29/may./2020

Los 372 viticultores “olvidados” de Lanzarote

Los 372 viticultores “olvidados” de Lanzarote

Esta vez son trescientos setenta y dos los afectados, pero en algunos de los últimos años han llegado a ser más de quinientos.  

  Te preguntaras: ¿quiénes son?, pues muchas de las personas que están velando, en silencio y huyendo de todo protagonismo, por la conservación de un paisaje reconocido como único en el mundo.  

 Ellos, en su gran mayoría personas de avanzada edad, se dedican a cultivar la viña: cuidan su desarrollo vegetativo a lo largo del ciclo anual, cavan los hoyos y reponen las piedras caídas de los muros que sirven de abrigo a las parras; para finalmente, si la cosecha ha sido propicia, recoger la uva con la colaboración de familiares y amigos.  Este trabajo lo ejecutan dando fiel cumplimiento al mandato recibido, vía legado, de sus antepasados “de cuidar las parras", "de no abandonarlas nunca”.  

Ellos son, en definitiva, los jardineros del mejor escaparate natural-artificial que tiene la isla y del que todos nos beneficiamos.  

En bastantes ferias turísticas se habrá publicitado la isla de Lanzarote mostrando como reclamo el trabajo realizado en La Geria por estos viticultores; sin embargo, que poco se le ha reconocido, pues casi nunca nos acordamos de ellos. Llevan demasiado tiempo sintiendo que no se les presta la atención debida. Pero, si te fijaras los podrías ver en las madrugadas yendo y viniendo de sus fincas, o regresando a sus casas a la hora del mediodía con los ojos enrojecidos por el azufre aplicado a las parras, y también, otras veces, podrás verlos cómo afrontan los efectos del frío en la época de la poda, o los de una sorpresiva llovizna en pleno campo sin tener donde guarecerse, o cómo sufren en la vendimia el rigor de las temperaturas de verano.  Y así, van acumulando sobre sus espaldas, jornada tras jornada, estas duras tareas con el único objetivo como dicen ellos: “ de mantener atendidas las parras”.  

 ¿Pero, quiénes son realmente estos viticultores olvidados?  

Pues sí, aunque no lo parezca, tienen nombres, apellidos y vicisitudes personales. Son los que aparecen en la Orden publicada recientemente por la Consejería de Agricultura del Gobierno de Canarias, a los que se le han denegado las ayudas al mantenimiento de la viña de modo provisional, pero mucho nos tememos que dicha desestimación se convertirá en definitiva. La denegación de las ayudas la justifica la Consejería de Agricultura en un problema de orden burocrático en el funcionamiento del registro vitícola, al que son totalmente ajenos nuestros viticultores, máxime cuando por muchos se tiene presentada toda su documentación en tiempo y forma.  

No obstante, en esta última publicación se aprecia que los problemas del registro se han ido solventando de forma significativa para los viticultores de las demás islas, mientras que por el contrario no sucede lo mismo con Lanzarote, dado que un número importante de sus viticultores siguen viéndose privados de la ayuda.  

El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Vinos de Lanzarote como consecuencia de esta situación ha venido desarrollando una encomiable labor en la preparación y presentación de centenares de alegaciones y recursos de alzada contra la denegación de las ayudas, sin que a la mayoría de dichos escritos se le haya dado contestación. Lo que ha forzado a muchos viticultores a tener que presentar los correspondientes recursos contencioso-administrativos ante el Tribunal Superior de Justicia de Canarias en demanda de sus justas reivindicaciones.  

Para comprender la magnitud del problema se debe tener en cuenta que estos más de trescientos viticultores representan el 30% de los inscritos a día de hoy en el Consejo Regulador. Pero, si este dato lo extrapolamos al número total de las hectáreas cultivadas, contemplaríamos que su trascendencia sería todavía mayor, ya que serían aproximadamente 450 hectáreas las que se verían afectadas por la incidencia del impago de las ayudas, lo que podría provocar el abandono de más fincas de parras que inevitablemente redundaría en un mayor deterioro del paisaje insular. Es, por lo tanto, una situación que junto al incremento de las ayudas que se vienen reivindicando desde hace tiempo se tiene que solucionar, si queremos aspirar a tener una isla y un turismo más sostenibles. 

Estamos ante una ocasión para que los políticos de “aquí” se unan, con independencia de su afiliación, en defensa del mantenimiento del cultivo de las parras. Todo con el fin de garantizar la conservación de un patrimonio heredado de nuestros antepasados que constituye uno de los principales atractivos turísticos de la isla de Lanzarote.  

Ahora es el momento, mañana puede ser demasiado tarde, ya que se está comenzado a trazar las líneas del POSEI y PDR que contendrán las estrategias del sector primario para el periodo comprendido entre 2021 y 2027.

En sus manos está. No digan que no pueden; o es que acaso no ven cómo se unen los políticos del resto de Canarias cuando tienen que actuar en defensa del sector primario de cada una de sus islas. Piensen que es una deuda "histórica y emocional" que tenemos que saldar con los hombres y mujeres que han cuidado nuestra tierra. 

  Consejo Insular de Lanzarote de PALCA-LA UNION         

       

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