24/ago./2019
Sigfrid Soria
30/07/19

Desmontando un chiringuito

Desmontando un chiringuito

Los de la gran parida progre de la dictadura del heteropatriarcado enarbolan banderas gais, lésbicas, trans, pans, antros, etc., demonizando todo lo que huela a heterosexual y tratando de dinamitar el concepto ancestral, occidental y tradicional de familia, pero se acaban de llevar un disgusto de los que hacen época, de los que quizás sean un verdadero punto de inflexión que marque el declive de tanta chorrada adoctrinadora, sectaria y panfletaria. Porque hoy, en 2019, ser un Homo sapiens con una orientación sexual hacia otros seres humanos del sexo cromosómico diferente al tuyo es sinónimo de involución y objeto de discriminación. Es más, hay una oposición frontal al irrefutable hecho de tener el sexo definido por el genotipo y un rechazo a aceptar que las posibilidades normales son solo dos, XX y XY, siendo otras infrecuentes posibilidades biológicamente anormales. Se ha llegado al punto en que asumir la realidad tal y como indica la ciencia es muy facha. Pareciera que trato de inducir hilaridad a través de esta literatura, pero nada más lejos de mi intención, lo que ocurre es que el planteamiento sociológico omnipresente, lo que suele denominarse corrección política, es tan absurdo que basta analizarlo mínimamente como para que en algún momento salte la coña marinera, sobre todo si el lector goza de un cociente intelectual aceptable, ya que es harto sabido la estrecha relación existente entre la inteligencia y el humor.

Las fuerzas políticas que hacen de toda esta sopa ideológica su santo y seña son las de la izquierda, si bien hasta la que se autodenomina centro-derecha no rechaza el bodrio ideológico por puro complejo y cobardía. Dentro del arco político está Unidas Podemos como fuerza situada en la ultraizquierda. Esta fuerza bolivariana, comunista y antisistema hace causa concreta contra el hombre heterosexual, marido, abuelo, padre, hermano o novio. Es decir, todo al que le cuelgue algo y al que le atraigan las mujeres es sospechoso, machista, violento y potencialmente integrante de delictivas manadas, aunque la foto que lleva en la cartera dicho hetero sea un inocente selfie de amigos; pero si son tíos está claro que son manada. Pues bien, Unidas Podemos fue asesorada en asuntos de protección del derecho infantil por una Asociación feminista llamada Infancia Libre. Claro está, es sabido que quien asesora a Unidas Podemos es paradigma de evolución social, habiéndose dado ese asesoramiento incluso en el mismísimo Congreso de los Diputados en el año 2017, el Órgano que representa a todos los españoles.

Esta especie de alter ego de la fuerza política faro de la progresía española es una asociación familiar que dio la espalda a la UNAF, Unión Nacional de Asociaciones Familiares. Tenía una presidenta, una vicepresidenta y dos mujeres miembros, entre otros muchos miembros, todas ellas muy en la línea antihetero, androfóbica y falofóbica. Pues esas mujeres fueron detenidas por tramitar denuncias falsas que tenían como objetivo destrozar a padres arrebatando la custodia de sus hijos, aprovechando el bastardo antidemocrático marco jurídico existente, que favorece injustamente a la mujer en detrimento de los derechos de los hombres. Y no solo fueron detenidas por algo tan grave como gestionar de manera organizada, sistemática y masiva denuncias falsas para perjudicar a padres de niños y beneficiar delictivamente a sus madres, sino que también están acusadas de sustracción de menores, desobediencia, detención ilegal, contra la integridad moral, lesiones e incumplimiento de deberes propios de la patria potestad. Es decir, unas delincuentes de cuidado.

Precisamente es a este punto al que quería llegar con este artículo. El caso de Infancia Libre es absolutamente representativo de la doble moral que impregna la ideología de género, y al propio Unidas Podemos. Resulta que todo un think tank en cuestiones de género de las chavistas es una organización criminal* que se dedicaba a denunciar falsamente a hombres, con consecuencias de cárcel para ellos, y secuestrar a sus hijos privándoles del derecho a la escolarización. Esa doble moral, que echa claramente por tierra los supuestos principios ideológicos de género, no se limita a este repugnante caso, se extiende también al mismísimo liderazgo de la propia fuerza política morada, porque mucho Unidas, pero es un hombre quien lidera el cotarro, incluso un hombre que se refirió a una famosa periodista con aquel célebre la azotaría hasta que sangre, cual machista recalcitrante de bar de carretera, al más puro estilo Torrente. No te digo que me lo mejores, iguálamelo.

*Nota: lo de organización criminal es cosa de la Policía Nacional, a ver si voy a ser acusado de machista acusador.

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