10/Dic/2018

Amor de conveniencia (electoral)

Amor de conveniencia (electoral)

Se sabe que las elecciones municipales ofrecen dinámicas distintas en comparación a las de ámbito nacional, regional y europeo. Catalogadas como elecciones de “segundo orden”, mantienen elementos que las hacen únicas a nivel comparado al representar el espacio más cercano a los ciudadanos. Sin embargo, Canarias posee otro subsistema añadido al municipal/local: el insular. A este se le debe tratar como un espacio exclusivo y propio con dinámicas diferenciadas a los demás. Aspectos como la presidencialización que otorga la obligada investidura al cabeza de lista al órgano de gobierno insular, el espacio territorial esencial que proporciona la geografía isleña y la capacidad de los Cabildos Insulares en ser las instituciones comunes en la resolución de las demandas y necesidades de todos los ciudadanos, hacen que la “arena electoral insular” cobre total relevancia en el comportamiento de los electores, y que los cargos públicos estén más expuestos a la rendición de cuentas.

Lanzarote no está exenta de esta dinámica. La relevancia que cobran los temas insulares hace que continuamente se vean a los diferentes consejeros del Cabildo Insular en los medios de comunicación, acentuando algunos aspectos del liderazgo político. La notoriedad insular acerca al político tanto personal como profesionalmente al ciudadano, proyectando imagen, marca y discurso de forma directa sin niveles intermedios. Un ejemplo de ello es el inconmensurable protagonismo del Presidente del Cabildo Insular, Pedro San Ginés, que a día de hoy,  con sus pros y contras, es el líder político con mayor relevancia e impacto mediático en la isla (así lo evidencian los datos ofrecidos por MMI). A pocos se les escapa, tanto si son partidarios o no de sus siglas políticas, que San Ginés es el candidato a batir en las próximas elecciones de mayo de 2019, donde todas las formaciones intentarán activar un posible voto de protesta y castigo a su gestión. Pero además de la personificación del candidato nacionalista, existen otros líderes fuertemente posicionados en la pugna por la máxima institución lanzaroteña. Dolores Corujo, candidata por el PSC-PSOE, es a todas luces la kryptonita de San Ginés, y no sólo porque represente a una formación que sale bien parada en las últimas encuestas estatales y regionales (lo que puede provocar una cierta “contaminación multinivel”), sino porque su perfil de liderazgo está a la par a la del líder de Coalición Canaria (CC). La parlamentaria autonómica y alcaldesa mantiene elementos de una política con capacidad de aunar a un electorado indeciso por la acentuada fragmentación del sistema de partidos, y captar potenciales votantes en busca de instrumentalizar su voto en aras del ansiado “fin de ciclo de Pedro San Ginés”.

Así, pues, lo que se evidencia de la “arena insular” de Lanzarote es una tendencia a la homogeneización del perfil de los dos principales candidatos (sin menospreciar a los demás y sin saber aún la potencialidad que pudieran tener otras candidaturas como el tándem Nona Perera/Tomás López o Astrid Pérez). Sin embargo, este liderazgo homogéneo se diluye si se atiende a la gran polarización que tanto Corujo como San Ginés han acentuado desde hace un tiempo para acá. Los conflictos entre Ayuntamiento de San Bartolomé y Cabildo Insular, las múltiples desavenencias en los pactos autonómicos y locales, o simplemente la crispación personal entre ambos hacen que se vuelquen en una pugna extrema de desacreditación y rechazo mutuo. No obstante, y al contrario de lo que muchos pudieran pensar, la polarización no es en ningún caso contraproducente, sino que, paradójicamente, a ambos les puede venir a cuenta. En primer lugar, porque al centrifugar la competición electoral consiguen vaciar el centro, bloqueando temas que pueden ser transversales y beneficiosos para otros partidos; en segundo lugar, porque el protagonismo que de por sí generan los dos candidatos hace que el frame se centre en la pugna Dolores vs San Ginés, atrayendo mediáticamente al denominado “espectador flotante”; al conseguir esto, consiguen movilizar a los indecisos hacia posiciones dicotómicas, es decir,  la polarización actúa como atajo informativo para la mayoría de electores que no tienen decidido su voto y buscan la simplificación informativa; por último,  monopolizando el marco discursivo se marca la agenda y, por ende, se posee el denominado “gatekeeping”, la capacidad de abrirla y cerrarla cuando se quiera.

Consecuentemente, la polarización abriría una ventana de oportunidad entre adversarios políticos. Vertebrar la competición en dos polos opuestos aumenta las probabilidades de que los ciudadanos, a la hora de valorar sus razones para depositar su voto, siempre tengan en mente una de las dos opciones. Bien porque San Ginés convenza como líder carismático y buen gestor (elementos fundamentales a nivel local), o porque Corujo sea la “salvadora” y la única capaz de sacar a CC del mando insular, lo cierto es que se trata de una estrategia win-win donde el elemento clave se concentra en frenar a toda costa la ultrafragmentación del electorado y poseer la notoriedad discursiva.

En todo caso, esta argumentación es simplemente una hipótesis de lo que aparentemente puede ocurrir en los próximos comicios insulares. Sería ilógico no tener en consideración que inevitablemente existen elementos que afectan a la competición electoral, que para el caso de Lanzarote principalmente tiene que ver con las transferencias de votos similares o diferenciados entre nivel municipal e insular. A priori, el contexto de la capital muestra un posible castigo al PSC-PSOE de Eva de Anta, pudiendo mermar la candidatura de Corujo al Cabildo; y a la inversa, un repunte de los nacionalistas de Echedey Eugenio en Arrecife puede ser beneficioso en el espacio insular de San Ginés.

Con todo, queda claro que las elecciones son escenarios de competición y estrategia similares a las carreras de caballos. Aquellos que interpreten mejor el contexto y el territorio donde se vaya a llevar la pugna electoral son los que se posicionarán en primer lugar de la línea de salida. Por contra, los que estén a expensas de las iniciativas de los demás están condenados a la irrelevancia absoluta. Al fin y al cabo no se puede votar aquello que no se conoce. Y a Pedro San Ginés y a Dolores Corujo se les conoce perfectamente.

 

Ayoze Corujo Hernández. Politólogo, Analista Político y Técnico en Investigación Social y Análisis de Datos aplicado por el Centro de Investigaciones Sociológicas.

 

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