EL PLAZO PARA PARTICIPAR CONCLUIRÁ EL PRÓXIMO 31 DE AGOSTO

El concurso de microrrelatos de Radio Lanzarote suma 12 nuevos cuentos participantes

Los relatos siguen llegando a la redacción de Radio Lanzarote para incorporarse a la VI edición del concurso. Los interesados podrán enviar sus obras hasta el próximo 31 de agosto. Lea aquí las nuevas historias...  

El concurso de microrrelatos de Radio Lanzarote suma 12 nuevos cuentos participantes
El concurso de microrrelatos de Radio Lanzarote suma 12 nuevos cuentos participantes

Una nueva docena de cuentos se incorporaron la pasada semana a los participantes en el VI Certamen de Microrrelatos de Radio Lanzarote-Onda Cero. Los relatos llegan de forma constante a la redacción de la cadena desde que se abriera el plazo el pasado 1 de julio y los interesados podrán seguir enviándolos hasta el 31 de agosto. Para esta sexta entrega del concurso, las obras deben incluir como tema el amor o el desamor y además, como cada año, la radio deberá aparecer en el relato. 

Un fin de semana en el hotel Natura Palace de Playa Blanca para dos personas será el premio para el ganador, mientras que el segundo clasificado recibirá un Mezze para dos personas en el restaurante Sebastyan, de la misma localidad turística. Por último, el tercer clasificado se llevará dos entradas para el cine 6D del Centro Comercial Biosfera de Puerto del Carmen.

Al igual que en anteriores ediciones, la extensión máxima de los cuentos debe ser de 100 palabras, incluyendo el título en caso de que lo lleve. Cada autor podrá presentar un máximo de cinco relatos, que podrán estar firmados con pseudónimo, siempre que se adjunten el nombre y teléfono de contacto de su autor. Quienes lo deseen podrán enviar sus obras a la dirección: concursorelatos@lanzarotemedia.net. Hasta entonces, La Voz de Lanzarote publicará semanalmente aquellos que se vayan recibiendo y que cumplan los requisitos de participación.

Éstas son las nuevas obras recibidas hasta el jueves de la pasada semana:

 

Fidel 


Los años no perdonaban y la salud de Fidel había empeorado. Sin embargo, seguía siendo el mismo amigo juguetón y cariñoso, siempre pendiente de nosotros. A pesar de los achaques, nunca renunciaba a los paseos con su trozo de pelota en la boca. Todas las mañanas, en cuanto escuchaba la radio encenderse, acudía corriendo a saludar. Un día no vino. Fidel ya no podía levantarse. Su mirada nos lo dijo todo. Con el corazón desgarrado y con la mano sobre su pecho, le intenté transmitir todo mi amor para que le acompañara en su último sueño.

 

"No"


"-No te quiero. No me interesas… -tu mirada se clavó en el suelo y el nudo de tu garganta confirmó que era mentira. -Ella...

Los cristales rotos de mi corazón fueron uno a uno desprendiéndose de su lugar. La frialdad de tus palabras emergía rompiendo la dulce imagen que me había forjado de ti.

-Escucha la radio... ¿oyes esa melodía? Algún día, nadie sabe cuándo, volverá a tus oídos, y será justo en ese momento cuando las lágrimas congeladas que retienes manarán en cascada y te arrepentirás. No te guardo rencor, pero tampoco me llevo tu recuerdo. Adiós."

 

Descompás


Los perros ladran a la noche, bajo el volumen de la radio y me asomo a la ventana mientras tú estás entre sábanas. Es tarde pero no deseo irme. Quiero seguir jugando a que nos conocemos a que un día fuimos capaces de vernos completamente, a que siempre sonreímos, a que volamos y nunca bajamos, a que siempre seremos nosotros, a que nunca habrá un nunca. Sin embargo, somos esclavos del ritmo y ya ni tú ni yo lo seguimos.

 

Redescubriendo


Por fin cuando tuve la valentía de alejarme de ti comprendí que no quiero vivir entretenida, quiero vivir. No quiero vivir contando los días, quiero vivir. Como un programa de radio, no quiero sobrevivir quiero vivir. Notar cada segundo experimentar y sentir. No quiero ser volátil, ni un suspiro, quiero ser oxígeno y energía. No quiero ser viento que viene y va, sino viento que da aliento. Quiero ser arena para colarme entre las rendijas y conocer. Quiero ser mar para ser calma y tempestad a la vez. Quiero amar y transmitir sin tapujos. Quiero, quiero y puedo.

 

Tiempo


¿Qué es el futuro si no hoy? TIC, TAC, TIC, TAC. Cerrar y abrir los ojos y ya acaba de pasar. Sin embargo estábamos pensando qué sería de nosotros cuando la noche y el día pasaran, cuando la primavera y el verano acabaran ¿Dónde quedó el somos? El bajamos las ventanillas del coche y cantamos nuestra canción de la radio, el llorar si nos apetece, el gritar para relajarnos y el observar mientras tanto vida.

Vida mía.

 

Furtivos


Abrazados furtivamente en la oscuridad de la cocina, se besaban arrebatados, conscientes del peligro.

Podían oír las risas que provenían de la sala contigua, y se escuchaba la música emitida por un viejo aparato de radio, con canciones estridentes, pero ella entre beso y beso apasionado, acariciaba su cara, como queriendo reconocer esas facciones amadas.

Ambos sabían que en cualquier momento alguien podía entrar y sorprenderlos, pero correr ese riesgo, incrementaba si cabe la furia de sus besos.

Su amor era un error, no tenían sino esos breves encuentros, las consecuencias podrían ser nefastas, había que encontrar una solución.

 

Sin título 


Sentí su abrazo y sabía que iba a ser el último.

Ambos éramos muy jóvenes.

Pero yo sentí que nunca podría ser lo que siempre deseé.

Cuando le vi con ella, vi todo tan claro, tan guapos ambos... ¿y esa era mi mejor amiga?

Debió pasar cuando yo menos lo intuía, y que importancia podía tener... ninguna.

Ahora ya tengo lo que quería, puedo elegir, y puede que esto sea un desastre, pero será por mi culpa.

Al escuchar en la radio aquella vieja canción, intento recordarle, pero no siento emoción alguna, quiero gritar y lo hago: no te quiero.

 

Historia inconclusa


La chica, tras averiguar como se conocieron sus padres, quiso saber como lo hicieron sus abuelos. Quedó fascinada con la historia que le relató la anciana:

Dos chicos estaban enamorados de ella. No sabía a cual elegir, pues le gustaban ambos.

La familia le imponía casarse con el niño mimado de un ricachón. Una buena boda arreglaría la economía familiar.

La abuela no desveló a quien de ellos amaba en realidad. Prometió sacarla de dudas en la próxima visita, pero en la habitación sólo quedaron una radio apagada y un libro de Cervantes abierto por el final.

 

En la exposición


El cuadro de la mujer que lloraba le atrajo hasta el fondo de la galería .Su cuerpo, su pelo,

sus finas manos, su mirada llena de melancolía, toda ella hacían que quisiera consolarla,

secar sus lágrimas y besarla sin fin.

De fondo, a través de la radio sonó "la vie en rose", y pensó en los nuevos colores que

acababa de descubrir gracias a ella. Se acercó, la mujer extendió su mano.

Cuando la exposición terminó él había desaparecido. La imagen del cuadro había

cambiado, en su lugar una pareja se fundía en un abrazo eterno.

 

Amor de escritorio


El hielo que nos separaba comenzaba a fundirse. La jefa del departamento de márquetin me invitó a café a primera hora. Oculta tras la cortina, cerró los ojos, entreabrió los labios y yo respondí gustosamente a un húmedo beso que incendió nuestros cuerpos. Acariciándola me di cuenta de todo lo que había estado anhelando. Aquella sería nuestra primera primavera. Como un amor secreto, que se juega en profundo silencio, nos amamos delicadamente, mientras fuera la escarcha cubría suavemente la mañana. La radio anunciaba la primavera, aunque yo primero la vi en sus ojos.

 

Otros tiempos 


Sentados en el porche de la vieja casa, descansando de la vida, de criar hijos, de trabajos, de miserias, de enfermedades..., se dan la mano mientras contemplan en silencio la puesta de sol.

Desde el interior de la casa, la radio les lleva la voz de una experta que afirma:

"Los matrimonios que duran toda la vida son los que se dicen te quiero cada día"

Se miran, sonríen. Él se acerca y deposita un beso en la ajada mejilla.

- ¡Te quiero!

- Esto promete. ¡Es la segunda vez que me lo dices en cincuenta años!

 

Ligeramente adormecido


Ligeramente adormecido escuchaba aquella melodía: Mr Brightside de The killers, su grupo favorito. Sonaba en el dial de una emisora en aquel bar de la rivera de El Charco. Frente a él, ella. Se acercaba. Caminaba con sus curvas sinuosas y su larga melena oscura completamente libre al viento. Tras de sí, las luces de los bares parpadeaban reflejadas en el agua. Suspiró profundamente...hubiera sacrificado todo por rozar su piel.

Al llegar, no medió palabra. Solo le miró, acarició su mejilla y le besó en los labios. Suavemente le susurró al oído: "Si no es hoy, ¿cuándo?".

LO MAS LEÍDO