21/ago./2019

La patera

Hoy vengo a hablar de una situación que nos incumbe a todos, pero es conocida por pocos. La palabra más temida hoy en día. El tono de piel más temido por los países europeos cercanos. LA INMIGRACIÓN.

En estos últimos meses, exactamente en Lanzarote, han llegado un elevado número de pateras que hacen desbordar los pocos centros preparados para menores inmigrantes. Las camas escasean, y la conciencia humana también. Primero vamos a ponernos en situación.

Hace muchos años (en realidad no tantos), Canarias vivía un situación de crisis general. Nuestros abuelos, los padres de ellos, sus amigos y hermanos, muchos se vieron obligados a emigrar. Allí en Sudamérica pretendían encontrar una vida mejor, huir del desempleo y la pobreza y sacrificar su vida para enviar algo de dinero a sus familias. Así conseguían trabajo, algunos incluso nuevas familias, todo suponiendo un gran esfuerzo para todas esas personas. Como decía, eso fue ya hace años, una situación distinta a la que hoy en día vivimos.

Hoy esas personas no son canarios que viajan a America. Hoy en día son africanos que viajan a Canarias, entre otros lugares. Llegan sin absolutamente nada, no esperan volver a ver a su familia, no esperan tener un trabajo al llegar, no esperan un plato de comida caliente esperando, no esperan tener un techo sin trabajar… solo esperan poder SOBREVIVIR. Pero entonces, ¿por qué los apartamos de nuestra sociedad? muy fácil, la INTOLERANCIA. Que bonito es todo cuando no se conoce nada. Así nosotros emigramos, así ellos emigran. Si sabemos lo que es sufrir, huir de tu tierra natal, ¿por qué se lo tenemos que poner mas difícil a ellos?

Últimamente el número de PATERAS va en aumento, una embarcación inestable desbordada de gente. Esas personas sacrifican sus vidas, son humanos sin ningún otro remedio mas que cruzar el mar. Buscan poder VIVIR, ya no es cuestión de vivir ni mejor ni peor, sino VIVIR. Sin embargo, nosotros seguimos juzgando, por su tono de piel, su forma de hablar, su forma de vestir, su forma de actuar, su forma de mirar, su forma de jugar…. y entonces es cuando decimos, no somos racistas. Muy bien, partimos de esa idea, que el racismo ya no es ningún problema, aceptamos a negros, blancos, amarillos, rojos, violetas…de todos los colores, pero no podemos aceptar la necesidad de ayuda y cobijo que nos piden a gritos.

Hoy me siento decepcionada, todos somos personas. Ninguno de nosotros ha elegido el sitio de su nacimiento. No hemos tenido suerte de nacer aquí. Ellos no han tenido mala suerte de nacer allí. Sino que todos somos responsables de lo que pasa en África, la África pobre producto de la colonización, la África explotada producto de las grandes compañías, la África que llora sufriendo todas las enfermedades conocidas, la África que lo da todo a cambio de nada, la África analfabeta a quién nadie quiso enseñar, la África colonizada que sus fronteras nadie quizo respetar, la África de esclavos donde no existía la humanidad…

Pero nosotros no somos racistas, no queremos que vengan a quitarnos nuestro trabajo, ni a que jueguen con nuestros hijos. No queremos que compren en las mismas tiendas que nosotros, pero no les queremos ver desnudos en las calles. No queremos darles oportunidad de trabajar, pero no queremos que vivan de “dinero del Estado”. No queremos que existan guetos, pero nadie les quiere aceptar.

Necesitamos despertar, y pronto. SOMOS HUMANOS, pero necesitamos humanidad. Si ves a gente necesitada, que solo quiere conseguir una vida mejor, no se lo pongas aun más difícil. No hace falta que seas voluntario de un centro o de los equipos de emergencias que los rescatan. Lo que hace falta es que no les pongas mala cara al cruzarte con ellos, que nos los eches de tu pueblo como apestados contagiados, no les enseñes a tus hijos que nos son buenos, no les culpes de nacer en un país necesitado. Y no los juzgues por no tener las oportunidades que a ti se te han brindado.

Este trozo de tierra no es nuestro, este trozo de tierra va a permitir que se salven miles de humanos, este trozo de tierra quiere sentir la vida. Seamos sedientos de vida. Seamos humanos conviviendo con otros humanos.

“Si fuera la patria como una madre cariñosa que da abrigo y sustento a sus hijos, si se les diera tierras y herramientas para sembrar, nadie abandonaría su patria para ir a mendigar el pan a otros países en donde se les desprecia y se les humilla” (Librado Rivera).

 

Por Teresa Fajardo Negrín 

(Queda aclarado que este texto es un simple punto de vista, en ningún momento intenta debatir
opiniones, una mera crítica. No solo va dirigido a Lanzarote o Canarias, sino también a todos los
lugares que intentan evitar las olas de inmigración por todos los medios posibles en la Unión
Europea y nuestro propio país)

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