28/may./2020

Venderse

Gdp-I_31

Estos días se está celebrando un seminario organizado por Adena sobre el espacio natural del Archipiélago Chinijo’ y  me pidieron participar, sobre todo, para contar el comienzo.  Les conté hasta el comienzo del nombre ‘chinijo’. Así pues, me puse a recordar dónde estaba el mundo hace 40 años, que es cuando yo me fui para Alegranza. Me auto-confiné. Por no tocar las narices, en realidad me alejé del confinamiento al que se estaban sometiendo. El físico y, sobre todo, el mental. A eso le llamaban libertad.

Comencé mi estancia en Alegranza a principios de los 80. Llegue allí haciendo el recorrido inverso del mundo, más que a contracorriente, aprovechando los flujos y espacios de la corriente para remontar en sentido contrario. Mis sueños de un mundo mejor (relaciones humanas) se evaporaban (contra la opinión general). Llegué allí sin nada, la caña y algo de comida. Un poco de ropa y el saco. En barco stop. Ni hippy ni new age. Un tolete, sin más, pero pleno de intuiciones.

La información dejó de llegar del mundo al cerebro para pasar el filtro previo de la tele al cerebro

No había internet, ni telefonía móvil. En el año 1984 se presentó en España un primer tormo de móvil, carísimo. No tenía radio, así que me comunicaba con los barcos con fogatas y espejos, si había sol. Y, por supuesto, no tenía  tele, un  artilugio que cambiaría las estructuras mentales de la época y, con ello, todas las formas exteriores. La información dejó de llegar del mundo al cerebro para pasar el filtro previo de la tele al cerebro. Y el deseo, en todas sus vertientes, explotó. Todo era deseable. Y todo deseo tenía su precio. Hasta la espiritualidad.

El mundo estaba dando un giro radical. Empezaban el pistolero Reagan y la Thatcher.  ¡Atención!: y el SIDA. Crearon la organización mundial del comercio. Ya sabes, la globalización y esas cosas y fueron (escudo anti misiles por medio) a por la URSS, que atravesaba su profunda crisis interna. Las Olimpiadas del 80 y del 84 sufrieron boicots internacionales y se encaminaron, al final de la década, de lo que era un evento que presumía del amateurismo hacia la participación masiva de deportistas profesionales.

China y algunos países asiáticos (casi las tres cuartas partes de la humanidad) comenzaban su despertar hacia el comercio internacional. Con o sin comunismos. Si las próximas olimpiadas fueran en China, me pregunto si no serían boicoteadas por Trump. Se les escaparon por los pelos. El 27 de octubre de 1986 (año de la declaración del Parque Natural de Chinijo), la Bolsa de Londres promulgó nuevas leyes liberalizadas que permitieron la conexión interna de los mercados globales, con la expectativa de grandes incrementos en la actividad del mercado. Este evento se conoció como el Big Bang en los mercados financieros.

Fuerte dúo dinámico Reagan-Trump. ¿Te los imaginas cantando ‘Resistiré’?

Sucedieron Chernóbil y Bopal. Bopal por sí solo es el ejemplo de esa década. El mercado audio visual propagandístico yanky desplegó todo su poderío y colonizó la mente del mundo. Más o menos así estaba la cosa. O eras yanky en cualquiera de sus múltiples modalidades de mercadeo o eras una rareza marginal. Un idiota. Eso a este lado del telón. El mundo era como dos teatros cara a cara separados por un único telón. De forma que nadie veía obra alguna más allá de sus propios ombligos reflejados en el telón.

Ahora, otro pistolero quiere deshacer el juego porque lxs chinxs se les fueron de las manos. Fuerte dúo dinámico Reagan-Trump. ¿Te los imaginas cantando Resistiré? El parque natural fue posible porque la derecha canaria se peleó discutiendo por si primaban los plátanos o los puertos francos y esas cosas. Y durante dos años, sólo dos años, el llamado Pacto de Progreso tuvo un pequeño margen para sacar algunas leyes del territorio. 

Así que hace 40 añitos la cosa estaba tan chunga y el rastro de caidxs por la heroína y suicidios era tan grande, que me auto excluí en los confines del mundo. Alegranza. La inocente alegría de la nueva democracia se me desvanecía corazón adentro. Allí, un día, el más solitario de mi vida, de forma espontánea y radical, tuve la primera ‘visión’ de cuál era la naturaleza de la mente que me poseía y que tan fácil ponía la colonización de ella a la publicidad yanky. O comunista. O nacionalista… hasta una casi infinita lista incluida ecologista.

Y ese día retorné al mundo. Volvía a ser mundo, para ser más preciso. La inmensa mayoría de la gente (y disculpen la pedantería o no la disculpen) está en ese punto un segundo antes de ese suceso. Así que conozco de primera mano el sufrimiento ajeno. No el que se manifiesta físicamente o psíquicamente en cada uno. El que nos engloba a todxs.

Unos últimos datos. Entre 1980 y 1990 está el título de la novela 1984. Y ya 2001: una odisea en el espacio quedo pa’trás. Hasta Blade Runner quedo pa’trás. ¡Ahhhh...! y ahora la gente se queja de que nos quieren llevar a órdenes y órdenes todos ordenaditos. A  mí, que las palabras me encantan porque vienen encantadas, recuerdo decirles si no les daba grima un aparato que se llamaba ‘ordenador’. Los comencé a usar ya bien madurito, por no perder de vista dónde ordenaban y qué, a mi hijo, que empezaba a crecer. Para equilibrar. No es nada fácil para un padre ‘desordenar’ a su hijo sin que nadie, ni él, se dé cuenta. Conseguir que por nada del mundo nadie consiguiera inculcarle que la creatividad es o puede ser un proceso reglado u ordenado o descrito. Todo lo demás me daba igual. La creatividad profunda nunca es maligna. Como no lo sería la ciencia si no se hubiera y nos hubiera desplazado a esa actitud de ‘pensamiento mágico’ de que lo va a resolver todo, convirtiendo a los ciudadanos en absurdos elementos en espera de la pastilla de turno o la vacuna o la energía o la salvación eterna. Mientras depredamos el planeta sin rasgo alguno de inteligencia.

En 1986 se celebró también el referéndum de la OTAN y Canarias dijo no, pa’ná, pero dijo no. Y por esos años los barcos pesqueros canarios eran ametrallados en el banco canario sahariano. En pleno frenesí del sin sentido. En Lanzarote, cómo no y a la altura de los tiempos, Dimas iniciaba su andadura como alcalde. Y Lanzarote se sumaba a los fuegos artificiales de la fiesta de la especulación, cortando de cuajo cualquier posibilidad de creatividad o desarrollo propio. Se vendía, ya sin remilgos. Todo.

Les decía cosas, cosas que sabía por haberlas experimentado, jajaja, pero ni puto caso. Ahora ya no digo ni mu. Acompaño donde puedo acompañar. Y observo. Parece ser que nací para observar, sin límites en la observación. Y cuento cuentos. Y me río de mis pensamientos, antes de que tomen forma.

Así que, a nivel político, lo que me preocupa es que si China gana este envite, EEUU puede desmembrarse como lo hizo la URSS. Pero la URSS lo hizo en relativa paz; desaparecieron sin reventarlo todo. No sé si los EEUU harían lo mismo, son pistoleros. Y la URSS tenía un país histórico detrás (Rusia), donde recogerse y ampararse. EEUU no tiene nada. Nunca existió. Sólo es una inmensa película en nuestras cabezas. Y una guerra que ganaron junto a los comunistas a los fascistas. Para después ir a por los comunistas y amparar pequeños fascistas aquí y allá, o demócratas a las órdenes imperiales.

Por supuesto que fuera de esa película existe un lugar con muchos estados y un gran ejército. Pero ni están tan unidos ni son lo que nos han contado. Como no era la URSS lo que nos contaban. Ni más ni menos. En definitiva, que tenemos una estatua grabada en lo profundo del coco que es un cuento que no se creen los chinos: la libertad. Ni los yankys. Y yo pienso, para simplificar, que vivimos como el que ‘tiene’ un perro que puede vivir millones de años y aun así dice que el perro es suyo. Y hasta lo puede vender. O se cree que lo vende.

Por ejemplo, se dice: si queremos vivir del turismo tenemos que vendernos bien. ¿Qué es venderse? Porque, textualmente, puede significar actuar de manera ilícita o indigna a cambio de un beneficio. La RAE dice de vender:

 

1.  Traspasar a alguien por el precio convenido la propiedad de lo que se posee.

2. Exponer u ofrecer al público los géneros o mercancías para quien las quiera comprar.

3.  Sacrificar al interés algo que no tiene valor material. Vender la honra, la justicia.

4. Dicho de una persona: Faltar uno a la fe, confianza o amistad que debe a otra.

5.  Hacer aparecer o presentar algo o a alguien de una manera hábil y persuasiva. Vendía bien su imagen.

6.  Dicho de una persona, de una idea, de una conducta y, especialmente, de un producto comercial: Conseguir mayor o menor éxito de ventas o alcanzar aceptación social. 

7.  Dejarse sobornar.

8. Ofrecerse a todo riesgo y costa en favor de alguien, aun exponiendo su libertad.

9.  Dicho de una persona: Decir o hacer inadvertidamente algo que descubre lo que quiere tener oculto.

10.  Dicho de una persona: Atribuirse condición o calidad que no tiene.

Yo, repasaría bien estos diez puntos que ofrece la RAE. Pensando en isla y en individuo y en última instancia en un todo. Y miraría con calma y creatividad qué es lo que queremos hacer. Y de entrada si queremos seguir ‘vendiéndonos’. O comenzamos a utilizar otros términos, analizando bien los significados. Ahora bien, si nos sentimos como un prostituto o prostituta (la isla) abandonadx mísera y desgraciadamente en el mar de la vida, pues seamos honestxs y asumámoslo. Y vendámonos al mejor postor o postora para poder sentirnos en ‘bienestar’ un ratito más. Es curioso, China puede ganar no porque se vendieran, sino porque quisimos comprarles barato con lo que habíamos ganado vendiéndonos. Dimos por hecho que se  iban a prostituir. Y todo resultó ser muy extraño.

Alegranza sigue como hace cuarenta años, que casi sería lo normal para una isla en medio del Atlántico, en tan poco tiempo. Y Chinijo tiene su influjo. Sólo su influjo, que se contrapone al intenso y perturbado deseo humano de venderse. Personalmente, siempre use una clave para saber cuándo se estaba vendido. En turismo es ‘cuando el cliente siempre tiene la razón’. En privado, cuando se piensa que ‘yo siempre tengo la razón’. Si nada ha cambiado, ese es el ‘lugar’ que nos espera.

Confío en no tener razón y confío en hacer amigos con lxs próximxs humanxs que anden por aquí de turismo. Y que hagamos aljibes. Cientos, miles de aljibes. ¿Y Europa? Europa en esos tiempos estaba pasando de un Club de la Energía Atómica del Carbón y del Acero a lo que ahora es o no es. Y todos estos rebumbios seguirán así hasta cuando los observadores y las observadoras comprendan, radicalmente, que son parte indivisible de lo observado.

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