21/sept./2019

Todo se desmorona

A los nacionalistas de Coalición Canaria, esta precampaña les ha destapado las intimidades más profundas. No les ha sentado nada bien el formateo que hay que hacer antes de las elecciones de mayo, y las “fugas de cerebros” que la están azotando es un  síntoma de desorden en el seno del partido, de descontento popular y de diferencias insulares.

Coalición Canaria tiene  caras nuevas en su cúpula, nuevos componentes después de esa elección donde Fernando Clavijo tumbó al “puntal A” por excelencia, y se postuló para la presidencia del Gobierno de Canarias. Después de eso, nada volverá a ser lo mismo.

 La herencia de Paulino Rivero basada en la cohesión entre islas, en el reparto de la tarta entre sus vasallos insulares dejando contento a todas y a todos, se presenta para el candidato Clavijo una tarea ardua y complicada de gestionar.  Los “paulinistas” no se pueden imaginar el día uno después del 24 de mayo. Sin el brazo acogedor de Rivero la flotación política es complicada, no hay un horizonte donde se atisbe un sillón acogedor donde pasar los cuatro largos años. Clavijo no asegura esa estabilidad, y de ningún modo asegura las prioridades en cada una de las islas. La sombra de la Agrupación Tinerfeña de Independientes (ATI) se cierne sobre el candidato, y eso lo saben hasta en San Borondón.

En Gran Canaria, Pedro Rodríguez ha dejado huérfana a Coalición Canaria. El único feudo de los nacionalistas en la isla se les ha ido de las manos en un abrir y cerrar de ojos. El alcalde de Guía asegura que el partido está tomando rumbos dictatoriales, con un sometimiento y acatamiento a la cúpula chicharrera. Este abandono deja a Fernando Bañolas – secretario insular en Gran Canaria-  solo e indefenso ante ATI  y sin poder frenar el bulo de que Tenerife nos roba. Por cierto,  bulo creado por el  presidente-tránsfuga Bravo de Laguna en su nueva etapa post-popular.

No sólo Gran Canaria es un hervidero de malestares. Fuerteventura es el centro de las preocupaciones para el candidato a la presidencia. Las posibles renuncias de Morales y Cabrera no  presagian buenas expectativas electorales. La actual Ley Electoral Canaria prima a las circunscripciones pequeñas, es decir, a las islas de menor población y donde claramente los nacionalistas tienen una fuerza mayor. Las dimisiones de dos grandes en la Maxorata, hace que Coalición Canaria quede muy tocada electoralmente, puesto que todo el mundo sabe que nadie en Fuerteventura votará a una Coalición sin sus dos grandes baluartes. Clavijo ya ha mandado a Ruano para negociar las soluciones y  poner paz por tierra, pero todos  sabemos lo que se dice, “¡ya el conejo me enriscó la perra!”.

Por último nuestra isla, Lanzarote, la eterna olvidada, y no sólo para el actual Gobierno de Canarias -que destina más presupuesto a la Radiotelevisión Canaria que a la tercera isla en población y economía-, sino para el candidato Clavijo. En la isla llevamos tiempo observando los duelos, los desmanes, las traperías y las vergüenzas de una formación que se mantiene gracias a los personalismos. Creo que Fernando Clavijo no se pasa por Lanzarote porque sabe que es un caso perdido, una isla donde las prácticas políticas añejas son ya una tradición. Además, qué se les va a decir a Pedro San Ginés y a David de la Hoz, si ellos fueron algunos de los que apostaron por el actual candidato lagunero. Por otro lado, el duelo entre el alcalde de Haría Torres Stinga, y el presidente del Cabildo Pedro San Ginés, se ha presentado como la mayor vergüenza de Coalición Canaria en territorio lanzaroteño –junto con ser el mayor lobby de los intereses de algunos empresarios-. Los fuegos desde uno y otro bando han generado una sentencia millonaria para los conejeros, que hemos visto cómo un problema de hombría política desencadenaba en mayores deudas para los ciudadanos. Y no sólo tenemos el problema entre estos dos señores, sino que las decisiones en diferentes ámbitos –como el del comité de Tías, la candidatura en Haría, la prepotencia del presidente del Cabildo, las fugas de afiliados o  las  oposiciones a los CACT-, hacen que Coalición Canaria sea un partido perdido, sin rumbo y con posibles problemas existenciales.

Este es el panorama que vive Coalición Canaria y concretamente, Fernando Clavijo. El candidato ha de actuar rápido y concienzudamente en un mapa que no se le augura fácil de apaciguar. Pasar de un perfil medio-bajo, a ser el cabeza visible y responsable de un partido de tal envergadura, -con tantos intereses desperdigados en las diferentes islas, con tantos señores preguntando “¿y de lo mío qué?” y con Nueva Canarias barriendo las migas que van cayendo- hace que el candidato esté desorientado y desubicado. Lo que se observa es que todo se desmorona bajo sus pies, pero claro, aquí todo el mundo sabe que la cabeza  del ministro Soria, se asoma para catapultarlo a las residencias de  Vistabella y Ciudad Jardín.

Por Ayoze Corujo Hernández, estudiante de Ciencia Política y Administración Pública en la Universidad Autónoma de Madrid

 

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