos los impuestos municipales. Sin embargo, los consistorios no pueden asumir la urbanización porque ésta no está finalizada. "Sólo podrían recepcionarla si tuviera su red de alcantarillado, su alumbrado público, es decir, si estuviera a punto. Pero claro, nosotros no podemos hablar con la promotora, que sabemos que sigue existiendo, y los ayuntamientos no nos dan solución", lamenta Siegfried Plumm, que exige a los consistorios que inicien las acciones oportunas para pedir al promotor "que cumpla con las obligaciones que vienen en el propio plan parcial".

Plumm asegura que los 70 vecinos que forman parte de la asociación de El Charco del Palo están muy hartos de esta situación. Y es que incluso se están planteando poner a la venta sus casas y abandonar para siempre lo que años atrás fue un verdadero paraíso, especialmente para los nudistas. "Sería un desastre, porque ésta es la única zona turística que tiene Haría", señala un vecino que camina por la zona.

Un gran deterioro

La parte de El Charco del Palo más conocida por todos los lanzaroteños, es decir, la zona de la piscina, es precisamente la que más deteriorada está. Este martes, varios vecinos tomaban el sol en este lugar nudista. "Nosotros nos encargamos del mantenimiento de la piscina, somos los vecinos los que intentamos que este paisaje esté limpio", explican. En este sentido, señalan que pidieron al Ayuntamiento de Haría, dueño del suelo en esta zona, que les dejara arreglar las escaleras de acceso a la piscina. "No les pedimos dinero, sólo que nos dieran el permiso para arreglar las escaleras", indica Norbert Overdick, que afirma que jamás tuvieron respuesta del Consistorio.

Al pasar por la Avenida Conde Robayna, a los vecinos les entra hasta un ataque de risa. "Nos hace gracia que se llame avenida, que no tenga más de 10 centímetros de ancho y que esté llena de piedras y de baches", señalan. La entrada a esta calle dispone de una farola, que está oxidada y tirada en el asfalto. Evidentemente, no funciona.

En El Charco del Palo no se ha invertido desde hace mucho tiempo. Los únicos arreglos los han asumido los vecinos. "O nos solucionan esto o nos marcharemos de aquí", advierte Siegfried Plumm.

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