22/sept./2019
Sigfrid Soria
03/07/19

Trump VS “El Guapo”

Trump VS “El Guapo”

He escrito esto a sabiendas de que si en España alabas a Donald Trump quedas automáticamente homologado a facha, cuestión que no me pesa puesto que hace tiempo que tengo asumida esa homologación que satisface a mediocres con escasa capacidad de juicio. También porque en mí hay un componente irrefrenable de incorrección política que, en muchas ocasiones, me induce a la provocación mediática, quizás al objeto de remover conciencias. No sé, también porque me ha dado la gana.

Sí, los mismos ignorantes que en España se escandalizan al enterarse de que Mussolini y Hitler eran socialistas y de que Franco aplicó, como jamás nadie ha aplicado, políticas socialistas son los que demonizan a Donald Trump, cual encarnación de los peores valores políticos. Pero, si hacemos el esfuerzo de superar esos prejuicios, alimentados hasta el paroxismo por los medios de comunicación al uso, y analizamos hechos, descubriremos la falacia instalada en el imaginario colectivo del pensamiento único.

Aunque haya múltiples factores que influyen en quiénes eran los presidentes que implicaron a los EEUU en la Gran Guerra, en la Segunda Guerra Mundial o en la Guerra de Vietnam, lo cierto es que todos ellos eran, como Demócratas, afines a la actual progresía española. Entonces y pormenorizando, resulta que la mortífera ametralladora Browning M1917, o el Proyecto Manhattan y su apoteósica Hiroshima, o el Agente Naranja que devastó genéticamente el Delta del Mekong se impulsaron bajo los mandatos de Wilson, Roosevelt y Kennedy, este último verdadero referente mítico e icónico de quienes me etiquetan como facha. Vamos bien, porque un progre que se precie debe siempre conducirse por el teórico y buenista “No a la Guerra”.

Pero dando un salto en el tiempo y yendo al presidente anterior a Trump, también Demócrata él, Barack Obama, nos encontramos con que nada más llegar le dan el Premio Nobel de la Paz. Menos mal que se lo dieron, porque ello debió influir en que el tipo procurara no defraudar tal distinción. Y digo menos mal ya que, así y todo, el progre musulmán Chií Husein Obama mantuvo a los EEUU en guerra más tiempo y en más conflictos internacionales que cualquiera otro presidente anterior. Es más, armó al Estado Islámico, efectuó 506 ataques en 7 países y causó más de 400 muertos civiles; siendo más específico, el gurú de la izquierda globalista lanzó en 2015 23.144 bombas o en 2016 26.171 a lo largo y ancho de nuestro mundo. Eso sí, Leire Pajín se refirió a él, a cuenta de su encuentro con Zapatero, como el del “próximo acontecimiento histórico que se producirá en este planeta”, creando así el aura que todo mesías progre ha de tener.

Después de dar este repasito histórico, irrefutable, a los momentos bélicos cumbres de la mayor potencia del planeta y después de haber demostrado que dichos momentos fueron gestionados por presidentes afines políticamente a la actual desnortada progresía española, así como después de haber dejado claro que Obama ha sido el presidente más bélico de los EEUU, llegamos a Donald Trump. Sé que, a estas alturas del artículo, el buen progre lector está harto incómodo pues le he tirado los palos del sombrajo. Seguimos yendo bien. Trump es machista, mujeriego, mal educado, prepotente, hortera, inculto y el mejor presidente de los EEUU, después de Abraham Lincoln. Es verdad que ha declarado varias guerras: a los medios de comunicación, al establishment y al buenismo tolerante. Ahora bien, en cuanto al uso de la fuerza militar de momento está a años luz de su predecesor al que tanto admira la izquierda española.

Es un patriota que está ahí por amor a su patria, de hecho, solo cobra un simbólico euro al año frente al mejor sueldo del mundo de un presidente de su predecesor, y antepone los intereses de sus representados de manera contundente, sin complejos. Su estrategia básica consiste en generar tensión por medio del conflicto verbal, incluyendo insultos y amenazas rastreras, para obtener la iniciativa y controlar así el ritmo y la cadencia de los futuros acontecimientos. Entonces, cuando a él le conviene porque considera que va a obtener suficiente beneficio, escenifica un giro y se presenta como mandatario conciliador e imprescindible de cara al acuerdo alcanzado. Juega al Poli bueno, Poli malo, pero asumiendo ambos papeles que interpreta en momentos diferentes. Está pasando con Corea del Norte, pasó con la UE, con la ONU y la OTAN, con Irán, con México, con Canadá y pasará también con China. Cada uno de esos conflictos los indujo él, los llevó al pico y generó la solución que convenía a su país.

Donald Trump es un estadista impresionante al que no le preocupan las formas, exactamente al revés que sucede con los líderes que le denuestan, por ejemplo, el mismísimo Pedro Sánchez, que miente hasta en su tesis doctoral sin despeinarse y presentándose como el más guapo ¿? del gallinero vendiendo la ridícula y falaz honestidad progre. Lo incomprensible es que haya españoles que votan al que no se baja del Falcon ni para ir a bodas de familiares, que son los mismos que demonizan a Trump. Llega el punto de concluir este artículo y de escribir la reflexión que quería plasmar antes de empezar a escribirlo. Ahí va: el peor presidente, para los progres, de la primera potencia mundial, Donald Trump, no pactaría jamás con quienes tuvieran como irrenunciable y explícito objetivo liquidar a los Estados Unidos de América. (Ahí le he dado tanto a “El Guapo”* como a quienes le apoyan)

Espero haber contribuido a replantear a quiénes admirar, qué denostar y los porqués de la escala de valores de algunos, esos que van etiquetando y dando lecciones.

 

*NOTA: “El Guapo” es el apodo de Financial Times y de la Agencia AFP. Es incomprensible pues el pavo es más feo que Frankenstein. Quizás sea ironía fina, que entonces sí.

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