22/Mayo/2019

¿Carpe diem?

Carpe diem, siempre a exprimir el día a día al máximo. Pero, ¿cómo hacerlo si todo lo que nos rodea está orientado en el futuro?

Nos pasamos 18 años de nuestra vida estudiando para conseguir una nota para todavía seguir estudiando. Para que después de entrar o no en la universidad y carrera que llevábamos imaginándonos años, sigamos estudiando para conseguir la máxima nota posible. Así al terminar volver a estudiar para especializarnos o hacer unas oposiciones para intentar conseguir el objetivo que llevamos un tercio de nuestra vida esperando. Y aun así todavía no lo hemos conseguido, porque encontrar trabajo hoy en día también es un factor de riesgo. Y ya cuando creemos tenerlo todo la pregunta que esperamos nunca encontrarnos en nosotros mismos, ¿es de verdad esto lo que llevo buscando toda mi vida?

Tras tantos años de nuestra vida estudiando me da por parar y pensar, ¿cuál es mi objetivo?

Con 18 años me creo demasiado joven para saber qué quiero en esta vida, pero muchas veces me considero demasiado mayor para conseguir grandes logros en este limitado tiempo, ya ves a Mozart, Picasso, Tamara Rojo o Maya Plisetskaya. Ahí es cuando mi cabeza no para de dar vueltas y vueltas, cómo voy a ser, quién quiero ser, qué pretendo conseguir y así hasta darme cuenta que eso del carpe diem no lo llevamos muy bien.

Un día escuché que “la vida tan solo es un conjunto de pequeños dramas que, todos juntos, no conforman más que una comedia”. Esta frase me hizo pensar, pero pensar mucho, de esto que queda rondando en mi subconsciente, como la mítica canción número uno de los cuarenta que no para de sonar. No conseguía darle un significado así porque sí, no quería que fuera tan sencillo tenía que haber una complicación tras ello.

Pero entonces paré, no puedo decir exactamente cuando fue que me di cuenta, pero lo hice. Darme cuenta de que solo necesito ser yo, conseguir mi felicidad, la de los que me rodean y de verdad profundizar en lo que creo, profundizar en las relaciones que me importan, profundizar en los pequeños detalles que me hacen sonreír, profundizar en las decisiones que tomo día a día… profundizar en encontrarme a mí misma. Aunque sea tan joven y me quede toda una vida por delante, por qué no profundizar en mi objetivo, porque finalmente creo tenerlo claro. Quiero sentir que he vivido, que mi presencia se recuerde, que me recuerden por todas las cosas buenas que aporté, me gustaría que la gente un día lea lo que escribo y les haga reflexionar. Que las personas reflexionen como yo he hecho o en diferentes direcciones, pero que las teclas que toco en mi portátil estén presentes en los corazones. Nada podría hacer más feliz a uno que cuando esté preparado para dejar este largo camino, lo sienta, esa sensación de satisfacción y trabajo bien hecho, sentir que hemos exprimido al máximo los pasos que hemos seguido.

Yo no hablo de errores o aciertos, de lo que está bien o está mal, de lo que debemos hacer o no,  acabemos de una vez con este dualismo epistemológico. Hagamos lo que dentro de nosotros sintamos que necesitamos hacer para sentirnos felices y realizados, para hacer que cada día de nuestra vida cuente. Sentirnos realizados al final del camino no significa haber hecho cosas bien o mal, sino sentirte en paz contigo mismo.

Este pequeño artículo va en especial a esos jóvenes, que como yo, no se conforman con lo que ven cada día, con lo que les rodea. Para todos aquellos que piensan que los límites no existen, porque esos los creamos nosotros sin darnos cuenta, que somos mucho más que un trozo de carne y unos cuantos huesos, que somos increíblemente magníficos. Si alguna vez dudaste de ti, es porque todavía no te has descubierto a ti mismo. No pienses en lo que te queda por estudiar, pues si tu sueño es ser médico, abogado, artista, periodista, historiador… lo que sea, todo necesita tiempo y dedicación, pero mientras aprende y disfruta de tu camino, porque eso es lo único que te hará fuerte.

Por lo que he dicho y por todo lo que estás pensando ahora mismo, estudiar no determina tu objetivo, sacar una nota no te va a dar un valor social, ser feliz no es ser el mejor en lo que haces. Nuestro objetivo debería ser dormir todos los días satisfechos con nosotros mismos y sentirnos orgullosos de quienes somos. No se trata de vivir el presente o de pensar en el futuro, sino de construirnos a nosotros mismos y saber que vamos en un buen camino para conseguir absolutamente todo lo que nos propongamos.

“Life is a feeling process”.

– Iggy Azalea

 

 

Por Teresa Fajardo Negrín,  (https://teresasabeescribir.wordpress.com/2018/06/24/carpe-diem/)

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