15/nov./2019

No va de pardelas

 

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Pobrecitas. Dicen que la compasión es sentir el dolor o la fragilidad ajena, pero desde un deseo inquebrantable de que la condición del otro mejore. El último al que le solicité ayuda desesperada nos ha abandonado, necesitaba todas sus energías para volar él. Altos vuelos políticos se marcó. 

Una vez me hablaron y me pidieron ayuda para conseguir una tregua. Llevaban siglos extenuadas entregando año tras año sus crías. Ahora, parecía que los humanos tenían alimentos para subsistir y podrían darles un descanso. Pero resultó que eso se había convertido en cultura, en tradición y no había pacto posible. La muerte y la opresión, con el tiempo, crea derechos adquiridos; es así también entre [email protected] propios [email protected]

Por esa compasión, me interpuse entre ellas y mi especie y [email protected] traicioné, [email protected] violenté, [email protected] reprimí sus derechos ya no de proteínas, sino sus derechos "tradicionales". Por supuesto con algunos [email protected], en la política y la sociedad humana. Ahora me siento solo, extremadamente solo —como trabajador del Cabildo— para darles un poco más de tregua. Espero que estos años hayan criado lo suficiente y la tregua les fuera útil.

Este pensamiento es de compasión conmigo. Ahí dormía yo cuando me hablaron, entre los muros de esa pequeña choza que ilustra la foto que acompaña este artículo. Esto ya estaba escrito. El de los altos vuelos ni aleteó. Pero dejó la ruindad hecha. Ahora. Espero que Coalición Canaria desaparezca de la política de gobiernos en este Archipiélago. Y al menos esta vez, tengo la seguridad de que gane quien gane nadie podrá hacer tanto daño a la naturaleza. A la vida. Nadie. Y podría incluso hablar de la humana a través del deplorable estado de la sanidad en estas Islas. A la gestión de la sanidad, no de los sanitarios, que cada día alucino más con la capacidad de hacer tanto con tan poco.

No hay mucho que discutir después de no sé ya cuántos años el mar canario: está prácticamente fulminado. Si algo pervive por aquí es gracias a que la Reserva Marina está co-gestionada con el Estado y parece mentira que con todos los errores cometidos por este, sea el único que ha mostrado interés por la conservación de la Reserva. Y da igual si fueron PP o PSOE, a años luz de Coalición. Tampoco era muy difícil mantener esas distancias.

En cuanto al resto, pues ya lo sabes, esto ya no es Parque Natural y la única protección que le queda viene de una legislación aún más lejana: la europea. Pero, lo terrible ya no es que se cargaran el Parque con su interesada desidia hasta obligar a la justicia a tomar la determinación. Lo terrible es que no incorporan un sistema nuevo o alternativo de gestión.

Así sea tratarlo como un centro turístico más porque, que se sepa, en los Jameos del Agua la gente no se tira al lago a coger cangrejos, ni en el Jardín de Cactus se llevan las plantas para sus casas y en Timanfaya, que recibe millones de turistas, aquello está mínimamente ordenado. Y mucho menos entra nadie por las noches a desvalijarlos sin toparse con vigilancia alguna.

Son absolutamente incapaces de gestionar nada nuevo, de crear. Sólo tiran con lo conseguido antes de ellos y tratan de sacarle hasta el último euro, sin más. Hay mucha gente en Coalición a los que respetaba, algunos amigos, pero o se volvieron ciegos como los cangrejos o no supieron hacerse respetar. Al final, el tiempo pasa y después de tantos años pueden mirar atrás, ¿y…?

Yo no sé de muchas cosas, pero de observar la vida sé bastante. Y lo digo claro: Coalición Canaria ha sido un auténtico trauma para la vida. A mí me toco vivir esta vida con dos losas, a otros y otras incluso peores. Las mías han sido el franquismo y el juanfrancisquismo. No soy tonto, ambas siguen impregnando casi todo el espectro de la vida pública y política en Lanzarote. Ambas son egoícas, predadoras y abusadoras.

Sé que, en cualquier caso, el juanfrancisquismo seguirá influenciando la vida política conejera gane quien gane, pero sé que hay influencias e influencias. La de Coalición Canaria es voluntaria: se lanzan a sus brazos. [email protected] que vengan veremos en qué medida son condicionados, pero ahí hay un espacio.

Así que [email protected] solo quiero que sepas mi opinión, tampoco es para tanto. Es sólo mi opinión. Pero quiero que sepas que si les vas a votar para o por algo útil para ti, ya sea un campeonato de surf o una super competición deportiva o parte de la tajada cultural, sólo quiero que sepas que en mi opinión eso lo harás contra la vida. Que no sé si lo sabes: es tu vida y la de tus [email protected] Eso y no otra cosa es Canarias: la vida.

Del resto de los otros partidos te podría contar cosas nefastas, terribles, que seguramente desconoces. Pero entre ellos y la vida hay aun un espacio. Por mínimo que sea, aquí. Habrás oído a la gente de Coalición Canaria decir una y mil veces que Alegranza es de la familia Jordán. Mienten a sabiendas. La familia Jordán es propietaria del interior de la isla y no todo. Todo el dominio público es tuyo y mío, las costas. Y eso tiene un deslinde tan ganado en la justicia como se perdió el Parque. 

El dominio público de Alegranza es enorme, rico y variado y de una belleza inusitada, limpia y salvaje. Y es tuyo y mío. Por ahí, debería comenzar la reconquista de "nuestros derechos" sobre "nuestra tierra". Y los de "nuestra tierra" sobre nosotros. El interior de Alegranza: lo de ellos sin costas es un "infierno". Para [email protected] [email protected]

Así que la negociación de gestión está servida en bandeja. Si se piensa en todos, en lo público, sus derechos, y no en los privados exclusivamente. Y si lo recuperamos como nuestro —su gestión—, será el momento, primero de ser [email protected] con la vida que alberga —única— y luego montar un sistema para, con todas las cautelas necesarias, irlo conociendo y visitando de forma justa y democrática. 

Esa es la última frontera; si la cedemos ya no seremos nada, si la reconquistamos poco a poco todo irá revertiendo para el bien común. Para un lugar como Canarias, tan dependiente del turismo con sus contaminantes barcos y aviones y del tráfico, de todo tipo de disparates en nuestros puertos, tal vez lo que sí podemos hacer por el mundo es conquistar nuestra biodiversidad, nuestra belleza, nuestra generosidad y creatividad. Y junto a eso, reconquistar el agua. Y, a partir de ahí, poco a poco, retomar el rumbo. Hacernos democráticamente dueños de nuestro porvenir. 

Recuerdo que, cuando todos callaban, denuncié cosas del PSOE, cosas del Estado, de Canarias y del Cabildo y de Ayuntamiento. Alto y claro. En tiempos donde eso era muy complicado. Como lo es ahora escribir lo escrito. Y me costó caro.

Parece que ahora que han recordado que la bronca de Los Pocillos fue contra el PSOE, sí parece interesarles la faceta activista de César. ¡Ja! En esos días, Dimas amenazaba casi con una guerra civil si se nos ocurría meternos con algo en Costa Teguise. En ese sentido, él prefería que ni contra el PSOE, su enemigo de aquel momento, quería barra libre de especulación para todos. ¿Te suena?

Y ni mucho menos descarto con esto, que personas como Alicia Páez no sean honestas cuando nos invitan a Coalición Canaria para defender lo nuestro, pero lo nuestro sólo es la vida. A mí, a muchos y a los jóvenes que se están despertando, nos da lo mismo las infraestructuras y servicios que nos den si van contra la vida. O si se olvidan de ella.

Porque la vida, en su base y en su forma, es electromagnetismo, siempre en todo está la parte positiva y la negativa. Y como en la electricidad, no hay luz si los dos cables —negativo, positiv0—o no funcionan sincronizados al mismo tiempo. Llevando esto a la realidad humana actual, sería un polo de progreso y un polo de ecología, cautela y conservación. Para la sociedad, en el momento en que está, sólo progreso fundirá la luz; sólo ecología nos la fundiría también. Esa fue la propuesta de César, y contra esa propuesta está la contrapropuesta suicida de sólo todo progreso. 

Coalición Canaria entregada al juanfrancisquismo puro y duro en esta isla está inclinando la balanza de forma absurda hacia el apagón. El modelo de gente como San Ginés o Luis Celestino es Órzola. Un pueblo parking donde los solares se venden a precio de oro para aparcar coches. Un pueblo bar. Un pueblo estación de partida para depredar los Islotes. Y en los Islotes todas las facilidades para esa depredación. Ni siquiera entienden el progreso.

Es una forma de decirlo, para que no lo digan. Realmente estoy haciendo campaña para tantear la posibilidad de que entren otros grupos de gobierno desde los que se pueda replantear actualizar y revitalizar el modelo manriqueño. Haciendo más hincapié en la biodiversidad y sistemas de energía y usos del agua. Y empezar a perder el miedo al emporio turístico y, poco a poco, ir decidiendo qué, cuánto y cómo queremos en turismo, agricultura, pesca y otras actividades. Y cómo se reparten sus beneficios de forma más justa y socializada.

Nada será fácil; ni que se vaya  Coalición ni que los nuevos tengan el valor suficiente para el reto. La inteligencia se las doy por sobrada. En definitiva creo que estamos en condiciones de hacer algo más digno con Órzola y por extensión con Lanzarote y los Islotes. Y si el mundo se va al carajo, que nos coja en la faena de salvaguardarlo. Aquí, en la isla, que es donde nos toca. Y arrimando el hombro con los de otros lugares que estén en la faena. Y, luego, más fundamental aún es que la sociedad civil se reactive, se movilice, se organice. 

Un consejo. Sumará más una pequeña cosa conseguida con recursos propios que una grande subvencionada. Ese es el truco. En El Guincho en aquellos confusos y duros años, teníamos una ley inquebrantable: siempre en nuestro presupuesto la parte de ingresos de los socios tenía que ser superior a la de las ayudas exteriores —subvenciones—. Eso hacía difícil afrontar muchas cosas, pero activaba nuestro espíritu de entrega y nuestra creatividad para afrontar los asuntos. Y eso es estar vivos. Para entregar la vida, que es estar feliz. En ese estado, los palos, las derrotas, son aprendizajes; las victorias, un respiro, sólo un respiro y a seguir.

Dicho esto, si gana Coalición Canaria o si, como siempre, consigue los pactos necesarios, o si los que podrían sumar por el otro lado no se ponen de acuerdo, pues lo sufriré. Es una de las cosas que mi cuerpo sabe hacer. Pero, por lo simbólico que es este centenario de César, considero necesario entrar a mi manera al terrero. Una vez más, cosas de la vida, me pilla cuanto más en paz y a gusto estaba. La entrego. Si con esta carta consigo hacer reflexionar a una sola persona sobre el sentido de su voto, mereció la pena y las posibles penurias.

Y cuidadín con el crecimiento, cuando eres [email protected] te dicen que tienes que crecer, te estimulan y eso está bien, muy bien, pero pasados los 2 metros habrá que pensarse si seguir creciendo aporta algo. Ya sobre los 2,20 no deberíamos seguir dudando; son incómodos y conllevan un gasto extraordinario de todo. Y solo valen para el que va arriba, sobre tus hombros, querida Lanzarote y sus Islotes.

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