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“Al descubrir que se sentaba solo en clase, sospechamos que pasaba algo”

Yolanda Téllez | 27 de mayo de 2011

Niños a los que les cuesta relacionarse con personas de su misma edad, que presentan problemas de atención, así como dificultades en su lenguaje y que, en muchas ocasiones, son tachados de “raros y ...

 

Niños a los que les cuesta relacionarse con personas de su misma edad, que presentan problemas de atención, así como dificultades en su lenguaje y que, en muchas ocasiones, son tachados de “raros y “excéntricos”. Ésa es la realidad de las personas afectadas por el Síndrome de Asperger, un trastorno del desarrollo neurobiológico o cerebral cuyas causas aún se desconocen y que padecen de 3 a 7 niños de cada 1.000, según explica Francisco Gutiérrez, miembro de Aspercan Canarias y padre de un niño con Asperger de Lanzarote.

El Síndrome de Asperger forma parte del espectro de los trastornos autistas y los síntomas de las personas afectadas son múltiples y distintos en cada caso. Eso sí, algo común en todos ellos, es que tienen dificultades para relacionarse con los demás, que suelen presentarse en su infancia. De hecho, explica Francisco Gutiérrez, los niños afectados por el Síndrome de Asperger “se relacionan mejor con adultos que con niños de su misma edad y suelen emplear un lenguaje pedante”.

En el caso de su hijo Víctor, sus padres notaron en su infancia que era distinto a su hermano mellizo Álvaro, aunque al principio no le dieron más importancia. “Será distinto, decíamos”, cuenta Francisco. “Luego en clase nos dijeron que se sentaba solo y ya empezamos a pensar en algo más”, añade. Y fue así como decidieron llevar a Víctor a Las Palmas, donde fue diagnosticado de Asperger a los cuatro años. “Al principio no te lo quieres creer. Intentas buscar otra salida, que te digan otra cosa, y no vale la pena. Buscamos un especialista en Madrid y no sirvió para nada, sólo para amargarte más”.

Francisco afirma que, “al principio”, recibir la noticia de que su hijo padecía el Síndrome de Asperger no fue nada fácil. “Esto es algo para toda la vida y, al principio, te planteas cómo será su futuro cuando sea adulto, porque ahora es un niño y está con nosotros. Te pones a pensar todo eso. Y te cae una losa encima muy grande”.

La parte educativa, indica Francisco, es la más importante para estos niños, ya que es en la escuela donde pasan la mayor parte de su vida. Y de hecho, es un lugar donde se pueden presentar varios conflictos. “Las clases tienen que estar ordenadas y estructuradas, porque si no le creas un conflicto. El maestro tiene que tener cuidado de esto. Si toca Geografía hay que dar Geografía y si toca Matemáticas, Matemáticas, porque si no es así no lo comprenden y la incomprensión les produce mucha angustia”. De hecho, añade Francisco, lo que más le gusta a su hijo son las clases y lo que menos los recreos, ya que para él el recreo “es una cosa dispersa, algo que no controla”.

A ello hay que añadir, apunta Francisco, que la mayoría de niños afectados por el Síndrome de Asperger, son víctimas de acoso escolar. “Hay que tener cuidado”, señala. “Mi hijo llegó contento un día de clase diciendo que había estado jugando con los amigos. Algo raro en él, pero bueno. Una semana después siguió diciendo lo mismo, le preguntamos y nos dijo que jugaba a la pelota. Le vimos hematomas y le preguntamos y ya nos dijo que la pelota era él y que le empujaban contra la pared”. A otro niño con Asperger de Las Palmas de Gran Canaria, añade Francisco, “el líder de la clase le dijo que le invitaba a su cumple si le daba su bocadillo todos los días. El niño estuvo un mes así y finalmente no le invitó”.

No saben mentir

Otro hecho curioso, que incluso debería sentirse como una virtud, es que para estos niños no existe la mentira. “No saben mentir”, señala. De hecho, su sinceridad llega hasta tal punto que a veces incluso pueden parecer maleducados a los ojos de los demás. “Si estás gordo, te lo van a decir, aunque sepan que no pueden hacerlo, porque callárselo, les mata”.

Otra de las cuestiones que afecta a las personas con Síndrome de Asperger es que pueden presentar varias manías. “Tienen manías a la hora de vestir, por ejemplo. Yo conocí un niño que sólo quería llevar cuello alto, aunque fuera verano. Y de ahí no los saques”. Otros sólo comen determinadas comidas o tienen manías a la hora de acostarse, de ducharse… En el caso de Víctor, explica su padre, “el pescado, por ejemplo, no se lo puedes poner con la cabeza, entero”.

También pueden obsesionarse por algún tema, de forma que seleccionen con avidez información o estadísticas sobre ese interés. Eso sí, prefieren las cosas que tienen que ver con la lógica y con las ciencias, porque les parece más fácil de comprender. “Mi hijo hubo una temporada que se pasaba el día viendo revistas de coches. Si querías comprarte uno, te informaba de todo y te decía cuál era mejor”.

Todo ello hace que el día a día “sea trabajoso” pero aún así, afirma Francisco, están orgullosos de su hijo. “Ahora está estudiando 2º de la ESO y saca muy buenas notas”, apunta su padre, que explica que Víctor “ya sabe lo que quiere estudiar, dónde quiere hacerlo, los master que quiere hacer y los idiomas que quiere aprender”. “Tiene planificadas hasta tres y cuatro reencarnaciones”.

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